La crisis actual exige el compromiso de todos los factores de la provincia

El presidente de la entidad que agrupa a los productores agropecuarios, Roberto Martínez Zavalía, reseñó los problemas que vive el país.

27 Septiembre 2002
Los principales problemas que afronta el país desde el punto de vista económico son el ingreso de divisas y la generación de empleos. El campo y la agroindustria han demostrado, siempre, que son los sectores de mayor capacidad para solucionar ambos temas. Debemos aprovechar el nivel de competitividad alcanzado en los últimos años, para que ellos sean la base del resurgimiento del país. Pero habrá que generar las condiciones de estabilidad y de previsibilidad económica necesarias, para incentivar la inversión y el crecimiento.
Frente a los pronósticos mundiales para el sector agroalimentario, el actual marco económico, la inseguridad jurídica, la pulverización del sistema financiero, la inexistencia de mercados a término seguros y confiables, condicionarán el crecimiento del sector y de todo el país. ¿Podemos darnos el lujo de perder nuevamente esta oportunidad?.
Hoy hay condiciones ventajosas para la exportación de nuestros productos, pero son el fruto de situaciones coyunturales como el tipo de cambio actual. Se debe trabajar en políticas activas a través de la implementación de programas que alienten las actividades productivas, en especial las destinadas a la exportación. No estamos de acuerdo con las retenciones a las exportaciones, ni con el proyecto de ley de aplicar un IVA diferencial para el sector granario, por injusto y discriminatorio. Tampoco coincidimos con la eliminación del régimen de Alícuota Cero, que vuelve a gravar a los productos primarios con impuestos distorsivos; esto desalienta las inversiones que tanta falta nos hacen, y seguimos sin atacar el problema de fondo. La crisis por la que atravesamos aparece signada por el poco acierto de la conducción política, que ha respondido rompiendo los contratos sociales, confiscando los ahorros, faltando a la palabra empeñada, profanando la seguridad jurídica, y dilapidando la estabilidad lograda con tanto esfuerzo. Se suma la devaluación con funestas consecuencias, señalando con el dedo quiénes son ganadores y quiénes perdedores, generando un grado de tensión, de desconfianza y de deslegitimidad social, que agrava las difíciles circunstancias que vivimos. Pero lo que es más grave y estremecedor son las alternativas que tenemos; la más traumatizante es que gobernantes incapaces y populistas sigan haciendo de las suyas.

Culpas compartidas
Sin embargo no puede cargarse toda la culpa sobre los políticos; los dirigentes sociales y el empresariado han demostrado carecer de la influencia, autoridad y acciones necesarias para equilibrar los desaciertos del Estado, lograr su reestructuración, denunciar los abusos y privilegios de los gobernantes, canalizar hacia el poder político ideas superadoras, y cubrir el rol que deja vacante el Estado por su incapacidad, de alguna manera hemos sido cómplices con nuestro silencio y hoy estamos pagando las consecuencias de ese silencio.Debemos asumir la responsabilidad social y moral que nos toca, a la vez que tomar el protagonismo a que nuestra posición social nos obliga en la reconstrucción del país.
Tenemos que involucrarnos y participar de la forma más activa posible, haciendo un buen uso de la política, como vehículo para aportar soluciones.

Invertirán U$S 9,8 millones en áreas agrícolas de Tucumán

En su visita a la Expo Tucumán 2002, el secretario de Agricultura de la Nación, Haroldo Lebed, anunció que se pondrán en marcha proyectos de desarrollo para las áreas agrícolas tucumanas, así como un ambicioso plan de sanidad citrícola y control de residuos pesticidas. Se invertirán unos U$S 9,8 millones. Serán cuatro los proyectos que financiará el BIRF: 1) el principal tendrá un costo de U$S 7,2 millones, destinado a incrementar la rentabilidad del sector frutihortícola, beneficiando a 250 explotaciones de Lules y de Tafí del Valle, y alcanzando a 1.500 pequeños productores; 2) el objetivo es incrementar el área cultivada, la productividad y el valor agregado de la horticultura. Costará U$S 814.000 y beneficiará a 300 pequeños cultivadores; 3) destinado al desarrollo caprino, con una inversión de U$S 844.000; 4) dirigido a mejorar la sanidad citrícola, invirtiendo más de U$S 1 millón. Alcanzará a 600 productores y 25 plantas de empaque.

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