Trigo: debe ajustarse el manejo sanitario

En las jornadas de diagnóstico y de manejo del cultivo, que se desarrolló en la EEAOC, se puso énfasis en los dos casos más comunes en Tucumán y en la región.

09 Agosto 2002
En el marco de la "Jornada de Diagnóstico y Manejo de Enfermedades de Trigo" que se realizó recientemente en la EEAOC, se dieron a conocer importantes novedades para la región NOA. La reunión formó parte de los emprendimientos de alto valor académico y técnico que desarrolla, en forma conjunta, el Programa Granos de la EEAOC y el Negocio Agro de Basf Argentina, para colaborar con el mejoramiento y la optimización de la labor y la rentabilidad de las decisiones de los productores y técnicos. En los últimos tres años tomó relevancia en el NOA, más precisamente en Tucumán y su zona de influencia, el cultivo de trigo y, con él, la preocupación por la cuestión sanitaria. Esto se debe en especial al aumento en los rendimientos, que hicieron del trigo un cultivo de producción más intensiva con lotes que aumentaron de 1.000 a 3.000 kg. por hectárea, y ya no un cultivo de antesala para la siembra de soja. La superficie sembrada con esta especie experimentó un marcado incremento en los últimos años. En la campaña 2001 se sembraron 171.790 hectáreas en Tucumán, que sumadas a las de su área de influencia en el oeste de Santiago del Estero y sudeste de Catamarca, totalizan 215.740 hectáreas.
Con la producción intensiva también aparecieron numerosos problemas fitosanitarios, entre los que se incluyen plagas, enfermedades y malezas, que pueden llegar a afectar severamente a los cultivos de trigo, provocando importantes pérdidas de rendimientos.
En el NOA las enfermedades de trigo han venido aumentando en importancia desde mediados de los ´90. Entre los factores que probablemente han contribuido al paulatino incremento de las enfermedades en la región, se pueden mencionar la aparición de nuevas variedades de alto potencial de rendimiento y a la utilización de prácticas agronómicas tendientes a expresar dichas cualidades (siembra directa, riego, fertilización, control temprano de malezas, etc.). Esto se tradujo en un mayor crecimiento vegetativo de las plantas, con las lógicas expectativas de altos rendimientos, aunque al mismo tiempo también significó una predisposición mayor al ataque de determinados patógenos. Otros aspectos claves que han influenciado la sanidad de los cultivos son la tendencia al monocultivo de trigo, especialmente en las zonas con mejores registros pluviométricos, y déficit hídrico en invierno y primavera en gran parte de la región. También merece consignarse la insuficiente atención a los aspectos sanitarios del cultivo.

Las enfermedades en el trigo son factores principales en la limitación de los rindes
En la sede de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) se realizó una "Jornada de Diagnóstico y Manejo de Enfermedades de Trigo", organizada por el Programa Granos de la institución de investigacion y con el auspicio del laboratorio BASF Argentina SA.
Del encuentro participaron más de 100 profesionales, asesores, investigadores y productores, y contó con disertantes locales y nacionales.
El programa incluyó una introducción sobre el cultivo de trigo en la región, que estuvo a cargo del ingeniero Daniel Gamboa (EEAOC). A continuación, el doctor Daniel Ploper (EEAOC) se refirió a las enfermedades del trigo prevalentes en Tucumán y el diagnóstico general de las enfermedades vegetales.
Por su parte, la licenciada Ada Rovati disertó sobre la calidad de semilla de trigo. A su turno los ingenieros Marcelo Carmona (Universidad de Buenos Aires) y Juan Annone (INTA Pergamino), respectivamente, abordaron los siguientes temas: diagnóstico de enfermedades de trigo; epidemiología; patometría; manejo integrado de enfermedades de trigo (métodos culturales, genéticos y químicos); principales compuestos fungicidas; umbrales de daño económico y criterios empleados para la toma de decisiones en el uso de fungicidas. También, Ricardo Paglione y José Di Rico, ambos de BASF Argentina SA realizaron una pormenorizada exposición sobre los fungicidas disponibles para el control de enfermedades de trigo.

Limitantes
Entre los aspectos destacados de las disertaciones se puede mencionar que las enfermedades del trigo constituyen importantes factores que limitan los rendimientos y que las estrategias de manejo van a depender de las enfermedades consideradas, explicó Ploper a nuestro diario.
Por ejemplo, para las dos enfermedades más importantes que se presentan tanto a nivel nacional como provincial, la mancha amarilla de la hoja (causada por Drechslera tritici-repentis) y la roya anaranjada o de la hoja (Puccinia recondita f. sp. tritici), los criterios de manejo son diferentes porque son causadas por dos patógenos que establecen una diferente interacción con el hospedante, resaltó el especialista.
Drechslera tritici-repentis es un patógeno necrotrófico, capaz de sobrevivir en el rastrojo y en la semilla, mientras que Puccinia recondita f. sp. tritici es un patógeno biotrófico, es decir, solamente puede vivir en células vegetales vivas, por lo que no sobrevive en le rastrojo.
Estos diferentes hábitos llevan a que su manejo sea encarado de diferente manera.
Entre las estrategias disponibles para el manejo se mencionó el uso de variedades resistentes, especialmente para la roya anaranjada y oídio; rotación de cultivos (para las enfermedades que causan manchas foliares y radiculares); tratamiento con fungicidas curasemillas (para manchas y carbones); eliminación de plantas guachas (para manchas, roya y oídio); aplicaciones foliares de fungicidas (para manchas, roya, septoriosis y fusariosis de la espiga).
Ploper apuntó que también se puso énfasis en la necesidad de las aplicaciones de fungicidas basadas en evaluaciones del crecimiento de la enfermedad. Esto implica saber medir los niveles de enfermedades, para lo cual se dispone de métodos que determinan la incidencia y la severidad de cada enfermedad. Lógicamente que la identificación del problema es clave para encarar estas mediciones, y esa fue la causa de que, en la introducción de la "Jornada de Diagnóstico y Manejo de Enfermedades de Trigo" se enfatizara en la importancia de un correcto diagnóstico de las enfermedades presentes.

Aplicaciones que no son necesarias
Hasta hace unos años no se contaba con herramientas que facilitaran la decisión de tratar con fungicidas los cultivos de trigo. En la actualidad se dispone de algunos elementos (guías, umbrales y modelos) que reducen el margen de subjetividad, señaló Marcelo Carmona de la Universidad de Buenos Aires.
Es probable que en el mediano plazo se cuente con modelos adaptados a situaciones específicas de la zona y del cultivar.
La toma de decisiones para el empleo de los agroquímicos en trigo es un proceso que debe considerar el mayor número de factores posibles. Su simplificación, por falta de tiempo, normalmente conduce a realizar aplicaciones cuando aún no es necesario o a aplicar demasiado tarde como para obtener una respuesta acorde con la inversión realizada.
Las enfermedades que siguen un determinado patrón epidémico son denominadas monocíclicas, término éste que se hace extensivo a sus agentes causales. Algunas enfermedades y los patógenos que lo producen deben tratarse con fungicidas.

Tucumán es pionera en el cultivo y se afianza
El trigo en Tucumán es un cultivo tradicional y pionero. Se explota en áreas del pedemonte y colindante de la Llanura Chaco- Pampeana. Por lo general, se siembra una superficie aproximada de 25.000 a 35.000 hectáreas en secano para años con precipitaciones normales, explicó Daniel Gamboa, de la Sección Granos de la EEAOC.
El menor costo de producción, la posibilidad de un ingreso oportuno, las escasas alternativas de cultivos invernales en la región y el importante rol protagónico en la práctica de siembra directa como antecesor de cultivos de granos gruesos, como la soja y el maíz, consolidaron al cultivo de trigo en los últimos años en la región,remarcó el profesional.
Si se tiene en cuenta que las lluvias otoñales de los últimos años fueron superiores a las normales, la superficie sembrada superó holgadamente las cifras históricas provinciales, llegando a unas 170.000 hectáreas implantadas en la campaña 2001.
Por otra parte, Gamboa destacó que es importante el uso de cultivares de soja de ciclos cortos en mayor porcentaje, y esto les permitió a los productores disponer de mayor cantidad de agua residual y de lotes disponibles para siembras tempranas. Así se posibilitó la expansión del cultivo de trigo hacia zonas consideradas marginales, en épocas de clima normal.
Fechas de siembras: en general el trigo sucede a la soja. En la mayoría de los casos, la época de siembra está supeditada al momento en que el cultivo de verano puede cosecharse, situación que actualmente ocurre durante abril y mayo, asociado al uso de soja de grupos cortos de maduración.
Resulta importante saber el comportamiento de las variedades disponibles en el mercado local, según sus ciclos, para precisar los momentos de siembra más adecuados.
Las siembras tempranas de fines de abril y primeros días de mayo son las de mayor potencial de rendimiento. Sin embargo, llevan implícito un alto riesgo de daños en el cultivo por la probable incidencia de heladas tardías, cuando se utilizan cultivares de ciclos cortos.
Para siembras tempranas se recomienda para Tucumán variedades de ciclo largos como Buck Arriero, Klein Escorpion y klein martillo. A partir del 10 de mayo en adelante, se continúa con las variedades semi precoces, como Klein Volcan; Prointa Amanecer; Triguero 230; Buck Yatasto, entre otras. Y se termina, a partir del 20 de mayo y hasta el 10 de junio con cultivares cortos como Tuc. Granivo; Klein Don Enrique; Prointa Gaucho, entre otras.
El trigo es un cultivo con una alta plasticidad en cuanto a la densidad de siembra, debido a su capacidad de macollaje y compensación de espacios vacíos.
En siembras tempranas se recomienda usar densidades de 200 a 220 plantas por m2. Si se atrasan las siembras debe aumentarse esta cantidad hasta 250 plantas por m2 para las siembras más tardías, porque se dispone de un ciclo vegetativo más restringido y las variedades empleadas semiprecoces y precoces son menos macolladoras.

La lucha es contra dos patógenos
Las enfermedades más frecuentemente observadas en el cultivo del trigo suelen ser la macha amarilla, la roya anaranjada o de la hoja y el oídio. Ocasionalmente se presentan septoriosis; roya amarilla o estriada; roya negra o del tallo; carbones; caries; pietín y fusariosis de la espiga.
Según el especialista invitado a las jornadas de la EEAOC, Juan G. Annone, investigador del INTA Pergamino de Buenos Aires, en el caso concreto del cultivo del trigo los aspectos más relevantes de las enfermedades son aquellos ligados a la limitación que producen sobre el crecimiento y el desarrollo de las raíces, de los tallos, de las hojas y de las espigas. Y el efecto es directo o indirecto sobre la producción de estos granos.
La alteración del metabolismo normal de esos órganos y/o la destrucción parcial o total de sus tejidos guardan una relación directa con la magnitud de las pérdidas que los patógenos pueden llegar a causar en el cultivo.Asimismo, y en términos generales, también puede afirmarse que el efecto negativo de las enfermedades sobre los rendimientos es más intenso cuanto más temprano comienza el desarrollo de los síntomas en la población de plantas (epidemia).
De allí es que la importancia de las pérdidas guarda relación no sólo con la magnitud de la epidemia sino también con las etapas de crecimiento y de desarrollo, en las que las plantas alcanzan su mayor nivel de evolución.

Los granos sin vender suman cifras millonarias
Al 1/8/2002 Sparks estimó que los productores tenían sin vender granos por valor de U$S2.826 millones, de los cuáles U$S2.000 millones (el 71%) corresponde al valor de los porotos de soja que los productores tienen en su poder.
En términos históricos, el volumen de soja guardada por los productores argentinos es del 70% por encima de la misma fecha del año anterior. Es decir que el volumen actual es de 5,1 millones más que en agosto/ 2001. Si en los primeros seis meses del año comercial los productores vendieron a razón de 2,7 millones de tn por mes, en el segundo semestre las ventas esperadas serían de 2,2 millones de tn, lo que debilita fuertemente la estacionalidad de los precios argentinos de la soja.
Respecto del maíz, pese a la menor producción cosechada durante este año, la cantidad de granos sin vender resulta un 37% superior comparada con la de agosto de 2001 (o 1,2 millones de tn). En términos porcentuales, en el ciclo actual los productores vendieron el 63% de las ventas potenciales, porcentaje inferior al 72% de agosto de 2001 y el 73% del promedio de los últimos cinco años a esta fecha. Esto explica en gran parte la baja de 1,5 millones de tn en las ventas de exportación de maíz argentino respecto de2001.
Con la importante baja de la producción de maíz en USA, producida por la sequía se espera que el mayor volumen disponible de maíz argentino pueda tener destino de exportación en los próximos meses. La suba de U$S10 del precio Fob del maíz argentino estaría mostrando esta mayor demanda externa.
En el caso del trigo, las cifras de comercialización están dentro de los parámetros históricos. Se estima que al 1/8/2002 se había comercializado el 86%, que es un porcentaje similar al registrado el año anterior y al promedio de los últimos 5 años.

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