Frutas y verduras en grave crisis

Faltan políticas. El Estado desprotege a la producción frutihortícola y le quita competitividad frente a las producciones extranjeras. El efecto de los impuestos distorsivos.

16 Agosto 2002
Todas las regiones de la Argentina, en mayor o menor medida, dan de comer las mejores frutas, hortalizas y verduras a este conglomerado urbano de casi 13 millones de habitantes como lo es la Capital Federal y el área Metropolitana, que muchas veces desconocen que los frutos que llegan a sus mesas provienen en muchos casos de ·áreas desérticas y son el resultado del esfuerzo, del conocimiento y de la tecnología aplicada por el productor". Aunque parezca extraño, esta alocución pertenecía al ex secretario de Agricultura, Rafael Delpech, al cerrar el seminario "La problemática del abastecimiento de frutas y hortalizas de la región metropolitana" que se llevó a cabo en la IIIa. Exposición de Frutas & Verduras.
Pero este funcionario, que se paraba ante cientos de productores con tono suficiente, se olvidaba que, a pesar de este discurso los productores del país no se olvidarán jamás, como este Estado del cual él mismo formaba parte, continúa saqueando los bolsillos del sector productivo frutihortícola con impuestos totalmente distorsivos (elevado % del IVA, retenciones a las exportaciones), que le hacen perder competitividad internacional frente a otros países, que sólo otorgando subsidios a sus productores pueden competir con nosotros. ¿Qué tiene que opinar hoy el Estado argentino (compuesto por funcionarios en su mayoría incapaces para brindar soluciones), de las penalizaciones que sufren en los mercados europeos los cítricos provenientes del NOA y sólo bajo el amparo de proteger a los productores españoles, italianos o griegos?. Esto sí que es proteccionismo total.

Los atropellos
El productor y el exportador argentino sufre un doble atropello en sus alicaídas arcas; por un lado, el Estado lo esquilma con impuestos y, del otro lado del océano, las autoridades europeas lo penalizan con tasas aberrantes que ineludiblemente lo conducirán a la bancarrota. Sacarle dinero del bolsillo al productor, que es el eslabón más débil de la cadena es muy fácil, pero prepararse para ir a negociar acuerdos en el comercio mundial es imposible, y justamente porque los funcionarios de la Secretaría de Agricultura no están a la altura de las circunstancias. Estos, con tono arrogante, dictan políticas a espaldas de los productores sin medir las nefastas consecuencias comerciales que estos sufren. El mismo Delpech dijo que "debe también tenerse en cuenta la gran importancia que tiene la producción de frutas y hortalizas y toda la cadena subsiguiente del empaque, la conservación, la distribución, la comercialización interna y la exportación, en la conformación del PBI de la mayoría de las provincias argentinas".

Política de Estado
Y precisamente porque es un sector pujante e importante, el estado nacional y más aún el mismo Delpech (ahora sucedido por Haroldo Lebed) deben proteger a este sector y brindarle políticas agrícolas que le den el marco necesario para poder ser competitivos a nivel mundial.Sólo así se podrá continuar exportando e ingresando divisas al país. Lo que está en claro es que gracias a su profesionalismo y competitividad, el sector frutihortícola viene sobrellevando la crisis mucho mejor que otros, que para poder subsistir deben recibir dádivas del Gobierno a costa de los impuestos que se cobra a los exportadores agropecuarios. Medidas sumamente injustas que sólo generan más malestar entre los hombres del campo. La presión impositiva debe ser menor y más aún cuando gran parte del año se trabaja en un mercado doméstico totalmente recesivo.

Se exportó un 13% más de frutas frescas
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) informó que en el primer semestre de 2002 certificó la exportación de 661.525 toneladas de frutas frescas, que representan un crecimiento del 13% con respecto a las 584.190 toneladas registradas en el mismo período de 200l. Según información de la Oficina de Estadísticas de Comercio Exterior del Senasa, entre enero y junio de este año se observó un generalizado crecimiento, de la certificación de exportaciones de cítricos, peras, ciruelas y duraznos.
La certificación de ventas de uvas es el más significativo. En el primer semestre se exportaron 34.218 toneladas, volumen superior a las 28.902 toneladas registradas durante 2001.
Los cítricos aumentaron un 45%. Entre enero y junio de 2002 se exportaron 171.039 toneladas, contra 117.887 toneladas en igual período del año pasado.
Este año se certificaron exportaciones de 106.192 toneladas de limones; 17.742 de naranjas; 22.357 de mandarinas y 17.541 toneladas de pomelos.
Otras exportaciones que han superado a las del 2001 fueron las de peras, manzanas, duraznos, pelones, kiwis, damascos, y paltas. El Senasa también certificó, al 30 de junio de 2002, un crecimiento del 81% de las exportaciones de frutillas: 744 toneladas contra 411 toneladas de 2001.
Hasta el 30 de junio el destino de las frutas frescas argentinas fueron Rusia, Bélgica, Brasil, Holanda, Italia y Estados Unidos, con volúmenes que variaron entre las 105.000 toneladas y las 50.000, según el destino.

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