29 Noviembre 2002
La fertilización en el cultivo de caña de azúcar es una práctica muy recomendada por la EEAOC -a pesar de su alto costo-, además de los manejos de maleza en tiempo y forma. También se insiste con los correctos cultivos y renovaciones parciales del cultivo, que posibilitan la obtención de altos rendimientos culturales, señalaron los ingenieros Jorge Scandaliaris, Ignacio Olea y Federico Pérez Zamora.
Con respecto al manejo de la fertilización, Pérez Zamora dijo que de acuerdo con las condiciones en que se encuentran los diferentes lotes, el uso de las tablas de recomendación confeccionadas por la EEAOC representan herramientas de decisión fundamentales. Las dosis que se utilizaron variaron entre 2,5 y 4 kilogramos de urea por surco de 100 metros, siendo las primeras utilizadas en cañaverales de baja expectativa de producción y las segundas estuvieron asociadas a cañaverales de buena expectativa de producción y en condiciones de suelo de baja fertilidad.
Este criterio de asignación ofrece al productor cañero mayores posibilidades de obtener altos beneficios por cada peso invertido en fertilizante, ya que evita una sobre dosificación en algunos sectores del campo, apoyando a otros con una mejor asignación de fertilizante, para evitar que la nutrición sea una limitante para la obtención de altos niveles de producción.
La época de fertilización es uno de los principales modificadores del beneficio de la fertilización, y los productores cañeros supieron conjugar las tareas, en la mayoría de los casos, con la fertilización oportuna. En este sentido, las fertilizaciones de la segunda quincena de octubre y la primera de noviembre representaron el alto porcentaje de la superficie fertilizable.
Respecto de la época, hay que destacar que tanto en la fertilización como en el control de maleza la oportunidad representa un factor de alta incidencia en el beneficio productivo y económico, que el productor debe tener en su labor. En el caso de la fertilización, el momento adecuado para realizarla está relacionado con el mayor sincronismo entre las necesidades del cañaveral y la oferta de nutrimento que daría el fertilizante. Se debe procurar que acompañe el mayor tiempo posible al crecimiento, hasta que el suelo, por sí solo, pueda sostener la demanda.
En cuanto al control de malezas, momentos como el macollaje son muy sensibles a la competencia de malezas, por lo que mantener un surco limpio en ese período representa un beneficio que se proyectará en el número de tallos con que se llegue a la cosecha.
Este año, pese a las condiciones de primavera seca que se presentaron, muchos cañeros aplicaron el fertilizante incorporado aún con suelo seco, esperando que con las primeras lluvias el fertilizante se disuelva y transforme, para poner el nutrimento a disposición de las raíces. Un hecho ajeno a la decisión del momento de fertilizar fue la escasez de urea en el mercado, pero el reconocimiento del productor de la necesidad de fertilizar y de hacerlo en la época adecuada, fue destacado por las empresas comercializadoras.
Aplicación
Los pequeños agricultores evitaron la fertilización manual sobre la cepa con el suelo húmedo, luego de haber entendido que en esas condiciones las pérdidas de nitrógeno por emisión de amoníaco se maximizan, mientras que el resto de los productores realizan la incorporación del fertilizante con máquinas.En esta campaña tuvo una gran difusión el uso de fertilizantes líquidos, especialmente en explotaciones de gran escala, donde los equipos de aplicación pueden mostrar la capacidad operativa, que es una de las ventajas de estos sistemas. Los efectos del fertilizante líquido sobre el crecimiento de la caña ya fueron demostrados en muchas experiencias locales, por lo que los usuarios de esta tecnología están abocados a trabajar sobre las mejores condiciones para su manejo.
Conclusiones
Los agricultores cañeros entienden que la fertilización con nitrógeno es una tecnología a la que no se puede renunciar si se aspira a obtener producciones económicamente aceptables, aún habiendo experimentado ésta un incremento de precio superior al aumento del valor del azúcar.
Además, entendieron que la forma de utilización de ésta puede ser la diferencia entre solo recuperar lo invertido o generar un beneficio económico. Ello generó una conciencia de optimización de su uso, para obtener los máximos niveles de productividad.
Con respecto al manejo de la fertilización, Pérez Zamora dijo que de acuerdo con las condiciones en que se encuentran los diferentes lotes, el uso de las tablas de recomendación confeccionadas por la EEAOC representan herramientas de decisión fundamentales. Las dosis que se utilizaron variaron entre 2,5 y 4 kilogramos de urea por surco de 100 metros, siendo las primeras utilizadas en cañaverales de baja expectativa de producción y las segundas estuvieron asociadas a cañaverales de buena expectativa de producción y en condiciones de suelo de baja fertilidad.
Este criterio de asignación ofrece al productor cañero mayores posibilidades de obtener altos beneficios por cada peso invertido en fertilizante, ya que evita una sobre dosificación en algunos sectores del campo, apoyando a otros con una mejor asignación de fertilizante, para evitar que la nutrición sea una limitante para la obtención de altos niveles de producción.
La época de fertilización es uno de los principales modificadores del beneficio de la fertilización, y los productores cañeros supieron conjugar las tareas, en la mayoría de los casos, con la fertilización oportuna. En este sentido, las fertilizaciones de la segunda quincena de octubre y la primera de noviembre representaron el alto porcentaje de la superficie fertilizable.
Respecto de la época, hay que destacar que tanto en la fertilización como en el control de maleza la oportunidad representa un factor de alta incidencia en el beneficio productivo y económico, que el productor debe tener en su labor. En el caso de la fertilización, el momento adecuado para realizarla está relacionado con el mayor sincronismo entre las necesidades del cañaveral y la oferta de nutrimento que daría el fertilizante. Se debe procurar que acompañe el mayor tiempo posible al crecimiento, hasta que el suelo, por sí solo, pueda sostener la demanda.
En cuanto al control de malezas, momentos como el macollaje son muy sensibles a la competencia de malezas, por lo que mantener un surco limpio en ese período representa un beneficio que se proyectará en el número de tallos con que se llegue a la cosecha.
Este año, pese a las condiciones de primavera seca que se presentaron, muchos cañeros aplicaron el fertilizante incorporado aún con suelo seco, esperando que con las primeras lluvias el fertilizante se disuelva y transforme, para poner el nutrimento a disposición de las raíces. Un hecho ajeno a la decisión del momento de fertilizar fue la escasez de urea en el mercado, pero el reconocimiento del productor de la necesidad de fertilizar y de hacerlo en la época adecuada, fue destacado por las empresas comercializadoras.
Aplicación
Los pequeños agricultores evitaron la fertilización manual sobre la cepa con el suelo húmedo, luego de haber entendido que en esas condiciones las pérdidas de nitrógeno por emisión de amoníaco se maximizan, mientras que el resto de los productores realizan la incorporación del fertilizante con máquinas.En esta campaña tuvo una gran difusión el uso de fertilizantes líquidos, especialmente en explotaciones de gran escala, donde los equipos de aplicación pueden mostrar la capacidad operativa, que es una de las ventajas de estos sistemas. Los efectos del fertilizante líquido sobre el crecimiento de la caña ya fueron demostrados en muchas experiencias locales, por lo que los usuarios de esta tecnología están abocados a trabajar sobre las mejores condiciones para su manejo.
Conclusiones
Los agricultores cañeros entienden que la fertilización con nitrógeno es una tecnología a la que no se puede renunciar si se aspira a obtener producciones económicamente aceptables, aún habiendo experimentado ésta un incremento de precio superior al aumento del valor del azúcar.
Además, entendieron que la forma de utilización de ésta puede ser la diferencia entre solo recuperar lo invertido o generar un beneficio económico. Ello generó una conciencia de optimización de su uso, para obtener los máximos niveles de productividad.












