Hay 15 millones de toneladas de granos inmovilizados

La actitud conservadora que están mostrando los agricultores también representa un claro llamado de atención a las autoridades nacionales.

02 Agosto 2002
Las mismas razones que llevan a los productores pecuarios a dosificar las ventas de hacienda se están aplicando por parte de los agricultores, quienes por primera vez desde que se tenga memoria, en esta época del año tienen en su poder más de 15 millones de toneladas, entre granos y oleaginosas. Los chacareros se limitan a vender con cuentagotas las reservas granarias con que cuentan, a raíz de la incertidumbre que los domina, de cara a un escenario económico que cada día muestra menos claridad venidera.
Directivos de entidades del campo, incluyendo al presidente de la SRA, Enrique Crotto, dijeron que es casi inédito que a esta altura del año exista un tonelaje de granos y oleaginosas tan elevado en silos, acopio o simplemente en poder de los productores.
Justificaron, sin embargo, que desde el sector se gradúen las ventas, debido a que los granos resultan una moneda contante y sonante más efectiva que la concreción de cualquier otra inversión, por lo menos hasta que reciban algunas señales más claras para encaminarse hacia una comercialización más tradicional en la plaza granaria.
El abultado stock de granos y oleaginosas que se mantiene en poder de los agricultores representa alrededor de 3.500/4.000 millones de dólares que, frente a un escenario de dudas e incertidumbre del destino que podría darse a ese capital -en caso de salir a vender las reservas agrícolas-, tampoco ingrese al país.
La actitud conservadora que están mostrando los agricultores también representa un claro llamado de atención a las autoridades nacionales, respecto de la necesidad que persiste en el sector de manejarse con reglas de juego claras e invariables, ya que también les serían útiles para definir los números y encarar la campaña gruesa de este ciclo.

Fertilizaciones en el trigo pan y el candeal
Cuando se comparan los valores históricos y los actuales del contenido de proteína en los trigos cosechados, se observa que a pesar del incremento en el uso de fertilizante se hace más difícil alcanzar los mejores valores históricos. Esta progresiva disminución encuentra su explicación en el avance del mejoramiento genético que lograron variedades de mayor potencial de rendimiento y, como consecuencia, mayores requerimientos de nitrógeno que con los niveles actuales de fertilización no se llegan a cubrir.
Esta observación, asociada a una más alta dependencia de insumos externos, no encuentra satisfacción frente a un panorama de incrementos en los costos de producción. El mayor uso agrícola de los suelos (recurrencia) y las variedades actuales, implican una mayor extracción de nitrógeno de la materia orgánica del suelo. Así se da lugar a que año tras año sea superior la cantidad de nutriente que salen del sistema en el grano que se cosecha respecto de lo que se repone con la incorporación del rastrojos y el uso del fertilizantes. Los resultados de las investigaciones realizadas muestran mejoras en diferentes parámetros de calidad del grano en trigo pan y candeal, cuando se realiza fertilización foliar alrededor de espigazón-antésis. La elección de la variedad: existe una lista de grupos de variedades diferenciadas por calidad panadera. Esta es una consecuencia de la potencialidad que ofrece cada genética varietal en condiciones adecuadas y constantes para todas (ejemplo, nivel de disponibilidad de nitrógeno, de humedad en el suelo, nivel de radiación, etc.). El productor deberá asesorarse para encontrar un adecuado ajuste entre la genética y su ambiente.
Fertilización: a medida en que las condiciones ambientales son más favorables para el crecimiento reproductivo y el nitrógeno es escaso, se produce un efecto de dilución del contenido del nutriente en el grano, con la consiguiente caída en la concentración de proteína y en la calidad. Si la oferta de N es alta, pueden aumentar el rendimiento y la concentración de proteína en el grano. La fertilización nitrogenada es la herramienta más sencilla para cumplir con esas necesidades complementarias. En ese sentido, es importante establecer el momento de aplicación del fertilizante.
A medida que se retrasa el aporte de nitrógeno complementario, aumenta la proporción del fertilizante absorbido que va al grano, en relación con el que va a otros destinos de la planta. Por lo tanto, crece la eficiencia del N al aumentar la proteína en el destino grano.

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