Coliflor: un cultivo infaltable en las huertas

Esta hortaliza que permite una sola siembra anual, es un importante componente en la dieta humana por su alto contenido en vitaminas y en minerales. La producción arranca a fines del verano.

16 Agosto 2002
La coliflor constituye uno de los cultivos hortícolas de mayor importancia y el más tradicional de nuestras huertas. Se estima que el consumo per cápita en la Argentina alcanza hoy a unos 8 kg/año, con tendencia decreciente.
La producción de coliflor arranca a fines del verano y alcanza sus picos más significativos entre abril y setiembre, período en que ingresa una gran oferta al mercado metropolitano, principalmente en envases del tipo jaula de madera.
La producción prácticamente se interrumpe por razones ecológicas a mediados de noviembre.
Las coliflores de cultivares precoces suelen sufrir alteraciones por heladas tempraneras en la región cuyana, razón por la cual el INTA aconseja la protección de las cabezas o "pellas" mediante el cubrimiento con hojas.

Requiere buena tierra
La coliflor es una especie hortícola que manifiesta una mediana tolerancia a la salinidad del suelo y requiere buena disponibilidad de nutrientes en la tierra de cultivo. De acuerdo con las tablas de extracción de nutrientes del suelo, para una producción de 50.000 kilogramos la coliflor exige que se hallen presentes 250 kilogramos de nitrógeno, 100 kilogramos de fósforo asimilable y 350 kilogramos de potasio, además de los adecuados niveles de micronutrientes como manganeso, hierro, cobre, zinc, entre otros.
La reacción o pH del suelo para este cultivo oscila entre 5,5 a 7,5. Durante todo su cultivo los requerimientos de humedad en zonas de riego se estiman en unos 5.000 metros cúbicos de agua por hectárea, equivalentes a 500 milímetros de lluvia repartidos en 12 riegos con turno aproximados de 13 días.
Esta hortícola permite una sola siembra anual, y de acuerdo con el INTA de Mendoza, en la etapa de almácigo se necesitan 300 gramos de semilla por 40 metros cuadrados para poder obtener plantines para una hectárea de cultivo. La distancia en el trasplante definitivo es de 80 centímetros entre hileras, y 40-50 centímetros entre plantas.
Desde el trasplante hasta la madurez se cumplen aproximadamente 120 a 150 días, lo que puede variar con los distintos cultivares comerciales de la coliflor.
En la región cuyana, bajo condiciones climáticas favorables, y con un correcto manejo del cultivo -según el INTA- se pueden lograr 30.000 "pellas" de coliflor por hectáreas. En otros lugares del país, como Buenos Aires, se logran algo más de 1.500 cabezas de 700 gramos de peso cada una por hectárea, bajo cultivo en secano.

Alto valor en la dieta
La coliflor es de alto valor en la dieta alimentaria del hombre, por su aporte importante en vitaminas y un completo nivel de minerales. Entre las vitaminas se destacan el ácido ascórbico (vitamina C), vitamina B1 (indispensable para los órganos y el sistema nervioso), vitamina B2 (importante para el crecimiento), y abundante vitamina A.

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