22 Noviembre 2002
Los productores agropecuarios de Tucumán dijeron ¡basta! a los robos de insumos que vienen sufriendo, y salieron a poner blanco sobre negro sobre esta situación de inseguridad. El presidente de la Asociación Tucumana del Citrus, Enrique Prado, pintó un crudo panorama sobre el accionar de grupos delictivos organizados y armados, a la par que denunció la complicidad de distintos sectores con los delincuentes.
Pero este flagelo no sólo se detectó en la actividad citrícola. También se extiende, en menor o mayor grado, a todas las actividades agrícolas tucumanas.
El abigeato es un delito que siempre está presente en la provincia y desde todos los sectores se procura disminuirlo o erradicarlo. Los robos de ganado son una constante en los campos. Los desconocidos ingresan sin problemas y se llevan todo lo que encuentran a su alcance, principalmente productos químicos y fertilizantes, como así también herramientas e implementos de trabajo.
Es importante que las medidas de seguridad de la policía en los puestos camineros se afiancen y que cuenten con los medios necesarios para hacer más eficiente el trabajo de prevención y de control.
Un caso típico está ocurriendo en Tafí del Valle, donde luego de una oleada de robos en campos y estancias, en la Escuela Agrotécnica y en casas del lugar, se trabajó en conjunto entre distintas entidades para reducir los casos de robos.
La fundación Tucma de Tafí del Valle y las autoridades de la provincia, incluída la Policía, concretaron vigilancias permanentes en los accesos al Valle, en La Angostura (ruta 307), y a la altura del Club Yastay, con muy buenos resultados.
Para lograr este objetivo se gestionaron alojamientos para el personal policial. En el emprendimiento, la colaboración de todas las fuerzas vivas del Valle con los guardianes no tuvo reparos, así como la asistencia de todas las necesidades para que sus tareas sean eficientes.
Los productores consideran que es vital prevenir y erradicar los robos en los campos tucumanos, ya que es la actividad que más genera riquezas a la provincia y al país. Por eso hay cuidarla.
Los citricultores se cansaron de los asaltos
Los citricultores tucumanos viven también, como muchos ciudadanos argentinos, momentos de inseguridad. La ola de hurtos en los campos de los productores movilizó a la Asociación Tucumana del Cítrus (ATC) que, a través de su presidente, Enrique Prado, que pintó un panorama preocupante.
"Estamos realmente asustados y nos sentimos muy indefensos ante la gran oleada de robos a la mayoría de los productores agropecuarios de Tucumán", sostuvo el dirigente empresario. "Estos ilícitos no los podemos controlar. Van desde hechos simples como el hurto de frutas en las fincas, comandados por cuadrillas de vándalos que ingresan armados a los diferentes predios en carros o en camionetas, y salen cargando las producciones de limones o de naranjas que luego venden en las calles o en los barrios de Tucumán", agregó.Pero no queda todo en este tipo de hechos. Hay otros más graves, según comentó Prado. "Son los robos llevados adelante por organizaciones tipo comandos, que ingresan a los establecimientos y se apoderan de los insumos más caros del agro, entre otros, agroquímicos, fertilizantes, equipos de riego, motores, equipos de bombeo y diversas herramientas de gran valor utilizadas a diario por los productores citrícolas. Luego, los ofrecen a la venta a precios ridículos", dijo.
Impotencia
En este contexto, Prado expresó el sentimiento de todos los productores damnificados. "Estos hechos muestran la gran corrupción que existe en la sociedad que formamos parte. Si bien hay personajes que se apoderan de lo ajeno en forma organizada, sabiendo que esos ilícitos están penados por la ley, también, y lo que es más grave aún, hay productores que a sabiendas del origen dudoso de esas mercaderías las compran a precios muy bajos. Así se aprovechan de la desgracia de otros productores, que muchas veces son sus vecinos", remarcó.
En estos momentos, con el precio dolarizado de los insumos, muchos ladrones saben que en los depósitos de los campos existen verdaderos tesoros que, por más barato que los vendan, siempre les dejarán jugosos dividendos. "A través de la Asociación Tucumana del Citrus pedimos al Estado una mayor participación en la seguridad de los productores, con acciones más concretas y duras penas para quienes cometan esos ilícitos. Pedimos que las autoridades actúen de manera eficiente e inmediata, cuando los hechos sean denunciados", solicitó Prado.
También instó a los productores que reciban ofertas para comprar productos de extraña procedencia que no se dejen tentar por el momento y realicen las denuncias correspondientes.
"No debemos hacerle el caldo gordo a los delincuentes, que seguirán operando en la marginalidad. Se debe eliminar la posibilidad de que siempre habrá quien les compre el botín sustraído. Debemos trabajar de manera organizada y formar una red de solidaridad contra la delincuencia en el agro, para denunciar a quienes venden productos robados o de dudosa procedencia", indicó el titular de la ATC.
Pero fue un poco más allá. Pidió a los productores que abandonen el miedo, "porque de lo contrario estos robos se convertirán en un flagelo que no podremos detener nunca más", apuntó.
El empresario citó como ejemplo lo que ocurre con el abigeato en Tucumán que, con la complicidad de diferentes actores, es un mal que desde hace mucho tiempo no se puede controlar y crece cada vez más en desmedro de los ganaderos locales.
"Está en nuestra manos trabajar en forma conjunta y no tenerle miedo a los delincuentes. En este combate tenemos toda la fuerza de la ley a nuestro favor", concluyó Prado.
Pero este flagelo no sólo se detectó en la actividad citrícola. También se extiende, en menor o mayor grado, a todas las actividades agrícolas tucumanas.
El abigeato es un delito que siempre está presente en la provincia y desde todos los sectores se procura disminuirlo o erradicarlo. Los robos de ganado son una constante en los campos. Los desconocidos ingresan sin problemas y se llevan todo lo que encuentran a su alcance, principalmente productos químicos y fertilizantes, como así también herramientas e implementos de trabajo.
Es importante que las medidas de seguridad de la policía en los puestos camineros se afiancen y que cuenten con los medios necesarios para hacer más eficiente el trabajo de prevención y de control.
Un caso típico está ocurriendo en Tafí del Valle, donde luego de una oleada de robos en campos y estancias, en la Escuela Agrotécnica y en casas del lugar, se trabajó en conjunto entre distintas entidades para reducir los casos de robos.
La fundación Tucma de Tafí del Valle y las autoridades de la provincia, incluída la Policía, concretaron vigilancias permanentes en los accesos al Valle, en La Angostura (ruta 307), y a la altura del Club Yastay, con muy buenos resultados.
Para lograr este objetivo se gestionaron alojamientos para el personal policial. En el emprendimiento, la colaboración de todas las fuerzas vivas del Valle con los guardianes no tuvo reparos, así como la asistencia de todas las necesidades para que sus tareas sean eficientes.
Los productores consideran que es vital prevenir y erradicar los robos en los campos tucumanos, ya que es la actividad que más genera riquezas a la provincia y al país. Por eso hay cuidarla.
Los citricultores se cansaron de los asaltos
Los citricultores tucumanos viven también, como muchos ciudadanos argentinos, momentos de inseguridad. La ola de hurtos en los campos de los productores movilizó a la Asociación Tucumana del Cítrus (ATC) que, a través de su presidente, Enrique Prado, que pintó un panorama preocupante.
"Estamos realmente asustados y nos sentimos muy indefensos ante la gran oleada de robos a la mayoría de los productores agropecuarios de Tucumán", sostuvo el dirigente empresario. "Estos ilícitos no los podemos controlar. Van desde hechos simples como el hurto de frutas en las fincas, comandados por cuadrillas de vándalos que ingresan armados a los diferentes predios en carros o en camionetas, y salen cargando las producciones de limones o de naranjas que luego venden en las calles o en los barrios de Tucumán", agregó.Pero no queda todo en este tipo de hechos. Hay otros más graves, según comentó Prado. "Son los robos llevados adelante por organizaciones tipo comandos, que ingresan a los establecimientos y se apoderan de los insumos más caros del agro, entre otros, agroquímicos, fertilizantes, equipos de riego, motores, equipos de bombeo y diversas herramientas de gran valor utilizadas a diario por los productores citrícolas. Luego, los ofrecen a la venta a precios ridículos", dijo.
Impotencia
En este contexto, Prado expresó el sentimiento de todos los productores damnificados. "Estos hechos muestran la gran corrupción que existe en la sociedad que formamos parte. Si bien hay personajes que se apoderan de lo ajeno en forma organizada, sabiendo que esos ilícitos están penados por la ley, también, y lo que es más grave aún, hay productores que a sabiendas del origen dudoso de esas mercaderías las compran a precios muy bajos. Así se aprovechan de la desgracia de otros productores, que muchas veces son sus vecinos", remarcó.
En estos momentos, con el precio dolarizado de los insumos, muchos ladrones saben que en los depósitos de los campos existen verdaderos tesoros que, por más barato que los vendan, siempre les dejarán jugosos dividendos. "A través de la Asociación Tucumana del Citrus pedimos al Estado una mayor participación en la seguridad de los productores, con acciones más concretas y duras penas para quienes cometan esos ilícitos. Pedimos que las autoridades actúen de manera eficiente e inmediata, cuando los hechos sean denunciados", solicitó Prado.
También instó a los productores que reciban ofertas para comprar productos de extraña procedencia que no se dejen tentar por el momento y realicen las denuncias correspondientes.
"No debemos hacerle el caldo gordo a los delincuentes, que seguirán operando en la marginalidad. Se debe eliminar la posibilidad de que siempre habrá quien les compre el botín sustraído. Debemos trabajar de manera organizada y formar una red de solidaridad contra la delincuencia en el agro, para denunciar a quienes venden productos robados o de dudosa procedencia", indicó el titular de la ATC.
Pero fue un poco más allá. Pidió a los productores que abandonen el miedo, "porque de lo contrario estos robos se convertirán en un flagelo que no podremos detener nunca más", apuntó.
El empresario citó como ejemplo lo que ocurre con el abigeato en Tucumán que, con la complicidad de diferentes actores, es un mal que desde hace mucho tiempo no se puede controlar y crece cada vez más en desmedro de los ganaderos locales.
"Está en nuestra manos trabajar en forma conjunta y no tenerle miedo a los delincuentes. En este combate tenemos toda la fuerza de la ley a nuestro favor", concluyó Prado.












