03 Octubre 2003
La evolución de la agricultura incorporó mejoras dentro de los sistemas tradicionales de cultivo con nuevas técnicas de trabajo. El riego y su manejo no han escapado a esta evolución, siendo actualmente el riego localizado la innovación más importante en el tratamiento del agua para los frutales.
Con estas palabras se refería hace más de 20 años, cuando visitaba nuestra provincia, el especialista en riego localizado israelita Shlomo Armoni, quien fue uno de los pioneros en la instalación y enseñanzas sobre el manejo del riego localizado en los montes cítricos del NOA. Este experto visionario y destacado profesional, que continúa actualmente visitando Tucumán, puede sentirse muy orgulloso ya que están a la vista los resultados altamente positivos logrados, gracias a la incorporación del riego localizado en la región, y de ver cómo sus consejos dieron los frutos esperados.
Armoni logró que muchos de los productores que instalaron equipos de riego, hoy tengan una gran previsibilidad en la respuesta de sus árboles frutales a la floración, al cuajado y a la producción final de los frutos.
El impacto cambiario
La década de la convertibilidad fue el período en el cual se importó la mayor cantidad de equipos de riego. Sin embargo, la salida de la paridad cambiaria no tendría porque hacer cambiar el razonamiento técnico de la incorporación de esta valiosa tecnología en los cultivos del medio, por más que resulte más honeroso para los productores que lo adquieran. Todos sabemos que la primavera en Tucumán y en el NOA, además de ser muy seca, viene acompañada de elevadas temperaturas que provocan un fuerte estrés hídrico y térmico en las plantas cítricas, justo en uno de los momentos de mayor requerimiento hídrico que abarca la floración y el cuajado de los frutos.
La demanda evapotranspirativa de los cultivos en esta época alcanza valores alarmantes. El riego localizado constituye una práctica cultural de efectos notables en la determinación del volumen de producción final, ya que al regularizar la floración y el cuaje permite un aumento de los calibres y de la calidad final de los frutos para exportación.
Efectos negativos
De hecho, la falta de suministro de agua en cantidades suficientes al cultivo, como ocurre actualmente en el NOA, provoca una falta de previsibilidad en el resultado de la floración, con caída de flores y frutitos y una menor producción que incidirán negativamente en la próxima cosecha.
Los períodos de sequía no deberían existir en las plantaciones de los frutales que se exportan. Estos no deberían sufrir estrés de ningún tipo, ya que los mismos -por más corto que sean- reducen la cantidad y la calidad final de la cosecha. Pero el problema de la sequía no es exclusivo de Argentina. En 2002 la falta de agua incidió directamente en la pérdida de más de un 30% en la producción de limones en los países mediterráneos, hecho que permitió a Tucumán ocupar los espacios dejados por sus competidores.
Los cuidados
Un estudio realizado por técnicos de la Eeaoc determinó que, en base a la distribución de las lluvias en Tucumán y los valores de evapotranspiración mensual, existe un período con marcado déficit hídrico. Esta falta estacional de agua concuerda con la época crítica de floración y cuaje.
En los principales países productores determinaron que es muy importante mantener la humedad disponible en el suelo durante los meses de la floración, hasta el derrame natural de frutos. En un estudio realizado por José Luis Foguet y Salvador Campo (ex técnicos de la Eeaoc), determinaron con datos de entre 1965 y 1972 y sobre un total de 96 meses analizados, que se debió haber regado en Tucumán durante 57 meses (esto es muy actual), lo que significa que en algunos años el riego hubiera sido una necesidad para asegurar la cosecha, y no sólo un complemento para aumentar la producción. Tucumán es hoy el primer productor mundial de limones; por lo tanto, la producción no puede depender de las lluvias.
Con estas palabras se refería hace más de 20 años, cuando visitaba nuestra provincia, el especialista en riego localizado israelita Shlomo Armoni, quien fue uno de los pioneros en la instalación y enseñanzas sobre el manejo del riego localizado en los montes cítricos del NOA. Este experto visionario y destacado profesional, que continúa actualmente visitando Tucumán, puede sentirse muy orgulloso ya que están a la vista los resultados altamente positivos logrados, gracias a la incorporación del riego localizado en la región, y de ver cómo sus consejos dieron los frutos esperados.
Armoni logró que muchos de los productores que instalaron equipos de riego, hoy tengan una gran previsibilidad en la respuesta de sus árboles frutales a la floración, al cuajado y a la producción final de los frutos.
El impacto cambiario
La década de la convertibilidad fue el período en el cual se importó la mayor cantidad de equipos de riego. Sin embargo, la salida de la paridad cambiaria no tendría porque hacer cambiar el razonamiento técnico de la incorporación de esta valiosa tecnología en los cultivos del medio, por más que resulte más honeroso para los productores que lo adquieran. Todos sabemos que la primavera en Tucumán y en el NOA, además de ser muy seca, viene acompañada de elevadas temperaturas que provocan un fuerte estrés hídrico y térmico en las plantas cítricas, justo en uno de los momentos de mayor requerimiento hídrico que abarca la floración y el cuajado de los frutos.
La demanda evapotranspirativa de los cultivos en esta época alcanza valores alarmantes. El riego localizado constituye una práctica cultural de efectos notables en la determinación del volumen de producción final, ya que al regularizar la floración y el cuaje permite un aumento de los calibres y de la calidad final de los frutos para exportación.
Efectos negativos
De hecho, la falta de suministro de agua en cantidades suficientes al cultivo, como ocurre actualmente en el NOA, provoca una falta de previsibilidad en el resultado de la floración, con caída de flores y frutitos y una menor producción que incidirán negativamente en la próxima cosecha.
Los períodos de sequía no deberían existir en las plantaciones de los frutales que se exportan. Estos no deberían sufrir estrés de ningún tipo, ya que los mismos -por más corto que sean- reducen la cantidad y la calidad final de la cosecha. Pero el problema de la sequía no es exclusivo de Argentina. En 2002 la falta de agua incidió directamente en la pérdida de más de un 30% en la producción de limones en los países mediterráneos, hecho que permitió a Tucumán ocupar los espacios dejados por sus competidores.
Los cuidados
Un estudio realizado por técnicos de la Eeaoc determinó que, en base a la distribución de las lluvias en Tucumán y los valores de evapotranspiración mensual, existe un período con marcado déficit hídrico. Esta falta estacional de agua concuerda con la época crítica de floración y cuaje.
En los principales países productores determinaron que es muy importante mantener la humedad disponible en el suelo durante los meses de la floración, hasta el derrame natural de frutos. En un estudio realizado por José Luis Foguet y Salvador Campo (ex técnicos de la Eeaoc), determinaron con datos de entre 1965 y 1972 y sobre un total de 96 meses analizados, que se debió haber regado en Tucumán durante 57 meses (esto es muy actual), lo que significa que en algunos años el riego hubiera sido una necesidad para asegurar la cosecha, y no sólo un complemento para aumentar la producción. Tucumán es hoy el primer productor mundial de limones; por lo tanto, la producción no puede depender de las lluvias.














