La FAO instó a explotar los bosques en forma racional

Según informó la ONU, la Argentina comenzó a trabajar en la solución del problema.

08 Noviembre 2002
Representados a lo largo de la historia como fuentes de sabiduría y añejo respeto, los bosques sufren hoy día el desdén y la impericia en nombre de un mundo acorralado por la idea del mercantilismo extremo que olvidó, o pretende olvidar, la importancia vital de este recurso para la supervivencia del planeta. En un informe publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) -hecho a fines de 2001-, se conoció una serie de estadísticas que muestran un mapa de la dramática situación en que se encuentran los bosques en el mundo. De acuerdo con ese estudio, la pérdida neta del área forestal en el mundo durante los 90 se calculó en unos 94 millones de hectáreas, el 0,2% del total de los bosques, a razón de un ritmo de deforestación de 14,6 millones de hectáreas por año.
Durante ese período, la pérdida total de bosques naturales -deforestación más conversión de bosques naturales en plantaciones forestales-, fue de 16,1 millones de hectáreas por año, de los cuáles 15,2 millones se perdieron en los trópicos. En tanto, casi el 70% de las áreas deforestadas en los 90 se convirtieron en tierras agrícolas más bien permanente que transitorio.
"Entre las principales causas de degradación forestal de origen humano cabe mencionar la extracción excesiva de maderas industriales, leña y de otros productos de ese origen, y el pastoreo extensivo; entre las causas subyacentes se encuentra la pobreza, el crecimiento demográfico, los mercados y el comercio y las políticas macroeconómicas", planteó otro informe, esta vez, las "Perspectivas del Medio Ambiente Mundial, GEO 3".

Tala indiscriminada
Respecto del comercio, la opinión que se vierte en el informe de la FAO es lapidaria: "los métodos de explotación comercial forestal son a menudo destructivos y contribuyen, directa o indirectamente, a la deforestación, y es muy dañina en las cuestas empinadas o en ecosistemas sensibles como los bosques en transición o manglares". Agrega que "la tala de bosques tiene consecuencias muy graves sobre las poblaciones locales, que pierden fuentes de alimentos, combustibles, materiales de construcción, medicinas y zonas para el pastoreo". También los suelos quedan expuestos así como las especies que viven en la sombra a los vientos, la luz solar, la evaporación y la erosión, acelerando el embanque de los diques, ríos y zonas costeras y causando inundaciones severas.
La relación entre el cambio climático y los bosques es otro de los índices estudiados, debido a la influencia recíproca entre el recurso y ese fenómeno que desvela a los científicos de todo el mundo. "La buena gestión o la destrucción del recurso bosque, dada su importante función en el ciclo global del carbono, puede afectar de manera significativa el curso del calentamiento de la tierra", se afirma en el informe.
Los bosques contienen algo más de la mitad del carbono almacenado en la vegetación terrestre y en la materia orgánica del suelo -el 26% en los bosques boreales; el 20% los tropicales y el 7% los templados-, por lo que la remoción de la biomasa forestal contribuye de manera importante a las emisiones netas de dióxido de carbono a la atmósfera, uno de los causantes del cambio climático.
Una íntima relación se genera a su vez entre los bosques y la diversidad biológica -se calcula que los bosques albergan la mitad de la diversidad biológica de todo el mundo-, donde conviven las más variadas especies y un endemismo mayor que en otro ecosistema. Según se detalló en el GEO 3, la fragmentación de los bosques exacerba los efectos de la deforestación general y de la degradación forestal en la diversidad biológica, bloqueando las rutas migratorias y facilitando el acceso que permite la explotación humana y la invasión de especies foráneas.
La creciente preocupación por el agotamiento de la flora y fauna silvestres de los bosques como consecuencia de la tala comercial y la presión que ejerce el crecimiento de la población, se focaliza por sobre todo en las regiónes tropicales del planeta, con especial atención en el ecosistema del Amazonas. América Latina y el Caribe no escapan a esta situación, tal como lo destacó el Fondo para la Vida Salvaje Mundial en su informe "Situación Ambiental Argentina", de la Fundación Vida Silvestre, donde se reconoce que en la región, de 1.180 millones de ha sólo han quedado 765 millones.
La región sufre un devastación tal, que por año desaparecen 7,5 millones de hectáreas, tendencia que hizo que la FAO estime que para 2018 se pierdan las selvas tropicales, y para 2015 desaparezcan por completo las masas forestales físicamente accesibles. Las estadísticas , entonces, revelan la complicada situación en que se encuentran los bosques mundiales.
Es el tiempo para avanzar en las acciones concretas, tal como lo están haciendo los responsables ambientales de la Argentina que, parece, encontraron el punto de equilibrio para comenzar a solucionar el problema.

Proveerán al NOA de pinos y eucaliptos

Al cumplirse el cuarto año de ejecución del Subprograma para pinos y eucaliptos en el NOA, financiado por el convenio SAGPyA-BIRF, se completó la instalación de un huerto semillero de pinos en el predio de la EEA Famaillá del INTA.
Ese huerto semillero de primera generación consta de 80 clones fenotípicamente superiores de Pinus taeda con 6 repeticiones por clon. El objetivo del programa es proveer, principalmente a la Región del Noroeste Argentino, de semillas genéticamente superiores para generar plantaciones comerciales y a gran escala aptas para madera aserrable de alta calidad. Se preve una ganancia en volumen de maderas en el orden del 20% respecto del testigo local y comercial. Al mismo tiempo en el INTA se instalaron tres ensayos de progenies distribuidos en ambientes ecológicamente diferentes de las regiónes NOA y NEA, a fin de obtener información que permita evaluar a las plantas madres y posteriormente realizar un raleo genético del huerto semillero, dejando los clones que muestren una alta capacidad combinatoria general, en cuanto a productividad y la forma.
Esta población de producción permitirá disponer de plantaciones comerciales altamente productivas, uniformes, bien adaptadas y con semilla de raza local de excelente calidad genética, a precios accesibles al productor argentino. Este programa de producción de material de propagación mejorado es desarrollado por la EEA Famaillá del INTA y busca acercar las mejores herramientas al sector productivo para que el mismo pueda desarrollar nuevas actividades productivas y mejorar la ecuación económica de las explotaciones de la región. Además busca estar en sintonía con la preservación del medio ambiente promoviendo prácticas sustentables. Por informes dirigirse a Luis Fornés, INTA Famaillá, e-mail: lfornes@correo.inta.gov.ar.

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