Tucumán dio un paso fundamental en el comercio

Los socios japoneses se caracterizan por ser fieles a la palabra y a sus proveedores.

11 Julio 2003
La firma y posterior venta por parte de empresas citrícolas argentinas de sus productos adquiridos por empresarios del Japón, es un gran paso si tenemos en cuenta que el mercado asiático es el más exigente dentro del comercio internacional, sobre todo se dió un gran paso para el comercio exterior tucumano que pone un pie dentro del mercado de Asia. Este sector de consumidores tiene características distintas a las de otras plazas comerciales, ya sea por sus preferencias, estilos de vida, tiempos de negociación, cumplimientos, etc.
Como norma básica, comerciar internacionalmente es desarrollar un contacto interpersonal.
Es por eso, que se debe conocer detalladamente los sistemas de valores, creencias y la cultura empresarial de cada país.
En Asia, por ejemplo, aprecian el respeto, disfrutan y tienen protocolos sociales durante la negociación, donde la relación humana adquiere un valor fundamental a tener en cuenta, sobre todo en una primera presentación.

Segmentación
El exportador deberá aplicar el llamado "marketing étnico", o sea, entender la segmentación de los mercados, máxime en el mercado occidental de gran crecimiento económico, pero con un marcado perfil en el cuidado de sus tradiciones. De este modo, el producto exportable debe adaptarse de acuerdo a las exigencias del comprador.
Estos países se caracterizan por volúmenes de demanda importantes, por lo que esperan su exacto cumplimiento.
En estos casos es posible formar consorcios de exportación o "trading companies" para respetar lo acordado y no perder una segunda compra, como es el caso de las citrícolas norteñas argentinas, que se unieron bajo una misma denominación y una misma marca para respetar el contrato establecido. De esta manera, demostraron una gran conciencia exportadora. Esto es algo fundamental para dar continuidad a los negocios dentro del comercio internacional.
Generalmente son mercados muy competitivos, pero el cliente asiático es fiel a su palabra y a su socio extranjero. Si logramos su confianza y está satisfecho, es difícil que corte abruptamente la relación. Así, nos aseguramos una segunda venta, que siempre debe ser tomada como la primera, logrando el objetivo comercial.
Además, los productores que aspiren a acceder a los mercados asiáticos no deberán descuidar sus conocimientos de la lengua nativa del país de destino de sus productos.

Tamaño texto
Comentarios