El cultivo de zapallo requiere de una buena tecnología

La delicia y la versatilidad de este vegetal se ven amenazadas por problemas genéticos.

27 Septiembre 2002
Se debe desarrollar tecnología para el cultivo de zapallo en Tucumán. La delicia y versatilidad del zapallo, calabaza, anco, angolita y zapallito de tronco, que determinan un paraíso vegetariano por sus bajas calorías y las diferentes formas de preparación culinaria, se ven amenazadas por problemas genéticos. El problema es la falta de variedades que garanticen la pureza de los cultivos y la resistencia a la mosca blanca.
La palabra "zapallo" es utilizada frecuentemente para generalizar el nombre de varias especies, a excepción de la sandía, melón y pepino, de la familia de las "Cucurbitáceas". Esto se debe a la facilidad con que se confunden los ancos con angolas o calabazas y los zapallos "plomo" con los de "asar". Los zapallos, por su fácil cultivo y bajo costo de producción, son hortalizas populares en todo el mundo, especialmente en zonas templadas-cálidas, y presentan una valiosa fuente de hidratos de carbono.
Con sólo 80 calorías cada 100 gramos de fruta -una fuente rica en potasio (casi como la banana) y rica en vitamina A-, es hoy una alternativa que puede sustituir a cualquier vegetal en la dieta.
En nuestro país las diferentes especies son consumidas hervidas o en forma de puré, y el zapallo plomo, cuya producción es exclusiva de Tucumán, es el ingrediente principal de la exquisita "carbonada" o el complemento infaltable de las "humitas". Puede combinarse con otros vegetales, acompañar carnes y hasta se fabrica dulce de zapallo.
Hasta 1970, el cultivo de zapallo, anco y angolas, ocupó el tercer lugar entre las hortalizas sembradas en Argentina, con 200.000 toneladas. En Tucumán, en esos días, se sembraban 1.500 ha en el este y en los valles de altura.

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