07 Octubre 2005
FELICIDAD. La familia Díaz se subió al VW Gol, que ganó ayer a la tarde, y festejó en la concesionaria. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
Era justo lo que más necesitaba. Hace tres meses que Víctor Manuel Díaz, de 30 años, estaba desocupado, por lo que comenzó a trabajar como remisero. Pero el chofer no tenía auto propio. Ayer, el afortunado se subió al VW Gol 0 km, que había ganado con los Números de Oro de LA GACETA, e hizo realidad su sueño de conducir un rodado suyo y nuevo.
"No lo puedo creer. Esto es una bendición para mi trabajo", explicó Díaz, que está casado y tiene un hijo de 5 años. "Yo manejaba el remise de un familiar y necesitaba un auto propio para incrementar mis ingresos", remarcó.
El hombre se enteró de que había ganado en el sorteo del vehículo el 25 de setiembre. "Pensamos que era una broma porque jamás ganamos algo y porque no habíamos depositado muchas tarjetas", acotó la esposa Alejandra Villarreal, de 26 años.
La familia Díaz, que vive en el barrio Victoria de la capital, se subió ayer en el auto de tres puertas, color gris oscuro, que estaba en la concesionaria. Los afortunados no paraban de sonreir. "Es hermoso", repetía Alejandra, mientras su esposo lo hacía arrancar por primera vez.
Villarreal contó que, junto con la familia vive su padre, que padece una enfermedad que exige un tratamiento constante. "El auto nos permitirá trasladarlo con más comodidad cuando lo necesite. Es una gran ayuda porque un vehículo siempre resuelve muchas necesidades", dijo.
Más salidas
El afortunado contó que el vehículo no sólo será utilizado como remise, sino que también les permitirá a él y a su familia poder salir más y disfrutar de algún viaje.
"No lo puedo creer. Esto es una bendición para mi trabajo", explicó Díaz, que está casado y tiene un hijo de 5 años. "Yo manejaba el remise de un familiar y necesitaba un auto propio para incrementar mis ingresos", remarcó.
El hombre se enteró de que había ganado en el sorteo del vehículo el 25 de setiembre. "Pensamos que era una broma porque jamás ganamos algo y porque no habíamos depositado muchas tarjetas", acotó la esposa Alejandra Villarreal, de 26 años.
La familia Díaz, que vive en el barrio Victoria de la capital, se subió ayer en el auto de tres puertas, color gris oscuro, que estaba en la concesionaria. Los afortunados no paraban de sonreir. "Es hermoso", repetía Alejandra, mientras su esposo lo hacía arrancar por primera vez.
Villarreal contó que, junto con la familia vive su padre, que padece una enfermedad que exige un tratamiento constante. "El auto nos permitirá trasladarlo con más comodidad cuando lo necesite. Es una gran ayuda porque un vehículo siempre resuelve muchas necesidades", dijo.
Más salidas
El afortunado contó que el vehículo no sólo será utilizado como remise, sino que también les permitirá a él y a su familia poder salir más y disfrutar de algún viaje.
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