Hay que delinear el futuro que se proyecta para el campo tucumano

Los agricultores deberían concentrarse en producir más y con el mayor valor agregado posible. Tucumán vuelve a ganar presencia internacional.

18 Julio 2003
Mucho se habló sobre los problemas que actualmente padece el campo tucumano y de cuáles podrían ser sus soluciones, pero es muy poco lo que se hizo desde las esferas gubernamentales en éstos últimos años para revertir el padecimiento que sufre el sector, tanto de pequeños como de grandes productores locales.
Lo que está en claro es que lo poco o mucho que se hizo desde al agro tucumano siempre surgió desde el vigoroso espíritu innovador de los hombres de campo, que al incorporar nuevas tecnologías de gran potencial le permitieron a Tucumán su actual posicionamiento en el contexto nacional -y en algunos países del mundo-, como un importante productor agropecuario.
Ejemplo de este esfuerzo son los limones, el azúcar, las frutillas, el tabaco, la papa y los granos, entre otros productos de importante demanda en los mercados internacionales.
Aún hoy, y a pesar de la gran crisis estructural que se puede observar en gran parte del campo tucumano (falta de caminos, de luz, de agua potable, de escuelas, de telefonía, etc.), el sector sigue creciendo, y lo más asombroso es ver cómo el esfuerzo puesto por los empresarios agropecuarios marca la tendencia para que la economía rural siga en ascenso.

Recuperación
No tan sólo vemos cómo el limón se posiciona día a día dentro de un mundo cada vez más exigente en cantidad y en calidad, sino que hay otras actividades como la azucarera que, poco a poco, va recuperando el espacio que perdió durante los crueles años de la convertibilidad y nuevamente comienza a hablarse de Tucumán como sinónimo de azúcar. Hay, sin embargo, otras explotaciones de menor escala empresarial como la horticultura (la frutilla, el tabaco) y los granos, que también tienen lo suyo y son generadores de riquezas, y permiten que -a lo largo del año- en los campos los obreros que lo trabajan se encuentren con sus mentes y manos ocupadas.
Ante esto, tiene sentido seguir luchando y sentando las bases para que esta región del país vuelva a ser un importante polo agroindustrial y generador, no tan sólo de divisas, sino de puestos de trabajo, dando plena ocupación a su población y atrayendo capitales foráneos que están dispuestos a invertir en actividades que dieron sobradas muestras de ser competitivas.

Objetivo común
Está de más decirlo, y sería una redundancia, que faltan políticas que apoyen al sector, o que se deberían eliminar las retenciones a las exportaciones o que se debería generar una línea de créditos para los productores más necesitados. Esto ya se dijo una y otra vez.
Del Estado provincial y del nacional es muy poco lo que los hombres de campo deberían esperar. Sí, en cambio, deberían surgir de cada sector, y en base a la coyuntura que se vive, estrategias productivas de largo alcance que estén por sobre cualquier decisión política.
Es así que se debería pensar en producir más azúcar con el más bajo costo productivo para exportar, o cómo producir limones con mejor calidad para ser cada vez más demandados por los mejores mercados del mundo, o qué hacer para comenzar a exportar en avión productos hortícolas altamente perecederos, hacia centros de consumo de mejor poder adquisitivo que el nuestro.
Lo que está claro es que el objetivo en la mente de cada productor debería ser producir para exportar, y si esto se logra hacerlo con productos de elevado valor agregado, mejor aún.
Distintos organismos internacionales como la FAO (Organización Mundial de la Alimentación) y el USDA (Departamento de Agricultura de los Estados Unidos) están proyectando un crecimiento en la demanda mundial de alimentos.
La FAO destaca que la producción mundial de alimentos debería aumentar en 1.000 millones de toneladas en los próximos 30 años, lo que significaría un aumento de 333 millones de toneladas en la próxima década.
En base a este estudio, el planteo sería el crecimiento que deberíamos tener como fábrica de alimentos.
Estados Unidos asignó a la Argentina un papel preponderante e irremplazable, como un país clave en el suministro de alimentos y su creciente participación en el comercio mundial. Ante estas estimaciones foráneas se puede decir, por experiencias propias, que nuestra región tiene un enorme potencial de crecimiento económico. Si el trabajo se encara con seriedad, es seguro que no nos equivocaremos.

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