30 Agosto 2002
Luego de un tiempo prolongado de no usar los equipos de riego es muy importante realizar un chequeo general del sistema, para tener un correcto funcionamiento del mismo en el período de mayor necesidad, comento Gustavo Aguilar gerente de la empresa "Irrinort".
Esto es algo muy usual en la región debido al régimen monzónico de las precipitaciones, donde tenemos un período de lluvias en el verano y otoño, continuado por tiempo seco en invierno y primavera, por lo que en época de lluvias los equipos de riego están sin utilizarse o se los usa muy poco, por lo cual es fundamental un chequeo general antes de ponerlos a funcionar nuevamente.
En general, los puntos principales a verificar es un control de las presiones del equipo, el estado de los filtros, válvulas y demás elementos de control y, en tercera medida, realizar un control de los caudales. Los datos que se obtienen, al realizar la verificación de presión, sirven para detectar roturas en la red, decidir el momento de limpieza de los filtros que, en general, se hace cuando la caída de presión supera los 4-5 metros, y detectar obturaciones de los emisores que provocan aumentos progresivos en la presión aguas abajo de los filtros.
Se debe observar el estado de los filtros, en lo que respeta al estado de la malla, grava y/o anillas y reemplazarlos en caso de ser necesario. Al verificar las válvulas y sus elementos de control podemos regular las presiones, de acuerdo con los parámetros de diseño del equipo.
Respeto al control de los caudales, los valores obtenidos nos permiten comprobar las aplicaciones de las dosis de riego, detectar las obturaciones en los emisores que hacen disminuir el caudal y comprobar los efectos de tratamientos anti-obturaciones.
Emisores y tuberías
En el caso de los micro aspersores las fallas se detectan fácilmente; en cambio, los goteros necesitan una inspección más detallada, ya que se debe controlar el caudal. En caso de detectar disminución de los caudales, verificar si hay obturaciones.
Por lo general, éstas pueden ser: precipitados blancos que indican presencia de sales, en general carbonatos; precipitados de color marrón correspondientes a hierro o manganeso oxidados; y precipitados negro grasiento causados por microorganismos.
En estos casos, se deben hacer lavados con ácidos, los cuales se aplicaran en dosis recomendadas de acuerdo al tipo de ácido a utilizar; en cualquier caso, es aconsejable consultar con la empresa de riego local para la correcta aplicación del mismo.
También es fundamental realizar la limpieza de la red de tuberías, que se la hace abriendo y dejando correr el agua, comenzando por la tubería principal y siguiendo por las secundarias, las terciarias y al final los conductos laterales.
Esto es algo muy usual en la región debido al régimen monzónico de las precipitaciones, donde tenemos un período de lluvias en el verano y otoño, continuado por tiempo seco en invierno y primavera, por lo que en época de lluvias los equipos de riego están sin utilizarse o se los usa muy poco, por lo cual es fundamental un chequeo general antes de ponerlos a funcionar nuevamente.
En general, los puntos principales a verificar es un control de las presiones del equipo, el estado de los filtros, válvulas y demás elementos de control y, en tercera medida, realizar un control de los caudales. Los datos que se obtienen, al realizar la verificación de presión, sirven para detectar roturas en la red, decidir el momento de limpieza de los filtros que, en general, se hace cuando la caída de presión supera los 4-5 metros, y detectar obturaciones de los emisores que provocan aumentos progresivos en la presión aguas abajo de los filtros.
Se debe observar el estado de los filtros, en lo que respeta al estado de la malla, grava y/o anillas y reemplazarlos en caso de ser necesario. Al verificar las válvulas y sus elementos de control podemos regular las presiones, de acuerdo con los parámetros de diseño del equipo.
Respeto al control de los caudales, los valores obtenidos nos permiten comprobar las aplicaciones de las dosis de riego, detectar las obturaciones en los emisores que hacen disminuir el caudal y comprobar los efectos de tratamientos anti-obturaciones.
Emisores y tuberías
En el caso de los micro aspersores las fallas se detectan fácilmente; en cambio, los goteros necesitan una inspección más detallada, ya que se debe controlar el caudal. En caso de detectar disminución de los caudales, verificar si hay obturaciones.
Por lo general, éstas pueden ser: precipitados blancos que indican presencia de sales, en general carbonatos; precipitados de color marrón correspondientes a hierro o manganeso oxidados; y precipitados negro grasiento causados por microorganismos.
En estos casos, se deben hacer lavados con ácidos, los cuales se aplicaran en dosis recomendadas de acuerdo al tipo de ácido a utilizar; en cualquier caso, es aconsejable consultar con la empresa de riego local para la correcta aplicación del mismo.
También es fundamental realizar la limpieza de la red de tuberías, que se la hace abriendo y dejando correr el agua, comenzando por la tubería principal y siguiendo por las secundarias, las terciarias y al final los conductos laterales.














