El envase es parte de la comercialización

Ocuparse de la calidad de los recipientes no es sólo responsabilidad del fabricante, sino también del productor de alimentos.

15 Noviembre 2002
A la hora de seleccionar el envase ideal para un producto no sólo hay que tener en cuenta lo que los costos permiten o aquella sugerencia que llega del departamento de marketing, sino que es de suma importancia considerar la compatibilidad entre el recipiente y el producto que estará en contacto directo con él.
Siempre es necesario conocer y respetar la legislación nacional y asegurarse de que el envase que finalmente se usará se encuentra habilitado por Senasa/INAL como contenedor alimentario. Se pueden así evitar inconvenientes en la posterior comercialización, especialmente aquellos que signifiquen un daño irreparable a la imagen pública de la empresa. El envase es el contenedor que está en contacto directo con el producto, cuya función primordial es guardar, proteger, conservar e identificar, además de facilitar su manejo y comercialización.
A la hora de evaluar un envase es común en el mundo empresarial preocuparse por los aspectos relacionados a la calidad de servicio que este brindará. Es decir, considerar la funcionalidad, la practicidad (por ejemplo la posibilidad de cerrar nuevamente el envase para que el producto no se altere) y un diseño atractivo.
Según Natalia Bonvini, del Programa Calidad de la Sagpya, un envase puede ofrecer una alta calidad de servicio y una baja calidad de producción. Evaluar este aspecto significa asegurarse que esté fabricado con materiales adecuados y autorizados.
El Código Alimentario Argentino, clasifica los envases de uso alimentario en tres categorías: primario, secundario y terciario. Aquí trataremos el llamado envase primario, porque es el que tiene contacto directo con el producto, por ejemplo una botella de gaseosa. Las normas establecen que este tipo de envase debe fabricarse según las "buenas prácticas de manufactura" o BPM.
El objetivo es que en las condiciones normales o previsibles de empleo no se produzca migración a los alimentos de componentes indeseables, tóxicos o contaminantes que: a) superen los límites máximos fijados; b) puedan representar un riesgo para la salud humana; c) ocasionen una modificación inaceptable de la composición de los alimentos o en los caracteres sensoriales de los mismos. Por esto, ocuparse de la calidad de producción del envase primario no es sólo responsabilidad del fabricante; es también esencial para el productor alimentario.

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