22 Octubre 2004
La producción forestal no es una actividad tradicional en Tucumán. Sin embargo, esta puede llegar a incrementarse si las ganancias que se obtienen son similares o mejores a las alternativas actuales del uso de suelo, explicó a LA GACETA Rural el ingeniero agrónomo Sergio Malkind, quien además es Magister Scientiae en manejo de Bosques.
El especialista agregó que esto ocurrirá cuando se pueda cosechar anualmente al menos una unidad económica, en aproximadamente 15 a 20 años. Por ejemplo, Delta del Paraná, Brasil y Chile. Solo la primera cosecha será en el largo plazo si se organiza la producción y las posteriores sean anuales, explicó el experto.
En Tucumán hay mercado para la madera y una infraestructura industrial, como son la papelera y las carpinterías que fabrican muebles, que compran maderas de otras regiones y países. "Lo importante es llegar a producir con el mayor valor agregado", apuntó Malkind.
Si bien hay que cosechar en el largo plazo, lo que hace atractiva esta producción es que el recurso es rentable y en 15 a 20 años habrá más demanda de madera, especialmente de las denominadas "preciosas" (cedro, algarrobo, lapacho, nogal), por la creciente deforestación a nivel mundial.
La ventaja que tiene explotar árboles sobre las demás cultivos es que el productor cosecha cuando más le conviene, según la oferta y la demanda, sin necesidad de que el producto (madera) se altere. Además, se lo puede considerar como un ahorro, cuya tasa de interés es la madera anual que aportan el crecimiento de los árboles, o tal vez una cuenta a plazo fijo o como una jubilación de privilegio.
Actualmente, las exigencias de mercado para exportar exigen cada vez más la certificación forestal, tanto para el manejo de bosques nativos como para plantaciones. Esto asegura un cultivo sustentable en el plano económico, social y ecológico.
Malkind explicó que para la forestación se fijaron ventajas impositivas, a través de la ley 25.080, que además cubre el 80% del costo de la plantación, de los raleos y las podas, y el enriquecimiento de bosques nativos. También ayuda a la industrialización.
Las maderas certificadas tienen cada vez mas demanda en los mercados del primer mundo y los precios son más altos. Esto mejora la relación costo-beneficio para el productor. Bolivia es el principal país productor mundial de maderas tropicales certificadas con 1,5 millón de ha de bosques nativos con manejo sustentable y sus exportaciones de madera superan los U$S 14,5 millones.
El especialista agregó que esto ocurrirá cuando se pueda cosechar anualmente al menos una unidad económica, en aproximadamente 15 a 20 años. Por ejemplo, Delta del Paraná, Brasil y Chile. Solo la primera cosecha será en el largo plazo si se organiza la producción y las posteriores sean anuales, explicó el experto.
En Tucumán hay mercado para la madera y una infraestructura industrial, como son la papelera y las carpinterías que fabrican muebles, que compran maderas de otras regiones y países. "Lo importante es llegar a producir con el mayor valor agregado", apuntó Malkind.
Si bien hay que cosechar en el largo plazo, lo que hace atractiva esta producción es que el recurso es rentable y en 15 a 20 años habrá más demanda de madera, especialmente de las denominadas "preciosas" (cedro, algarrobo, lapacho, nogal), por la creciente deforestación a nivel mundial.
La ventaja que tiene explotar árboles sobre las demás cultivos es que el productor cosecha cuando más le conviene, según la oferta y la demanda, sin necesidad de que el producto (madera) se altere. Además, se lo puede considerar como un ahorro, cuya tasa de interés es la madera anual que aportan el crecimiento de los árboles, o tal vez una cuenta a plazo fijo o como una jubilación de privilegio.
Actualmente, las exigencias de mercado para exportar exigen cada vez más la certificación forestal, tanto para el manejo de bosques nativos como para plantaciones. Esto asegura un cultivo sustentable en el plano económico, social y ecológico.
Malkind explicó que para la forestación se fijaron ventajas impositivas, a través de la ley 25.080, que además cubre el 80% del costo de la plantación, de los raleos y las podas, y el enriquecimiento de bosques nativos. También ayuda a la industrialización.
Las maderas certificadas tienen cada vez mas demanda en los mercados del primer mundo y los precios son más altos. Esto mejora la relación costo-beneficio para el productor. Bolivia es el principal país productor mundial de maderas tropicales certificadas con 1,5 millón de ha de bosques nativos con manejo sustentable y sus exportaciones de madera superan los U$S 14,5 millones.
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