20 Septiembre 2002
Cuando decíamos que al Gobierno provincial nunca le interesó trabajar a favor del sector productivo, brindándole las herramientas necesarias para que cada vez sea más competitivo, no nos habíamos equivocado. La situación coyuntural de buenos precios que vivía el sector productivo local hacía predecir que vendrían tiempos mejores, con destellos de esperanzas en un futuro cercano. La década maldita de la convertibilidad, que le quitó al campo la competitividad al haberse fijado de facto un valor ficticio del peso frente al dólar, hizo que el quebranto haya sido el más grande que se recuerde en la historia productiva del país.
Exportar no era negocio para las economías regionales. Empresas fundidas, tranqueras cerradas y el mayor número de campos hipotecados del siglo, fueron el saldo de una década infame para la mayoría de los pequeños y medianos productores, que habían heredado de sus padres y abuelos un legado invalorable, traducidos en campos con su now how, es decir, el de saber hacer bien las cosas.
Pero cuando todo parecía cambiar y el futuro pintaba mejor, políticas nacionales y provinciales volvieron a poner un manto de sombra sobre el futuro de los sistemas productivos. Parecería ser que existe la firme convicción de que hay que castigar al que quiere producir, y no tan sólo al sector que quiere trabajar sino a aquel que lo único que hace es generar puestos de trabajo. Primero fue la Nación que se equivocó al querer reducir el IVA solamente a los productos agrícolas; tendría que reducirlo a productos e insumos agrícolas. Pero este no es el único golpe que sufre hoy el campo. Se le suman las distorsiones del Impuesto a las Ganancias que rigen sobre sus actividades.
Es necesario tributar sobre lo ganado en términos reales y no nominalmente, generándose de esa manera una enorme transferencia de recursos del agro (que no sobran) hacia el Estado (que se encarga de despilfarrarlos). Y no hablemos del Impuesto a los Cheques (coparticipables) o de las retenciones a las exportaciones, todos recursos genuinos despojados de los sistemas productivo.
Pero estos no son todos los males. A nivel provincial se quiere restablecer el Impuesto a los Ingresos Brutos y a la Salud Pública y eliminar así un compromiso nacional acordado con la firma del Pacto Fiscal, en donde se instauraba en el sector productivo la "Alícuota Cero". A pesar de que ya existen algunos recursos de amparo en contra de esta irracional medida, quedó demostrado cual es y cual será la política del Gobierno local. A los actuales funcionarios no les interesa trabajar en favor de los que quieren producir. Los gobernantes van a contrapelo del espíritu de los agricultores.
En todo el mundo las actividades primarias están exentas de tributar Ingresos Brutos y lejos de querer castigar impositivamente a los hombres de campo, los gobernantes serios de países líderes fomentan y promueven las actividades productivas, liberándolas de tributos distorsivos que puedan hacerlas perder competitividad mundial. Hay que darse cuenta de que estamos viviendo tiempos difíciles, en donde se debe transformar el régimen de presión fiscal por el de "promoción productiva". Sólo así, el motor de la generación de empleo y divisas se pondrá en marcha sin necesidad de enseñarles a los hombres de campo como hacerlo.
Rechazaron la eliminación de la alícuota cero
La Sociedad Rural de Tucumán (SRT) manifestó su total rechazo al reciente decreto provincial que elimina la "alícuota cero" para la actividad productiva que gozaba de este beneficio. "La alícuota cero no puede plantearse como una alternativa entre el acceso a la salud de la población y el pago de impuestos al sector productivo", dijo la entidad. "Este es un argumento falaz y puramente demagógico. No se trata de intentar seguir generando ingresos si no se produce un eficiente manejo de los gastos", opinó la SRT. "La eliminación de la alícuota cero implica una actuación de mala fe por parte del Estado", dijo con fuerza.
Hasta ahora (está vigente hasta el 30/9/02) el Estado exigió a los sujetos beneficiados con alícuota cero que se inscriban en la Dirección de Rentas y que hagan un gran esfuerzo, cancelando otros tributos, para gozar de los beneficios de tasa cero.
"Ahora se eliminó el beneficio, por impuestos que difícilmente hubieran cobrado si los contribuyentes no se presentan espontáneamente", criticó.
Según la SRT, desde el punto de vista técnico se insiste con la gravabilidad a través de un impuesto que resulta netamente regresivo y que produce lo que en teoría se conoce como "efecto cascada", por cuanto la incidencia en cada etapa se va multiplicando a partir de su traslado a la etapa siguiente como parte del precio (lo que hace que en esta etapa se aplique su margen de ganancia sobre el precio anterior con impuesto y este precio, a su vez, se ve incidido por el impuesto).
Exportar no era negocio para las economías regionales. Empresas fundidas, tranqueras cerradas y el mayor número de campos hipotecados del siglo, fueron el saldo de una década infame para la mayoría de los pequeños y medianos productores, que habían heredado de sus padres y abuelos un legado invalorable, traducidos en campos con su now how, es decir, el de saber hacer bien las cosas.
Pero cuando todo parecía cambiar y el futuro pintaba mejor, políticas nacionales y provinciales volvieron a poner un manto de sombra sobre el futuro de los sistemas productivos. Parecería ser que existe la firme convicción de que hay que castigar al que quiere producir, y no tan sólo al sector que quiere trabajar sino a aquel que lo único que hace es generar puestos de trabajo. Primero fue la Nación que se equivocó al querer reducir el IVA solamente a los productos agrícolas; tendría que reducirlo a productos e insumos agrícolas. Pero este no es el único golpe que sufre hoy el campo. Se le suman las distorsiones del Impuesto a las Ganancias que rigen sobre sus actividades.
Es necesario tributar sobre lo ganado en términos reales y no nominalmente, generándose de esa manera una enorme transferencia de recursos del agro (que no sobran) hacia el Estado (que se encarga de despilfarrarlos). Y no hablemos del Impuesto a los Cheques (coparticipables) o de las retenciones a las exportaciones, todos recursos genuinos despojados de los sistemas productivo.
Pero estos no son todos los males. A nivel provincial se quiere restablecer el Impuesto a los Ingresos Brutos y a la Salud Pública y eliminar así un compromiso nacional acordado con la firma del Pacto Fiscal, en donde se instauraba en el sector productivo la "Alícuota Cero". A pesar de que ya existen algunos recursos de amparo en contra de esta irracional medida, quedó demostrado cual es y cual será la política del Gobierno local. A los actuales funcionarios no les interesa trabajar en favor de los que quieren producir. Los gobernantes van a contrapelo del espíritu de los agricultores.
En todo el mundo las actividades primarias están exentas de tributar Ingresos Brutos y lejos de querer castigar impositivamente a los hombres de campo, los gobernantes serios de países líderes fomentan y promueven las actividades productivas, liberándolas de tributos distorsivos que puedan hacerlas perder competitividad mundial. Hay que darse cuenta de que estamos viviendo tiempos difíciles, en donde se debe transformar el régimen de presión fiscal por el de "promoción productiva". Sólo así, el motor de la generación de empleo y divisas se pondrá en marcha sin necesidad de enseñarles a los hombres de campo como hacerlo.
Rechazaron la eliminación de la alícuota cero
La Sociedad Rural de Tucumán (SRT) manifestó su total rechazo al reciente decreto provincial que elimina la "alícuota cero" para la actividad productiva que gozaba de este beneficio. "La alícuota cero no puede plantearse como una alternativa entre el acceso a la salud de la población y el pago de impuestos al sector productivo", dijo la entidad. "Este es un argumento falaz y puramente demagógico. No se trata de intentar seguir generando ingresos si no se produce un eficiente manejo de los gastos", opinó la SRT. "La eliminación de la alícuota cero implica una actuación de mala fe por parte del Estado", dijo con fuerza.
Hasta ahora (está vigente hasta el 30/9/02) el Estado exigió a los sujetos beneficiados con alícuota cero que se inscriban en la Dirección de Rentas y que hagan un gran esfuerzo, cancelando otros tributos, para gozar de los beneficios de tasa cero.
"Ahora se eliminó el beneficio, por impuestos que difícilmente hubieran cobrado si los contribuyentes no se presentan espontáneamente", criticó.
Según la SRT, desde el punto de vista técnico se insiste con la gravabilidad a través de un impuesto que resulta netamente regresivo y que produce lo que en teoría se conoce como "efecto cascada", por cuanto la incidencia en cada etapa se va multiplicando a partir de su traslado a la etapa siguiente como parte del precio (lo que hace que en esta etapa se aplique su margen de ganancia sobre el precio anterior con impuesto y este precio, a su vez, se ve incidido por el impuesto).













