03 Octubre 2003
"Podemos decir que el invierno de 2003, que ya se despidió del hemisferio Sur, fue en general suave, con pocos episodios de frío intenso. Sólo en los meses de julio, agosto y setiembre, este comportamiento fue invertido por incursión de sucesivas masas de aire frío -desde latitudes más altas-, que provocaron una baja significativa de las temperaturas. Estas fueron más intensas en regiones del este y en zonas de altura, dejando temperaturas más representativas de la media para el período, provocando heladas suaves a moderadas", sintetizó Esteban Medina, de la Facultad de Agronomía y Zootecnia de la UNT. En el observatorio meteorológico en "El Manantial", se registraron heladas meteorológicas y agronómicas sólo en julio.
"Pero los descensos térmicos que comprometieron algunos cultivos sensibles al frío comenzaron a partir de junio, hacia fines de la primera semana, precisamente el día 5 cuando se registró la marca más baja de ese mes a las 8,10 con 3,4°C", señaló. "Posteriormente, el comportamiento de esta variable fue en ascenso", dijo.
En julio la marcha térmica fue oscilante los primeros días."Nada hacía recordar al invierno, hasta que la irrupción de una masa de aire polar en la noche del día 8, hizo descender bruscamente la columna mercurial; en menos de 10 horas la temperatura disminuyó casi 17°C", recordó.
En los días siguientes la temperatura siguió en franco descenso, con heladas meteorológicas y agronómicas los días 10, 12 y 13, calificadas por su intensidad como suaves. Hacia fines de julio, nuevamente las temperaturas a 1,50 metro del nivel del suelo descendieron más allá de 0°C, los días 24, 26 y 27. La más intensa y la de mayor duración fue la helada del 27, cuando a las 8,30 la mínima fue de (-) 1,1°C bajo cero (ver gráfico).
"En agosto no hubo descensos térmicos que superaran el punto de congelación del agua, pero se caracterizó por tener muchos días con temperaturas mínimas bajas, acompañados de vientos que acentuaron la sensación térmica", explicó Medina.
La primavera
El comienzo del mes de la primavera tuvo temperaturas en ascenso hasta la primera semana, a partir de la cual comenzó un nuevo descenso registrándose la mínima de 1,6ºC el día 11 a las 7,30.
Este descenso fue más pronunciado en otras regiones ocasionando algunos inconvenientes en las plantas de tabaco transplantadas y en cultivos de trigo en floración.
"Pero los descensos térmicos que comprometieron algunos cultivos sensibles al frío comenzaron a partir de junio, hacia fines de la primera semana, precisamente el día 5 cuando se registró la marca más baja de ese mes a las 8,10 con 3,4°C", señaló. "Posteriormente, el comportamiento de esta variable fue en ascenso", dijo.
En julio la marcha térmica fue oscilante los primeros días."Nada hacía recordar al invierno, hasta que la irrupción de una masa de aire polar en la noche del día 8, hizo descender bruscamente la columna mercurial; en menos de 10 horas la temperatura disminuyó casi 17°C", recordó.
En los días siguientes la temperatura siguió en franco descenso, con heladas meteorológicas y agronómicas los días 10, 12 y 13, calificadas por su intensidad como suaves. Hacia fines de julio, nuevamente las temperaturas a 1,50 metro del nivel del suelo descendieron más allá de 0°C, los días 24, 26 y 27. La más intensa y la de mayor duración fue la helada del 27, cuando a las 8,30 la mínima fue de (-) 1,1°C bajo cero (ver gráfico).
"En agosto no hubo descensos térmicos que superaran el punto de congelación del agua, pero se caracterizó por tener muchos días con temperaturas mínimas bajas, acompañados de vientos que acentuaron la sensación térmica", explicó Medina.
La primavera
El comienzo del mes de la primavera tuvo temperaturas en ascenso hasta la primera semana, a partir de la cual comenzó un nuevo descenso registrándose la mínima de 1,6ºC el día 11 a las 7,30.
Este descenso fue más pronunciado en otras regiones ocasionando algunos inconvenientes en las plantas de tabaco transplantadas y en cultivos de trigo en floración.














