22 Octubre 2004
Un proceso productivo en cualquier parte del mundo, una vez que está definida qué actividad agrícola se llevará adelante, comienza con la elección de la mejor semilla que se pueda utilizar.
La elección correcta de la simiente es la que se lleva un gran porcentaje en el futuro éxito de la cosecha, la que debe ser acompañada con una correcta elección del predio a sembrar; una adecuada preparación del suelo; un equilibrado balance hídrico para el nacimiento e implantación definitiva de la pequeña planta; un correcto manejo del cultivo y una eficaz cosecha en el momento justo.
La semilla que se utilizará, ya se trate de una de origen sexual, como muchas de las utilizadas en la actividad granaria o agámica -como plantas, estacas, yemas, tubérculos o bulbos- llevan en su interior muchos años de trabajo e investigación para obtener una variedad, cultivar o híbrido correspondiente.En nuestra región se pueden ver variedades y cultivares de papa, frutilla, caña de azúcar y plantaciones de cítricos de una calidad y sanidad extraordinarias, que fueron obtenidas en investigaciones y selecciones permanentes, para lograr los resultados que hoy saltan a la vista.
La soja, el maíz, el poroto, el trigo y otros granos que se producen en la región también tienen sobre sus espaldas un bagaje técnico de años de trabajo que deben ser siempre considerados.
El obtener rendimientos que generen una rentabilidad suficiente para continuar con el proceso productivo en diferentes ambientes agroecológicos son años de trabajo, de investigación y de desarrollo a cargo de técnicos dedicados a seleccionar adecuadamente diferentes atributos genéticos y fenológicos de los diversos cruzamientos y multiplicaciones realizadas.
Una semilla de calidad y con sanidad es un factor básico a tener en cuenta a la hora de pensar en una agricultura eficiente, sobre todo en estos tiempos en donde la demanda de alimentos crece constantemente.
Todo proceso para descubrir, crear y desarrollar las mejores semillas, con el fin de lograr alguna creación fitogenética, debe ser protegida como corresponde. Bien sean iniciativas por empresas netamente privadas o de instituciones de investigación del medio nacional, regional o provincial, o a través de la conjunción de investigación y desarrollo por convenios. En este sentido, la ley de semillas y creaciones fitogenéticas Nº 20.247 procura proteger durante un tiempo la propiedad intelectual de esos cultivares para sus creadores, como así también asegurar a los productores rurales la mejor semilla con identidad y calidad garantizada.
El productor debe ser consciente que todo el trabajo realizado por los creadores de cultivares debe ser retribuido como corresponde, para darle continuidad en el tiempo a las tareas dedicadas a lograr nuevas variedades, cultivares o híbridos y que puedan ser usadas por los agricultores.Al respecto, el comercio ilegal de semillas debe ser combatido y volcar el apoyo al mercado legal, para lo cual la participación permanente del Estado, como órgano de control, es fundamental para que los fondos que sean recaudados con la compra de semilla rotulada sean destinados a los procesos de investigación y de desarrollo de nuevas simientes.(Por Gustavo Frías Silva, Sección Rural)
La elección correcta de la simiente es la que se lleva un gran porcentaje en el futuro éxito de la cosecha, la que debe ser acompañada con una correcta elección del predio a sembrar; una adecuada preparación del suelo; un equilibrado balance hídrico para el nacimiento e implantación definitiva de la pequeña planta; un correcto manejo del cultivo y una eficaz cosecha en el momento justo.
La semilla que se utilizará, ya se trate de una de origen sexual, como muchas de las utilizadas en la actividad granaria o agámica -como plantas, estacas, yemas, tubérculos o bulbos- llevan en su interior muchos años de trabajo e investigación para obtener una variedad, cultivar o híbrido correspondiente.En nuestra región se pueden ver variedades y cultivares de papa, frutilla, caña de azúcar y plantaciones de cítricos de una calidad y sanidad extraordinarias, que fueron obtenidas en investigaciones y selecciones permanentes, para lograr los resultados que hoy saltan a la vista.
La soja, el maíz, el poroto, el trigo y otros granos que se producen en la región también tienen sobre sus espaldas un bagaje técnico de años de trabajo que deben ser siempre considerados.
El obtener rendimientos que generen una rentabilidad suficiente para continuar con el proceso productivo en diferentes ambientes agroecológicos son años de trabajo, de investigación y de desarrollo a cargo de técnicos dedicados a seleccionar adecuadamente diferentes atributos genéticos y fenológicos de los diversos cruzamientos y multiplicaciones realizadas.
Una semilla de calidad y con sanidad es un factor básico a tener en cuenta a la hora de pensar en una agricultura eficiente, sobre todo en estos tiempos en donde la demanda de alimentos crece constantemente.
Todo proceso para descubrir, crear y desarrollar las mejores semillas, con el fin de lograr alguna creación fitogenética, debe ser protegida como corresponde. Bien sean iniciativas por empresas netamente privadas o de instituciones de investigación del medio nacional, regional o provincial, o a través de la conjunción de investigación y desarrollo por convenios. En este sentido, la ley de semillas y creaciones fitogenéticas Nº 20.247 procura proteger durante un tiempo la propiedad intelectual de esos cultivares para sus creadores, como así también asegurar a los productores rurales la mejor semilla con identidad y calidad garantizada.
El productor debe ser consciente que todo el trabajo realizado por los creadores de cultivares debe ser retribuido como corresponde, para darle continuidad en el tiempo a las tareas dedicadas a lograr nuevas variedades, cultivares o híbridos y que puedan ser usadas por los agricultores.Al respecto, el comercio ilegal de semillas debe ser combatido y volcar el apoyo al mercado legal, para lo cual la participación permanente del Estado, como órgano de control, es fundamental para que los fondos que sean recaudados con la compra de semilla rotulada sean destinados a los procesos de investigación y de desarrollo de nuevas simientes.(Por Gustavo Frías Silva, Sección Rural)
Lo más popular














