15 Noviembre 2002
Las buenas cotizaciones que mantiene la hacienda y tonifican las finanzas de los ganaderos no se ubican en sintonía con la cantidad de animales, más precisamente de novillos, que se necesitan para enfrentar las demandas externa e interna.
Datos proporcionados por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos (SAGPyA), y por el Centro de Cómputos del Mercado de Liniers, revelan que la falta de novillada se reemplaza por vacas y vaquillonas (vientres), que a corto plazo, dejaría a la actividad sin las "fábricas" de terneros.
En cuanto a los precios que actualmente se pagan por kilo vivo de hacienda vacuna, los operadores preven incluso mayores aumentos, aunque no aplican las mismas proyecciones para la producción de bovinos. En rigor, la preocupación de los exportadores del rubro pasa por la gran competencia que la cría vacuna tiene con la agricultura, donde las siembras ganan por lejos y en particular si se considera que se está en pleno período de implante de soja, el grano estrella de esta campaña.
De cara a la rentabilidad que representa el cultivo -y la agricultura en general-, para los productores, la situación actual podría atentar contra el desarrollo del negocio de ganados y carnes, para los cuáles Argentina ya cuenta con la buena nueva que es la reapertura de más de 50 plazas demandantes del producto, luego de la crisis de la aftosa. Si bien hace unas semanas el titular de la SAGPyA, Haroldo Lebed, dijo que confiaba en una normalización de la oferta vacuna a Liniers, alrededor de fines de octubre, sus estimaciones se cumplieron, pero agentes del sector temen que haya modificaciones sustanciales en esa proyección. En ese contexto, especialistas en economía ganadera y empresarios del sector ya están advirtiendo a los oferentes que falta novillada con buena terminación, que es precisamente la que se requiere para cubrir sin dificultades la demanda exportadora.
Asimismo, y tras reuniónes que mantuvo en Córdoba, el titular del Senasa, Bernardo Cané, comentó a medios locales que había advertido que no se estaba produciendo la cantidad de novillos que demandará la plaza. Además, el empresariado local avaló los datos aportados por el centro de cómputos de Liniers, que dan cuenta que no sólo son pocos los novillos que se remiten diariamente al Mercado, sino que se observa una incipiente liquidación de vientres, una tendencia que, de mantenerse, finalizará complicando la evolución del negocio a futuro. Según la Asociación de Frigoríficos de Córdoba, para evitar escenarios de falta de novillo bien terminado en kilaje, como necesitan las plazas mundiales, será imprescindible fijar mecanismos de promoción e incentivos. En ese contexto y en sintonía con la posición de las plantas de faena provincial, se alertó que se corre el riesgo de no contar con la cantidad suficiente de carnes para los mercados internacionales.
Asimismo, consignatarios que operan en Liniers dijeron que lo peor que podría ocurrirle al país, en este momento, tras la recuperación de plazas externas, sería venderles cortes cárnicos de calidad inferior a la que exigen. "De allí, al desprestigio como país proveedor media un paso, porque la deslealtad comercial es comparable al ocultamiento de la aftosa que se hizo en el país, y todo lo que se ganó en credibilidad externa volvería a cero", advirtieron.
Datos proporcionados por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos (SAGPyA), y por el Centro de Cómputos del Mercado de Liniers, revelan que la falta de novillada se reemplaza por vacas y vaquillonas (vientres), que a corto plazo, dejaría a la actividad sin las "fábricas" de terneros.
En cuanto a los precios que actualmente se pagan por kilo vivo de hacienda vacuna, los operadores preven incluso mayores aumentos, aunque no aplican las mismas proyecciones para la producción de bovinos. En rigor, la preocupación de los exportadores del rubro pasa por la gran competencia que la cría vacuna tiene con la agricultura, donde las siembras ganan por lejos y en particular si se considera que se está en pleno período de implante de soja, el grano estrella de esta campaña.
De cara a la rentabilidad que representa el cultivo -y la agricultura en general-, para los productores, la situación actual podría atentar contra el desarrollo del negocio de ganados y carnes, para los cuáles Argentina ya cuenta con la buena nueva que es la reapertura de más de 50 plazas demandantes del producto, luego de la crisis de la aftosa. Si bien hace unas semanas el titular de la SAGPyA, Haroldo Lebed, dijo que confiaba en una normalización de la oferta vacuna a Liniers, alrededor de fines de octubre, sus estimaciones se cumplieron, pero agentes del sector temen que haya modificaciones sustanciales en esa proyección. En ese contexto, especialistas en economía ganadera y empresarios del sector ya están advirtiendo a los oferentes que falta novillada con buena terminación, que es precisamente la que se requiere para cubrir sin dificultades la demanda exportadora.
Asimismo, y tras reuniónes que mantuvo en Córdoba, el titular del Senasa, Bernardo Cané, comentó a medios locales que había advertido que no se estaba produciendo la cantidad de novillos que demandará la plaza. Además, el empresariado local avaló los datos aportados por el centro de cómputos de Liniers, que dan cuenta que no sólo son pocos los novillos que se remiten diariamente al Mercado, sino que se observa una incipiente liquidación de vientres, una tendencia que, de mantenerse, finalizará complicando la evolución del negocio a futuro. Según la Asociación de Frigoríficos de Córdoba, para evitar escenarios de falta de novillo bien terminado en kilaje, como necesitan las plazas mundiales, será imprescindible fijar mecanismos de promoción e incentivos. En ese contexto y en sintonía con la posición de las plantas de faena provincial, se alertó que se corre el riesgo de no contar con la cantidad suficiente de carnes para los mercados internacionales.
Asimismo, consignatarios que operan en Liniers dijeron que lo peor que podría ocurrirle al país, en este momento, tras la recuperación de plazas externas, sería venderles cortes cárnicos de calidad inferior a la que exigen. "De allí, al desprestigio como país proveedor media un paso, porque la deslealtad comercial es comparable al ocultamiento de la aftosa que se hizo en el país, y todo lo que se ganó en credibilidad externa volvería a cero", advirtieron.












