La única salida de Tucumán es transformar la actividad agrícola

Es necesario desarrollar políticas agroindustriales de crecimiento y de fomento. El campo provincial debe mejorar su competitividad. Gobierno y empresarios.

13 Septiembre 2002
Afectada por una crisis social difícil de superar, la provincia de Tucumán debe buscar una salida en el seno de la actividad agroindustrial. Todos sabemos que tanto en el país como en nuestro territorio, existe una carencia de políticas agroindustriales de crecimiento y de fomento para las economías agropecuarias, además de una enorme escasez de recursos económicos y falta de inversiones de envergadura, que hagan pensar en un futuro mejor a corto plazo. Si a esto le sumamos la falta de una infraestructura de avanzada en nuestra zona rural, al observar el mal estado de las rutas provinciales, o la falta de energía eléctrica en la mayoría de las zonas rurales, o la escasez de agua potable ya sea para consumo o para riego, el problema se agrava más aún y parecería ser desesperante para los hombres que día a día apuestan por el campo.
No obstante nos encontramos en un mundo globalizado con una creciente internacionalización de la economía, con cambios asociados en los sistemas de distribución y pautas de consumo que conllevan a un mayor nivel de competencia en los mercados agrarios y agroindustriales, al que tiene que adaptarse en forma urgente la agroindustria tucumana, mediante la mejora de su competitividad.
No basta con tener una agroindustria limonera competitiva para salvar a la provincia. Es necesario contar con un abanico de industrias que conformen los cimientos de una economía pujante y en continuo crecimiento que brinde oportunidades para todos. Carne, leche, trigo, soja, azúcar, miel, hortalizas, tabaco, forestación, arroz, etc.
forman parte de una gran cantidad de actividades que podrían encontrar un mayor valor agregado con la industrialización de sus productos, dando así mayores posibilidades de ocupación de mano de obra rural.

Qué hacer
Se hace necesario entonces idear un "plan de políticas de transformación agroeconómicas" para esta región, con un cambio estructural específico para Tucumán que, basado en la problemática propia de nuestra actividad agroindustrial, sirva de impulso para acometer los cambios necesarios que permitan afrontar con éxito los retos del mercado. Además, que estas políticas rejuvenezcan y eleven el nivel de vida de los empresarios y de los hombres de campo.
Sólo desde Tucumán surgirán las verdaderas bases para el cambio. Esta situación de encrucijada por la que atravesamos todos los tucumanos, que muchas veces conlleva desasosiego e inseguridad, nos hace pensar que son momentos clave para tomar decisiones y establecer políticas lo más ampliamente consensuadas, que permitan afrontar el futuro con decisión y esperanza.
La modernización y la reforma de las estructuras productivas deben ser urgentes. Pero para ello hace falta, tanto desde la esfera gubernamental como de la empresarial, una fuerte decisión de querer cambiar las cosas y de contar con un plan de acción que permita instrumentar cambios de fondo.

Enorme potencial
Tucumán tiene un potencial de crecimiento sin límites a través de la actividad agroindustrial. Pero para ello hace falta un plan estratégico que hoy no existe.
Debemos acudir a los que saben y, en esta provincia, hay mucha gente que tiene esas condiciones. Por lo tanto, hay que incertarlas y darles una oportunidad para que muestren todo su potencial. Esto hoy no ocurre.Tucumán se debe identificar con el sector productivo.
Esto lo debemos asumir tanto por convicción como por necesidad y, a su vez, a esa producción debemos darle industrias y sobre todo calidad.

Somos capaces
Un claro ejemplo de lo que los tucumanos somos capaces de hacer es lo que hoy representa la agroindustria del citrus, para esta región y para el mundo, con una variada oferta de productos de elevada calidad, reconocidos por los más exigentes mercados y operadores comerciales de los principales países. Este crecimiento tuvo su origen en el esfuerzo privado y en el acompañamiento del estado.
No caben dudas de que el sector agroindustrial es el más dinámico de cualquier economía; es un gran demandante de mano de obra y de insumos, que motoriza el crecimiento de cualquier región. Si entendemos esto, habremos comprendido dónde está la única salida.

Tamaño texto
Comentarios