26 Marzo 2004
La condición de sequía es un proceso complejo que involucra aspectos del ambiente físico y biológico. En general, se define como la carencia de agua para satisfacer las necesidades de los seres vivos, incluyendo en estos a los cultivos, vegetación natural, animales y poblaciones humanas, señaló a la GACETA Rural Cesar Lamelas, encargado de la sección Agrometereología de la EEAOC.
Apuntó que la sequía es considerada una anomalía climática cuando las precipitaciones son marcadamente inferiores a las normales en un período dado, en una región. A la escasez o ausencia de lluvias, habitualmente se asocian elevadas temperaturas, baja humedad del aire y vientos desecantes que determinan un incremento de las pérdidas de agua por evapotranspiración. Y en consecuencia un déficit hídrico mayor que lo normal.
En la campaña 2003/04 persistieron las condiciones de sequía que tuvieron su origen en la campaña anterior y se fueron agudizando con el paso del tiempo. Por esta razón se realizó un análisis de su evolución. Las temperaturas extremas fueron elevadas en la mayor parte de la actual campaña. Se destacan por su magnitud las anomalías de las máximas medias del trimestre setiembre-noviembre y de enero, las que se califican como superiores a las normales. A su vez, las máximas absolutas crecieron sostenidamente desde setiembre (36 °C) hasta noviembre (39 °C).En las mínimas medias también se verificaron anomalías positivas en idénticos períodos.
Las variables
La evolución de las precipitaciones asociada a las demandas de agua por evapotranspiración determinan los resultados del balance hídrico, que permiten evaluar la condición de sequía. La información utilizada corresponde a la estación de El Colmenar, asumiendo que describe adecuadamente la marcha del proceso, el que con diferencias de intensidad entre zonas, afectó a toda la provincia.
Las precipitaciones en El Colmenar estuvieron por debajo del promedio de referencia en todos los meses de la campaña 2003/04, con excepción de octubre con 29 mm por encima de la normal.
Las anomalías más importantes ocurrieron desde noviembre, el mes más seco, hasta febrero, que dieron para el cuatrimestre sólo un 57% del valor normal.
En lo que va de la campaña se acumularon 483,1 mm, lo que representa un 63% del valor normal para esta estación. Cabe consignar que en toda la provincia se verificó una situación de precipitaciones deficitarias, aunque con importantes variaciones en la distribución temporal y espacial.
En las condiciones más favorables se colectaron alrededor de un 80% del valor normal, en tanto que en las situaciones más difíciles el total de la campaña se ubicó entre un 40% y un 50%.
En el trimestre setiembre-noviembre y en enero las pérdidas de agua fueron mayores que las normales, en coincidencia con elevadas temperaturas y bajos contenidos de humedad del aire. Esta condición, junto con la disminución de las lluvias, determinó la agudización de la sequía. La humedad almacenada tuvo una caída sostenida a través de toda la campaña.
Agua suficiente
La mejor condición se observó en julio y agosto, cuando llegó al nivel de sequía condicional. En el resto de los meses los contenidos de humedad cayeron por debajo del punto de marchitez permanente, indicando una situación de sequía absoluta.
La situación hídrica expresa la diferencia entre la demanda potencial de agua y la realmente consumida o aportada.
Valores positivos indican excesos de agua, 0 (cero) señala una situación de equilibrio, en tanto que valores negativos denotan una situación de deficiencia de agua.
Puede verse que para todos los meses de la campaña se estimaron deficiencias hídricas, las que cobraron mayor severidad en el trimestre setiembre-noviembre y en enero-febrero. El total de la campaña arrojó un déficit hídrico acumulado de 510 mm.
De la comparación se desprende que la severidad de la sequía 2003/04 sólo fue superada por las sequías 1988/89 (déficit mayor en un 29%) y 1989/90 (déficit mayor en un 28%), en una serie de los últimos 30 años.La sequía de la presente campaña resultó muy severa, generándose deficiencias de agua mayores que las normales en todos los meses. Los elementos determinantes fueron: a) la escasez de las precipitaciones en gran parte del período; b) el marcado incremento de la tasa de evaporación, asociada a temperaturas elevadas y humedad relativa baja.Al momento de la elaboración de este informe, persisten las condiciones de sequía, lo que tiende a agravar la situación, explicó el ingeniero Lamelas.
Apuntó que la sequía es considerada una anomalía climática cuando las precipitaciones son marcadamente inferiores a las normales en un período dado, en una región. A la escasez o ausencia de lluvias, habitualmente se asocian elevadas temperaturas, baja humedad del aire y vientos desecantes que determinan un incremento de las pérdidas de agua por evapotranspiración. Y en consecuencia un déficit hídrico mayor que lo normal.
En la campaña 2003/04 persistieron las condiciones de sequía que tuvieron su origen en la campaña anterior y se fueron agudizando con el paso del tiempo. Por esta razón se realizó un análisis de su evolución. Las temperaturas extremas fueron elevadas en la mayor parte de la actual campaña. Se destacan por su magnitud las anomalías de las máximas medias del trimestre setiembre-noviembre y de enero, las que se califican como superiores a las normales. A su vez, las máximas absolutas crecieron sostenidamente desde setiembre (36 °C) hasta noviembre (39 °C).En las mínimas medias también se verificaron anomalías positivas en idénticos períodos.
Las variables
La evolución de las precipitaciones asociada a las demandas de agua por evapotranspiración determinan los resultados del balance hídrico, que permiten evaluar la condición de sequía. La información utilizada corresponde a la estación de El Colmenar, asumiendo que describe adecuadamente la marcha del proceso, el que con diferencias de intensidad entre zonas, afectó a toda la provincia.
Las precipitaciones en El Colmenar estuvieron por debajo del promedio de referencia en todos los meses de la campaña 2003/04, con excepción de octubre con 29 mm por encima de la normal.
Las anomalías más importantes ocurrieron desde noviembre, el mes más seco, hasta febrero, que dieron para el cuatrimestre sólo un 57% del valor normal.
En lo que va de la campaña se acumularon 483,1 mm, lo que representa un 63% del valor normal para esta estación. Cabe consignar que en toda la provincia se verificó una situación de precipitaciones deficitarias, aunque con importantes variaciones en la distribución temporal y espacial.
En las condiciones más favorables se colectaron alrededor de un 80% del valor normal, en tanto que en las situaciones más difíciles el total de la campaña se ubicó entre un 40% y un 50%.
En el trimestre setiembre-noviembre y en enero las pérdidas de agua fueron mayores que las normales, en coincidencia con elevadas temperaturas y bajos contenidos de humedad del aire. Esta condición, junto con la disminución de las lluvias, determinó la agudización de la sequía. La humedad almacenada tuvo una caída sostenida a través de toda la campaña.
Agua suficiente
La mejor condición se observó en julio y agosto, cuando llegó al nivel de sequía condicional. En el resto de los meses los contenidos de humedad cayeron por debajo del punto de marchitez permanente, indicando una situación de sequía absoluta.
La situación hídrica expresa la diferencia entre la demanda potencial de agua y la realmente consumida o aportada.
Valores positivos indican excesos de agua, 0 (cero) señala una situación de equilibrio, en tanto que valores negativos denotan una situación de deficiencia de agua.
Puede verse que para todos los meses de la campaña se estimaron deficiencias hídricas, las que cobraron mayor severidad en el trimestre setiembre-noviembre y en enero-febrero. El total de la campaña arrojó un déficit hídrico acumulado de 510 mm.
De la comparación se desprende que la severidad de la sequía 2003/04 sólo fue superada por las sequías 1988/89 (déficit mayor en un 29%) y 1989/90 (déficit mayor en un 28%), en una serie de los últimos 30 años.La sequía de la presente campaña resultó muy severa, generándose deficiencias de agua mayores que las normales en todos los meses. Los elementos determinantes fueron: a) la escasez de las precipitaciones en gran parte del período; b) el marcado incremento de la tasa de evaporación, asociada a temperaturas elevadas y humedad relativa baja.Al momento de la elaboración de este informe, persisten las condiciones de sequía, lo que tiende a agravar la situación, explicó el ingeniero Lamelas.
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