02 Agosto 2002
La frutihorticultura no sólo es la fuente proveedora de alimentos sino que, además, es una constante fuente generadora de empleos. Sus altas y bajas coincidirán con la mayor o menor demanda de trabajo. Representa mayores ingresos por exportación para el país que productos más tradicionales como carnes y lácteos. Con frutas y verduras se pueden elaborar dietas de alto poder nutritivo para la población, pero sin una política coherente que garantice su evolución y su expansión será imposible llevar adelante este sector, que alimenta y al mismo tiempo da trabajo. Con esta conclusión, las entidades frutihortícolas clausuraron el "IIIer Congreso Nacional Frutihortícola" que se llevó a cabo en Frutas & Verduras 2002, que se está realizando en la Rural de Palermo. Jorge Amigo, gerente de la Federación Nacional del Citrus (FEDERCITRUS), afirmó que "la devaluación consiguió en la fruticultura lo que no logró en otros sectores de la economía nacional: aumentar las exportaciones y el empleo".
El país hasta mayo acumuló una caída del 6% en las exportaciones respecto de 2001, lo cual tiene en la fruticultura un comportamiento inverso, ya que se acumulan aumentos en la exportación de dos dígitos, tanto en peras y manzanas como en cítricos.
De todas formas, y a diferencia de otros sectores exportadores, "las principales barreras que enfrentan las exportaciones frutihortícolas son: las medidas proteccionistas externas, las malas políticas económicas que determinaron la destrucción del sistema financiero y la pesificación, lo que ha dejado desmantelada la posibilidad de recrear el crédito interno y externo". "Todo esto ha traído aparejado que los exportadores no cuenten con líneas de prefinanciación, ni internas ni externas, y tampoco con ningún otro tipo de crédito que les permita financiar una readecuación de sus explotaciones a campo y sus instalaciones fijas para exportar", criticó el empresario.
Amigo ratificó que el tema de los insumos es clave porque todavía hay deudas pendientes con los proveedores, porque no se ha regenerado la capacidad de producir insumos localmente, porque aquellos que producen para el mercado interno están cada vez más lejos de la tecnología y los insumos básicos y porque la no utilización de insumos o su menor uso hará caer los estándares de calidad y sanidad de la producción argentina.
El país hasta mayo acumuló una caída del 6% en las exportaciones respecto de 2001, lo cual tiene en la fruticultura un comportamiento inverso, ya que se acumulan aumentos en la exportación de dos dígitos, tanto en peras y manzanas como en cítricos.
De todas formas, y a diferencia de otros sectores exportadores, "las principales barreras que enfrentan las exportaciones frutihortícolas son: las medidas proteccionistas externas, las malas políticas económicas que determinaron la destrucción del sistema financiero y la pesificación, lo que ha dejado desmantelada la posibilidad de recrear el crédito interno y externo". "Todo esto ha traído aparejado que los exportadores no cuenten con líneas de prefinanciación, ni internas ni externas, y tampoco con ningún otro tipo de crédito que les permita financiar una readecuación de sus explotaciones a campo y sus instalaciones fijas para exportar", criticó el empresario.
Amigo ratificó que el tema de los insumos es clave porque todavía hay deudas pendientes con los proveedores, porque no se ha regenerado la capacidad de producir insumos localmente, porque aquellos que producen para el mercado interno están cada vez más lejos de la tecnología y los insumos básicos y porque la no utilización de insumos o su menor uso hará caer los estándares de calidad y sanidad de la producción argentina.















