30 Agosto 2002
Las nuevas normativas europeas en exigencias de productos frescos, sanos e inocuos para la población surgen por parte de un grupo en donde se encuentran involucrados una gran cantidad de importantes supermercados.
Estas empresas responden ante la fuerte concientización de los consumidores por adquirir alimentos seguros, por proteger el medio ambiente y para que el bienestar llegue a quienes lo producen, sostuvo el especialista del Instituto Argentino de Normalización (IRAM) Marcos Rodríguez, durante su disertación en las "Jornadas sobre calidad" organizadas por la Asociación Tucumana del Citrus.
Existe una fuerte demanda para el control de los procesos, por lo que los productos comercializables deben cumplir con condiciones mínimas necesarias de prevención para evitar que los consumidores se encuentren con potenciales problemas en la salud al consumirlos. La normativa Eurep-Gap nace para regular los sistemas de calidad existentes para asegurar la calidad nutricional, explicó el profesional, cuyo protocolo además está consensuado cientificamente por parte de especialistas.
Los propósitos y alcances de estas nuevas exigencias abarcan productos frescos con estándares mínimos aceptables por parte de los grupos líderes de supermercados. Ya en Europa se está trabajando entre los productores y con las cadenas de comercialización en el cumplimiento de las exigencias impuestas.
Eurep-Gap comenzó en 1997 elaborando sus primeros instructivos de producción, pero fue en 2000 cuando fue lanzado oficialmente en Barcelona y se acreditó en 2001 el primer organismo de certificación de la producción.
Actualmente, en Europa existen 15 organismos certificadores, y supermercados como Sainsbury de Inglaterra, que ya exige que en 2003 todos sus proveedores se encuentren certificados bajo la normativa Eurep-Gap.
Rodríguez resaltó, por otra parte, que la normativa busca las bases para mejorar las prácticas para la producción global de productos frutihortícolas, exigiéndoles trazabilidad, la implementación del sistema HACCP (Control de puntos críticos) y de las Buenas Prácticas Agrícolas y de Manufacturas. En cada empresa deberá haber un responsable de producción que deberá ser el garante de que las normas se cumplan.
La base del cumplimiento de las normas Eurep-Gap giran en la aplicación de los requisitos que deberán documentarse, en todos los casos, para que exista la posibilidad de corregir o de conocer el origen de cualquier problema que se detecte.
Protocolos
Este protocolo abarca aspectos tan amplios como las pautas para manejar el suelo, la erosión y la aplicación de fertilizantes, y se debe justificar en todos los casos cuándo y porqué se debe utilizar un fertilizante o un agroquímico al cultivo. Además, se exige que las empresas sean muy respetuosas del medio ambiente y que cumplan con todas las normas laborales, esto es con el personal fichado con todas las normas y dentro del marco de la Ley.
Finalmente, este protocolo europeo exige además el respeto de la flora y la fauna, evitando todo tipo de contaminantes hacia el medio ambiente en donde se producen las frutas y hortalizas frescas, concluyó el especialista.
Ahora deben certificarse las buenas prácticas agrícolas
Eurep es una asociación que reúne a los grandes supermercados europeos líderes en el sector agroalimentario y que definieron un documento de "Buenas Prácticas Agrícolas", que deben cumplir los suministradores de frutas y de hortalizas, señaló a nuestro diario Juan Albornoz, representante del Instituto Argentino Normalizador IRAM para el NOA. Las buenas prácticas agrícolas combinan una serie de tecnologías y técnicas destinadas a obtener productos frescos saludables, de calidad superior, con altos rendimientos económicos. Se pone énfasis en el manejo integrado de plagas y de enfermedades para conservar los recursos naturales y el medio ambiente, y minimizando los riesgos para la salud humana.
En plena tarea
La aplicación de las normas Eurep-Gap le permite al productor obtener un producto seguro para el consumidor, además de darle un valor agregado a su producto; de abordar mercados más competitivos; de normalizar la calidad del producto ofertado y de mejorar la eficiencia en el manejo de los recursos, explicó Albornoz.
Todos los productores primarios frutihortícolas, los supermercados y las asociaciones de productores pueden aplicar esta normativa.Albornoz sostuvo, por otra parte, que el Instituto Argentino Normalizador (IRAM) fue autorizado por Eurep (Euro Retailer Produce Working Group) para certificar frutas y vegetales frescos, bajo sus normativas con reconocimiento de la Comunidad Europea. "Por esta razón, estamos abocados a trabajar en esta región cuya principal actividad está centrada en la producción frutihortícola y muchas de ellas, como los cítricos, con destino mayoritario hacia la exportación", recalcó.
"Hemos visto la necesidad, por parte de los exportadores locales, ante la creciente demanda de certificaciones europeas, por lo que estamos convencidos que estos sistemas se impondrán por su propio peso, encontrando el productor en estas certificaciones la llave para ingresar en forma segura a Europa", concluyó el especialista.
Es vital la inocuidad en los alimentos
La penetración de alimentos argentinos en los mercados externos, que impulsó la devaluación de la moneda, debe acompañarse de un exhaustivo control de calidad, que asegure la total inocuidad de los productos a los consumidores. Así se garantizará el cumplimiento de las normas internacionales que rigen este comercio, fue la opinión coincidente de expertos del sector durante la realización de un "Taller sobre Seguridad Alimentaria"."La preocupación pública por la inocuidad de los alimentos se incrementó significativamente en los últimos años y, por ese motivo, las normas alimentarias con una base científica aceptadas internacionalmente son decisivas para proteger la salud de la población, optimizando los recursos disponibles", dijeron l os especialistas.
Los expertos explicaron además que el análisis de riesgo es un nuevo proceso exigido en el ámbito internacional, para permitir el ingreso de alimentos o para impedirlo. La idea es que el gobierno pueda controlar estos riesgos no sólo en los alimentos que ingresan sino también para defenderse frente de las trabas comerciales que imponen, en forma arbitraria, otros países amparados en supuestas irregularidades.
El marco de esta disertación fue el "Taller en Análisis de Riesgo. Evaluación del riesgo para contaminantes y aditivos en alimentos", que realizó en Buenos Aires, como sede del Mercosur, organizado por la Food and Agriculture Organization (FAO), el Instituto Internacional de Ciencias de la Vida (ILSI Argentina) y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial.
Asistieron al taller, que tuvo lugar en el Parque Tecnológico Miguelete del INTI, profesionales que son referentes regionales en materia de inocuidad de alimentos de los países miembros del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), además de Chile, Bolivia y México. Entre ellos se cuentan Maya Pineiro, miembro de la FAO; Cecilia Toledo, de Unicamp Brasil; A. Nassetta, de la Agencia Córdoba Ciencia Argentina; Adriana Fernández, del INTA; Susana Jiménez, de la Universidad Nacional del Litoral; Alfredo Nader, de Senasa; E. Lucas, del Instituto de Salud Pública de Chile; J.L. Flores Luna, del Ministerio de la Salud de México, e Inés Solá, del INTI.
Sistemas para producir con excelencia
Existen tres tipos de certificación dentro de las normas Eurep-Gap, según como están involucrados los participantes del sistema, explicó Marcos Rodríguez.
La primera certificación es la directa, ya que sólo participan el productor que desea certificar su campo de producción y el organismo certificador.
El segundo caso es similar al primero, pero con la diferencia de que existe una organización de productores como intermediaria, que puede ser una cooperativa o asociación, la que debe manejarse con un control estricto sobre todos y cada uno de los productores que quieren participar de esta certificación. En este caso, las parcelas de los productores que deseen certificar deberán ser monitoreadas y manejadas de una misma manera de acuerdo con lo que dice el protocolo de certificación, además de ser auditadas internamente.
Eurep-Gap admite esta modalidad para que las asociaciones de productores se autocontrolen y el organismo certificador pueda auditar exhaustivamente a la asociación que verifica el cumplimiento de las normas.
La tercera variante es que exista una norma especifica para un sector, que debe ser previamente homologado por Eurep-Gap, en donde los productores quieren que ese sea su objeto de certificación.
En este caso, el organismo certificador debe consensuar con los productores y presentar las normativas Eurep-Gap. Una vez estudiado y verificado el acuerdo para producción y control, se lo puede aprobar.
Curso de formación de auditores
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) organizó un curso sobre calidad e inocuidad agroalimentaria de productos del NOA, con el fin de formar auditores y profesionales para empresas orientadas a la agroalimentación.
Está destinado a técnicos y a profesionales de empresas y de entidades del sector agropecuario, agroalimentario y agroindustrial, y se dividió en dos módulos. El primero estará dedicado a los sistemas para la calidad e inocuidad alimentaria de citrus, caña de azúcar, poroto y olivo.
El segundo módulo estará dedicado a la formación de auditores en calidad e inocuidad de los alimentos, que incluye trabajos prácticos. El curso se dictará entre el 17 y el 20 de septiembre en la Fundación del Tucumán, 25 de Mayo 1095 de la capital tucumana, los interesados pueden recabar información a Mario Haro, , coordinador del seminario que pertenece al INTA Famaillá, a los teléfonos: (03863) 461-048/547, Fax: (03863) 461-546, E-mail: mharo@correo.inta.gov.ar , mharo@correo.inta.gov.ar
Estas empresas responden ante la fuerte concientización de los consumidores por adquirir alimentos seguros, por proteger el medio ambiente y para que el bienestar llegue a quienes lo producen, sostuvo el especialista del Instituto Argentino de Normalización (IRAM) Marcos Rodríguez, durante su disertación en las "Jornadas sobre calidad" organizadas por la Asociación Tucumana del Citrus.
Existe una fuerte demanda para el control de los procesos, por lo que los productos comercializables deben cumplir con condiciones mínimas necesarias de prevención para evitar que los consumidores se encuentren con potenciales problemas en la salud al consumirlos. La normativa Eurep-Gap nace para regular los sistemas de calidad existentes para asegurar la calidad nutricional, explicó el profesional, cuyo protocolo además está consensuado cientificamente por parte de especialistas.
Los propósitos y alcances de estas nuevas exigencias abarcan productos frescos con estándares mínimos aceptables por parte de los grupos líderes de supermercados. Ya en Europa se está trabajando entre los productores y con las cadenas de comercialización en el cumplimiento de las exigencias impuestas.
Eurep-Gap comenzó en 1997 elaborando sus primeros instructivos de producción, pero fue en 2000 cuando fue lanzado oficialmente en Barcelona y se acreditó en 2001 el primer organismo de certificación de la producción.
Actualmente, en Europa existen 15 organismos certificadores, y supermercados como Sainsbury de Inglaterra, que ya exige que en 2003 todos sus proveedores se encuentren certificados bajo la normativa Eurep-Gap.
Rodríguez resaltó, por otra parte, que la normativa busca las bases para mejorar las prácticas para la producción global de productos frutihortícolas, exigiéndoles trazabilidad, la implementación del sistema HACCP (Control de puntos críticos) y de las Buenas Prácticas Agrícolas y de Manufacturas. En cada empresa deberá haber un responsable de producción que deberá ser el garante de que las normas se cumplan.
La base del cumplimiento de las normas Eurep-Gap giran en la aplicación de los requisitos que deberán documentarse, en todos los casos, para que exista la posibilidad de corregir o de conocer el origen de cualquier problema que se detecte.
Protocolos
Este protocolo abarca aspectos tan amplios como las pautas para manejar el suelo, la erosión y la aplicación de fertilizantes, y se debe justificar en todos los casos cuándo y porqué se debe utilizar un fertilizante o un agroquímico al cultivo. Además, se exige que las empresas sean muy respetuosas del medio ambiente y que cumplan con todas las normas laborales, esto es con el personal fichado con todas las normas y dentro del marco de la Ley.
Finalmente, este protocolo europeo exige además el respeto de la flora y la fauna, evitando todo tipo de contaminantes hacia el medio ambiente en donde se producen las frutas y hortalizas frescas, concluyó el especialista.
Ahora deben certificarse las buenas prácticas agrícolas
Eurep es una asociación que reúne a los grandes supermercados europeos líderes en el sector agroalimentario y que definieron un documento de "Buenas Prácticas Agrícolas", que deben cumplir los suministradores de frutas y de hortalizas, señaló a nuestro diario Juan Albornoz, representante del Instituto Argentino Normalizador IRAM para el NOA. Las buenas prácticas agrícolas combinan una serie de tecnologías y técnicas destinadas a obtener productos frescos saludables, de calidad superior, con altos rendimientos económicos. Se pone énfasis en el manejo integrado de plagas y de enfermedades para conservar los recursos naturales y el medio ambiente, y minimizando los riesgos para la salud humana.
En plena tarea
La aplicación de las normas Eurep-Gap le permite al productor obtener un producto seguro para el consumidor, además de darle un valor agregado a su producto; de abordar mercados más competitivos; de normalizar la calidad del producto ofertado y de mejorar la eficiencia en el manejo de los recursos, explicó Albornoz.
Todos los productores primarios frutihortícolas, los supermercados y las asociaciones de productores pueden aplicar esta normativa.Albornoz sostuvo, por otra parte, que el Instituto Argentino Normalizador (IRAM) fue autorizado por Eurep (Euro Retailer Produce Working Group) para certificar frutas y vegetales frescos, bajo sus normativas con reconocimiento de la Comunidad Europea. "Por esta razón, estamos abocados a trabajar en esta región cuya principal actividad está centrada en la producción frutihortícola y muchas de ellas, como los cítricos, con destino mayoritario hacia la exportación", recalcó.
"Hemos visto la necesidad, por parte de los exportadores locales, ante la creciente demanda de certificaciones europeas, por lo que estamos convencidos que estos sistemas se impondrán por su propio peso, encontrando el productor en estas certificaciones la llave para ingresar en forma segura a Europa", concluyó el especialista.
Es vital la inocuidad en los alimentos
La penetración de alimentos argentinos en los mercados externos, que impulsó la devaluación de la moneda, debe acompañarse de un exhaustivo control de calidad, que asegure la total inocuidad de los productos a los consumidores. Así se garantizará el cumplimiento de las normas internacionales que rigen este comercio, fue la opinión coincidente de expertos del sector durante la realización de un "Taller sobre Seguridad Alimentaria"."La preocupación pública por la inocuidad de los alimentos se incrementó significativamente en los últimos años y, por ese motivo, las normas alimentarias con una base científica aceptadas internacionalmente son decisivas para proteger la salud de la población, optimizando los recursos disponibles", dijeron l os especialistas.
Los expertos explicaron además que el análisis de riesgo es un nuevo proceso exigido en el ámbito internacional, para permitir el ingreso de alimentos o para impedirlo. La idea es que el gobierno pueda controlar estos riesgos no sólo en los alimentos que ingresan sino también para defenderse frente de las trabas comerciales que imponen, en forma arbitraria, otros países amparados en supuestas irregularidades.
El marco de esta disertación fue el "Taller en Análisis de Riesgo. Evaluación del riesgo para contaminantes y aditivos en alimentos", que realizó en Buenos Aires, como sede del Mercosur, organizado por la Food and Agriculture Organization (FAO), el Instituto Internacional de Ciencias de la Vida (ILSI Argentina) y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial.
Asistieron al taller, que tuvo lugar en el Parque Tecnológico Miguelete del INTI, profesionales que son referentes regionales en materia de inocuidad de alimentos de los países miembros del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), además de Chile, Bolivia y México. Entre ellos se cuentan Maya Pineiro, miembro de la FAO; Cecilia Toledo, de Unicamp Brasil; A. Nassetta, de la Agencia Córdoba Ciencia Argentina; Adriana Fernández, del INTA; Susana Jiménez, de la Universidad Nacional del Litoral; Alfredo Nader, de Senasa; E. Lucas, del Instituto de Salud Pública de Chile; J.L. Flores Luna, del Ministerio de la Salud de México, e Inés Solá, del INTI.
Sistemas para producir con excelencia
Existen tres tipos de certificación dentro de las normas Eurep-Gap, según como están involucrados los participantes del sistema, explicó Marcos Rodríguez.
La primera certificación es la directa, ya que sólo participan el productor que desea certificar su campo de producción y el organismo certificador.
El segundo caso es similar al primero, pero con la diferencia de que existe una organización de productores como intermediaria, que puede ser una cooperativa o asociación, la que debe manejarse con un control estricto sobre todos y cada uno de los productores que quieren participar de esta certificación. En este caso, las parcelas de los productores que deseen certificar deberán ser monitoreadas y manejadas de una misma manera de acuerdo con lo que dice el protocolo de certificación, además de ser auditadas internamente.
Eurep-Gap admite esta modalidad para que las asociaciones de productores se autocontrolen y el organismo certificador pueda auditar exhaustivamente a la asociación que verifica el cumplimiento de las normas.
La tercera variante es que exista una norma especifica para un sector, que debe ser previamente homologado por Eurep-Gap, en donde los productores quieren que ese sea su objeto de certificación.
En este caso, el organismo certificador debe consensuar con los productores y presentar las normativas Eurep-Gap. Una vez estudiado y verificado el acuerdo para producción y control, se lo puede aprobar.
Curso de formación de auditores
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) organizó un curso sobre calidad e inocuidad agroalimentaria de productos del NOA, con el fin de formar auditores y profesionales para empresas orientadas a la agroalimentación.
Está destinado a técnicos y a profesionales de empresas y de entidades del sector agropecuario, agroalimentario y agroindustrial, y se dividió en dos módulos. El primero estará dedicado a los sistemas para la calidad e inocuidad alimentaria de citrus, caña de azúcar, poroto y olivo.
El segundo módulo estará dedicado a la formación de auditores en calidad e inocuidad de los alimentos, que incluye trabajos prácticos. El curso se dictará entre el 17 y el 20 de septiembre en la Fundación del Tucumán, 25 de Mayo 1095 de la capital tucumana, los interesados pueden recabar información a Mario Haro, , coordinador del seminario que pertenece al INTA Famaillá, a los teléfonos: (03863) 461-048/547, Fax: (03863) 461-546, E-mail: mharo@correo.inta.gov.ar , mharo@correo.inta.gov.ar














