03 Octubre 2003
En zonas húmedas de Tucumán, concordantes con relieves deprimidos del área cañera, los problemas de drenaje se originan por distintas causas, como el desbalance entre la precipitación y la evaporación; la presencia de limitantes físicas en profundidad que impide la percolación y el manejo inadecuado del agua de riego.
Según explicó el ingeniero Jorge Carrero Valenzuela, de la DGAP y RN, el aprovechamiento de suelos con estas limitantes requiere de obras para el control de anegamientos por lluvias intensas así como el abatimiento de niveles freáticos. Para ello es necesario aplicar modelos tecnológicos específicos, como el drenaje agrícola. Sintéticamente, se trata de deprimir los niveles freáticos a profundidades que no comprometan el desarrollo de los cultivos.
Sin embargo, el uso del drenaje artificial puede ocasionar dos tipos de problemas muy importantes que requieren ser contrarrestados en la medida en que se difunda esta práctica. Por un lado el drenaje excesivo o descontrolado puede aumentar el déficit hídrico de los cultivos durante las épocas menos húmedas, lo que requerirá la introducción de riego complementario. Para ellos es necesaria la evaluación del funcionamiento hidráulico de los sistemas pilotos o experimentales de drenaje, a fin de mejorar los procedimientos y parámetros de diseño.Debe recordarse que el drenaje subterráneo, constituido por tuberías enterradas o por canales, sirve para abatir mantos freáticos. En zonas áridas bajo riego esto es importante para prevenir o atenuar la salinización de los suelos. En zonas húmedas el propósito es mejorar la aireación del suelo y de esta manera aumentar los rendimientos de los cultivos.
Como en este caso no se trata de desecar excesivamente los campos, el drenaje subterráneo debe tener estructuras que bloqueen su funcionamiento desde antes de las temporadas de secas, a fin de retener en lo posible la humedad del suelo.
A este tipo de drenaje se le denomina drenaje controlado, para diferenciarlo del drenaje convencional en las áreas de riego, donde esas estructuras son innecesarias, ya que se pretende abatir el manto freático tanto como sea posible. Es importante señalar que en las zonas húmedas la construcción del drenaje superficial, consistente de desagües y el emparejamiento o nivelación de tierras, reduce la infiltración de agua de lluvia al suelo, disminuyendo la recarga al manto freático, lo que a su vez aligera los problemas, la intensidad y el costo de los sistemas de drenaje subterráneo que pudieran requerirse.
Por esta razón tiene mucho sentido resolver los problemas de drenaje superficial antes de resolver los problemas de drenaje subterráneo.Al hablar del diseño del drenaje subterráneo, tanto en zonas áridas de riego como en las húmedas, generalmente se evalúan los siguientes aspectos: la información requerida; los criterios de diseño; el diseño en planta; el diseño en perfil; los cálculos hidráulicos y el cálculo de costos.
Según explicó el ingeniero Jorge Carrero Valenzuela, de la DGAP y RN, el aprovechamiento de suelos con estas limitantes requiere de obras para el control de anegamientos por lluvias intensas así como el abatimiento de niveles freáticos. Para ello es necesario aplicar modelos tecnológicos específicos, como el drenaje agrícola. Sintéticamente, se trata de deprimir los niveles freáticos a profundidades que no comprometan el desarrollo de los cultivos.
Sin embargo, el uso del drenaje artificial puede ocasionar dos tipos de problemas muy importantes que requieren ser contrarrestados en la medida en que se difunda esta práctica. Por un lado el drenaje excesivo o descontrolado puede aumentar el déficit hídrico de los cultivos durante las épocas menos húmedas, lo que requerirá la introducción de riego complementario. Para ellos es necesaria la evaluación del funcionamiento hidráulico de los sistemas pilotos o experimentales de drenaje, a fin de mejorar los procedimientos y parámetros de diseño.Debe recordarse que el drenaje subterráneo, constituido por tuberías enterradas o por canales, sirve para abatir mantos freáticos. En zonas áridas bajo riego esto es importante para prevenir o atenuar la salinización de los suelos. En zonas húmedas el propósito es mejorar la aireación del suelo y de esta manera aumentar los rendimientos de los cultivos.
Como en este caso no se trata de desecar excesivamente los campos, el drenaje subterráneo debe tener estructuras que bloqueen su funcionamiento desde antes de las temporadas de secas, a fin de retener en lo posible la humedad del suelo.
A este tipo de drenaje se le denomina drenaje controlado, para diferenciarlo del drenaje convencional en las áreas de riego, donde esas estructuras son innecesarias, ya que se pretende abatir el manto freático tanto como sea posible. Es importante señalar que en las zonas húmedas la construcción del drenaje superficial, consistente de desagües y el emparejamiento o nivelación de tierras, reduce la infiltración de agua de lluvia al suelo, disminuyendo la recarga al manto freático, lo que a su vez aligera los problemas, la intensidad y el costo de los sistemas de drenaje subterráneo que pudieran requerirse.
Por esta razón tiene mucho sentido resolver los problemas de drenaje superficial antes de resolver los problemas de drenaje subterráneo.Al hablar del diseño del drenaje subterráneo, tanto en zonas áridas de riego como en las húmedas, generalmente se evalúan los siguientes aspectos: la información requerida; los criterios de diseño; el diseño en planta; el diseño en perfil; los cálculos hidráulicos y el cálculo de costos.














