Queja de los citricultores por la basura en los campos

La asociación local que los nuclea expresó su preocupación por el problema que existe a lo largo de toda la provincia. Perjudican la calidad.

29 Noviembre 2002
En un documento emitido por el Comité Ejecutivo de la Asociación Tucumana de Citrus (ATC) se plasmó la preocupación que existe en torno a la gran cantidad de basura que circundan las explotaciones citrícolas a lo largo y ancho de la provincia.
El informe establece un profundo convencimiento de que una actividad agroalimentaria, como es la agroindustria del limón, no puede desarrollarse en medio de la basura. Fue una preocupación constante de los factores de la producción, tanto individual como colectivamente ante organismos provinciales y comunales, reclamando el accionar oficial para cumplir y hacer cumplir las responsabilidades mínimas tendientes a preservar un ambiente limpio y sustentable. Sin embargo los resultados fueron adversos; se puede observar cada vez más basura, más contaminación y más desprotección hacia la población.

Educación
Las empresas asociadas a la ATC hacen lo suyo para mantener la limpieza en los predios y en las cercanías de los centros de operaciones, como así también imparten instrucción y educación a los frentes de cosecha para limpiar y acomodar las zonas de trabajo cuando termina la cosecha.
Se instruye y educa al personal de producción, especialmente con respecto a los envases vacíos de agroquímicos una vez terminadas las pulverizaciones; la misma se extiende a una educación en las plantas de empaques para que los sanitarios sean usados y cuidados. Si bien existen irresponsables que atentan contra el bien común, que creen que mejoran sus costos no atendiendo los anteriores detalles, los hay también y muchos que pelean a diario contra un flagelo que nos enferma física y mentalmente.
"Es imposible intentar certificaciones de calidad como lo exigen los mercados internacionales, sin mentir, cuando alrededor es normal la presencia de basurales orgánicos, animales muertos, aguas servidas, descargas de cloacas, entre otros males", criticó con firmeza el documento de los citricultores.

Nueva naranja de verano en España
En España, a partir de la primavera, desaparecen del mercado la mayoría de las naranjas que gustan o que tienen buena aceptación para su consumo directo y que sean de estación.
La naranja Valencia Late Frost es la única variedad autóctona que se podía encontrar en los puntos de venta de o en el mismo campo a partir de esta temporada. Sin embargo, a pesar de que reúne buenas cualidades, no proporciona la suficiente satisfacción por su elevado contenido de ácidos. Por todo esto, fue fundamental para los productores del Mediterráneo la aparición de la nueva variedad de naranja de verano denominada Barberina. Esta, que es una variedad autóctona, posee un excelente sabor dulce, buen calibre y excelente conservación en cámaras.
Es una nueva variedad que en el verano es preferida a las tradicionalmente conocidas y se comercializa ya en España.
Se trata de una naranja sin ombligo, madura entre abril y mayo en el Hemisferio Norte, estando en estado óptimo para su consumo en junio. Esta variedad originaria de Valencia, España, comenzó a despertar grandes expectativas en el sector, ya que permite ampliar la campaña de consumo y comercialización de naranjas producidas en el Norte.
Su maduración tardía, su buen tamaño y dulce y jugosa la convierten en una auténtica novedad de futuro. El vivero Viveracid posee la exclusiva distribución de esta variedad, siendo el único vivero autorizado que puede reproducirla y comercializarla.
Esta es una naranja que surgió por mutación espontánea en Valencia en 1982. Su estudio se inició en 1992 y se siguieron tanto en el árbol madre como en plantas jóvenes en la colección de campo del Banco de Germoplasma del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA).
Durante todo este tiempo, se realizaron análisis comparativos de esta nueva variedad con la Valencia Late Frost por ser la variedad de naranja más próxima en período de maduración.

Antecedentes
El nombre de Barberina hace honor a su descubridor, el señor Vicente Barber. Su acidez es menor que la de la Valencia Late Frost, mientras que el contenido de azúcar se mantiene, por lo que la convierten en una fruta dulce para consumo en fresco, alcanzando los índices de madurez adecuado entre mayo y junio.

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