"Este es un premio que me ha dado Dios"

María Hortensia Montero, la ganadora del Corsa 0 km, vive en una casa muy humilde en San Pablo. Cuando recibó la noticia se sentó para no desmayarse. La afortunada es madre de cinco hijos y trabaja como lavandera en un sanatorio.

MUY EMOCIONADAS. María Hortensia Montero se abraza con su hija Alejandra. tras enterarse de que había ganado el automóvil. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO MUY EMOCIONADAS. María Hortensia Montero se abraza con su hija Alejandra. tras enterarse de que había ganado el automóvil. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
30 Diciembre 2005
La siesta arreciaba. Los Montero almorzaban a la sombra de una vieja enredadera, en el patio de tierra. En el humilde caserío, que bordea el popular recreo Julio López, de San Pablo, LA GACETA encontró a la María Hortensia Montero, la ganadora del Corsa 0 kilómetro, que se sorteó ayer, como broche final del entretenimiento Números de Oro.
La llegada de nuestro diario le dio un gran susto. El día anterior había presenciado un accidente en la calle y pensaba venían a interrogarla como testigo. “Mi hermana se siente mal, no puede recibirlos”, les dijo Cristina, con voz cortante, a la periodista y al fotógrafo. Luego, confesó que ella también tenía miedo y que había pensado: “si llega a ser algo malo y tienen que llevarse a alguien, que sea a mí”. Pero LA GACETA insistió en hablar con María Hortensia, anticipándole que se trataba de una buena noticia. Entonces, Cristina se acordó de los bolsones que tanto había solicitado su hermana en la comuna, sin respuesta alguna, y decidió llamarla.
María Hortensia, de 47 años y madre de cinco chicos -que mantiene con su sueldo de lavandera del sanatorio Central-, se presentó con lágrimas en los ojos. Acababa de recordar que el día anterior había dejado 18 tarjetas en las urnas de LA GACETA. Cuando nuestro diario le confirmó su feliz sospecha, ella y sus cinco hijos rompieron a llorar de alegría. Abrazó uno a uno de sus cinco hermanos, que también son sus vecinos y a su madre, María Isabel, que tuvo que sentarse para no desmayar de la emoción.
“Este es un premio que me da Dios, en consuelo por tantos sufrimientos que tuve durante el año. Tengo un pinzamiento en la columna, padezco de neumonía cada vez que cambia el tiempo y estoy enferma de los riñones. Pero sobre todas las cosas, se lo agradezco al alma de mi papá, a quien le pido que me acompañe todas las mañanas, cuando salgo a la ruta, a las 5, a tomar el ómnibus para ir a mi trabajo”, expresó la ganadora, sin parar de llorar.
Hasta ahora, la única alegría que tuvieron en 2005 su familia y todo el vecindario, fue lograr que la comuna les pusiera un único caño en el patio de cada casa. No tenían agua porque el único pozo de donde se abastecía toda la familia se había secado.
De las lágrimas, María Hortensia pasó a la risa. “¡Cómo se van a alegrar las chicas del sanatorio cuando sepan lo del auto. Somos alrededor de 20 y todas participamos en Números de Oro. Ellas siempre me dicen: ‘si ganamos, te invitamos un café con leche’. Ahora soy yo la que las voy a tener que invitar a dar una vuelta”, dijo sonriente, mientras sus cuatro nietos, Selena (6 años), Facundo (4), Ismael (3) y Lucas (1), y la familia en pleno le festejaban la broma.

El sorteo
El cero kilómetro se definió ayer, en un sorteo registrado por el escribano público José Manuel Terán. Los millones de cupones, de las 18 semanas, fueron mezclados y lanzados al aire por Eduardo Mario Villanueva y los niños Bernabé y Delfina Sarmiento. Oficiaron de testigos Carlos Guillermo Díaz, Blanca Vildoza, María Elsa Cuevas y Ramona Reyes.


“Me doy el lujo de que todos mis hijos estudien”

Tres de los hijos de María Hortensia Montero van a la escuela, pero no siempre tienen dinero para el ómnibus. Víctor Hugo (18 años) cursa el 3º año del Polimodal y Jorge Daniel (16), el 8º año de la EGB 3, en la escuela de Punta del Monte. Jésica (12), la más pequeña, muchas veces va caminando hasta la escuela Luis F. Nougués. “Nunca conseguí que me dieran el boleto estudiantil para mi hija”, dijo apenada la ganadora de Números de Oro. Después de que aprenda a manejar, ella misma podrá llevar a sus hijos a la escuela.
Hortensia, separada de su marido desde hace 10 años, sostiene a su familia con la ayuda de su hijo mayor, Omar, de 22 años, que trabaja como albañil. “No me quejo. A pesar de que el dinero apenas nos alcanza, me doy el lujo de que todos mis hijos estudien para que sean alguien en la vida. Además, este año me di el gusto de festejarle los 18 años a mi hijo”, señaló emocionada.
La mayor de sus hijas, Alejandra (21), es la madre de sus cuatro nietos. María Hortensia nunca descartó que un golpe de suerte le alegrara el corazón. Por eso siempre participó en Números de Oro, junto con sus compañeras de trabajo. “Los sábados, esperamos a ‘Negrito’, el diariero. Yo siempre le digo en broma: ‘a mí dame la tarjeta ganadora, no quiero otra’”, recordó. Hortensia controlaba sus tarjetas, las de su mamá y las de su hermana Juanita, que trabaja como empleada doméstica. “Nunca gané nada y trabajé toda mi vida, por eso estoy tan agradecida con Dios por este premio”, dijo .




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