La campaña 2003 del limón presenta muchas incertidumbres

Con más de 150.000 pallets y con un 15% más de volumen exportado, podría decirse que 2002 fue bastante aceptable. El freno de la industria.

23 Agosto 2002
El 30 de agosto próximo será la fecha límite en que el Senasa expedirá certificados fitosanitarios para exportar cítricos del NOA a Europa. No obstante, las exportaciones podrán continuar hacia otros destinos como Canadá, Rusia, Este Europeo, etc.
Pero en definitiva, vemos cómo la temporada de exportaciones de limón 2002 va llegando a su fin. Con más de 150.000 pallets exportados a la fecha y con un 15% más del volumen enviado, a igual fecha del año pasado, podríamos decir que la campaña fue bastante aceptable en cuanto a la exportación de fruta fresca.
No obstante, el número final de cajas embaladas y de facturación, podrán recién ser analizados en dos o tres meses más.
Esa será la fecha en donde realmente se podrá hacer el balance final, luego de que todas las liquidaciones por ventas hayan sido giradas y acreditadas. Lo que sí podemos decir es que el 2002 deja un sabor amargo, y no precisamente por las características organolépticas propias del limón, sino todo lo contrario.
La industria, que otros años hizo crecer a un sector limonero tímido en cuanto a su proyección, este año parece haberse convertido en su freno, ya que las fábricas habrían encontrado su techo o habrían entrado en un período de estancamiento y de crisis, que arrastró a toda la actividad a una situación de desasosiego de la cual no quieren ni hablar.
La próxima campaña se presenta con gran incertidumbre, ya que muchos productores no podrán ejecutar todas las prácticas culturales que quisieran, justamente por el bajo precio percibido por sus frutos colocados en algunas fábricas. Si la industria hubiera respondido bien este año, la situación hubiera sido otra.
En el Alto Valle del Río Negro y en Neuquén, la situación fue muy diferente. Se incrementaron los volúmenes de fruta fresca envidos al exterior, tanto de peras como de manzanas; los precios pagados por la fruta exportada fueron muy buenos en dólares, y los pagados por la industria ascendieron a U$S40 por tonelada.
Si a esto le sumamos que el rendimiento para exportación en el Alto Valle llega al 60% en el peor de los casos, nos daremos cuenta cómo los números fueron más generosos en esa región.

Otras realidades
En el sur del país los productores ya compraron los insumos a precio dólar para llevar adelante las tareas culturales en sus chacras. El alistamiento es notable y todos están apostando con fuerza por la campaña 2003. Este es el verdadero momento y la oportunidad que tienen los chacareros para recuperarse de la crisis que padecieron durante "la década perdida de la convertibilidad".
Los productores de pepitas ya están trabajando unidos, porque ven que tienen oportunidades ciertas de crecer y no quieren dejar pasar esta posibilidad que la naturaleza y el mercado les brindan. Ahora, resta que las autoridades nacionales no sigan ahogándolos con impuestos y se den cuenta que brindándoles un marco adecuado de baja presión fiscal, el crecimiento del sector frutihortícola exportador no tendrá límites, lo que será acompañado por el mayor ingreso de divisas en las próximas décadas.
Al sector limonero no le basta tener sólo esperanzas de que todo año futuro será mejor, ni mucho menos dejar el negocio librado a lo que diga el destino. Para ello se deberá trabajar en forma anticipada como lo están haciendo muchos profesioonales desde la Asosiación Tucumana del Círus, elaborando políticas sectoriales que le den un marco de competitividad al limón, que beneficiará a toda la región.

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