Es preocupante la falta de agua en las regiones productoras

La falta del vital elemento es acuciante en la citricultura. Gran estrés en caña de azúcar.

05 Noviembre 2004
A pesar de que la primavera tucumana se caracterizó históricamente por la falta de precipitaciones, durante la presente campaña la falta de agua se acentuó y se repitió la sequía que se viene haciendo sentir a lo largo de los dos últimos años. Perfiles de suelo secos, ríos con sus cauces sin agua y diques con un bajo contenido de líquido, con cotas parecidas al mes de octubre del año pasado, hacen preveer una difícil situación para los cultivos estivales. Como ejemplo citemos los casos de dos diques: El Cadillal hoy tiene la cota 599, 30 metros y la de octubre pasado de 597,74 metros; El Escaba, registra 613,60 metros contra los 613,38 metros de octubre de 2003.
En el sector citrícola la situación es preocupante en vastas zonas de la provincia , habiéndose registrado ya una gran caída de flores y frutos recién cuajados, ante el fuerte estrés hídrico y térmico que están sufriendo las plantaciones. Este efecto se asentúa más aún en los lotes con suelos sueltos (arenosos) o en lomadas, que es donde se encuentra una gran parte de las plantaciones de frutales de Tucumán. Muchos productores debieron suspender las aplicaciones de fitosanitarios ante el fuerte estrés registrado en toda el área citrícola y ante el posible daño que podrían sufrir las plantaciones por el uso de aceites insecticidas; estos, en momentos de fuertes sequías pueden llegar a causar daños de fitotoxicidad sobre los árboles cítricos. En el cultivo de la caña de azúcar la situación tampoco difiere mucho: en el sur de la provincia ya se perdieron varias cepas de cañaverales, sobre todo en las regiones con suelos más sueltos y que sufrieron más el déficit hídrico en los dos últimos años. Muchos productores cañeros debieron suspender las prácticas de abonado hasta que los perfiles de suelo se puedan humedecer con la llegada de alguna lluvia que se prevé para estos días.
Por otra parte, se puede observar que en gran parte del área pedemontana tucumana se está dando prioridad en el uso del agua de riego al consumo humano y luego a los cultivos hortícolas, por la gran demanda de agua que requieren los mismos. En el área tabacalera, también la prioridad la tiene el tabaco, ya que dejar sin agua estos días a los productores tabacaleros podría llevar a que se pierda gran parte del área plantada en la provincia.
En tanto, la Dirección de Irrigación de la provincia informó sobre los caudales actuales que poseen varios ríos de Tucumán, con valores promedios de octubre de 2004 muy parecidos a los promedios de octubre de 2003, pero superiores a los mínimos absolutos históricos. Esto no significa tranquilidad, por lo que se deben tomar todos los recaudos necesarios para cuidar el agua que hoy disponemos. En la foto se observa al dique de Villa Lola, sobre el río Medina, con un caudal actual de 3,02 m3/seg, siendo su mínimo histórico de 2,74 m3/seg.

El desbalance hídrico preocupa a la citricultura
"La situación hídrica es muy crítica en algunas zonas limoneras de la provincia de Tucumán, pero es muy variable según la ubicación de las plantaciones. Las plantas están sufriendo con diferente grado de estrés y esto varía según las zonas; es así que en lugares donde la topografía es muy irregular, en las zonas altas y suelos arenosos, muchas plantas perdieron hasta sus hojas", sostuvo para LA GACETA Rural, Beatriz Stein, jefa de la Sección Fruticultura de la EEAOC.
La experta evaluó el cuadro de sequía -con datos al miércoles pasado- que sufre la provincia y la actividad agropecuaria.
Los efectos negativos también tienen que ver con la historia de cada plantación, con los aportes de agua y con las lluvias que recibieron durante la campaña pasada. "Pero en general, en Tucumán las plantas están estresadas y es necesario que llueva cuanto antes y en forma sostenida, para mejorar la situación actual y la carga de los acuíferos", sostuvo.
"Mientras no llueva todo se complicará aún más, situación que mejorará, sin dudas, si las lluvias aparecen en el corto plazo", insistió la experta.
A la falta de agua hay que sumarle las elevadas temperaturas. De esta manera, se juntan dos factores muy adversos para la fisiología de la planta. "Hoy no podemos cuantificar las pérdidas porque sería muy irresponsable hacerlo, ya que si llueve la situación de sequía se revertirá en alguna medida", consideró. El limón es un árbol muy elástico que se adapta muy bien a las diferentes condiciones climáticas. "Los productores que tienen riego, si bien están mejor que los que carecen de ese tipo de aporte hídrico, tampoco la están pasando muy bien; no les falta agua, porque la tienen con el riego artificial, pero sí tienen problemas con las elevadas temperatura que provocan la caída de frutos cuajados, flores y hojas", advirtió.
En estos días, a pesar de los problemas climáticos, muchas empresas siguen con sus tratamiento químicos contra plagas y enfermedades.
Este trabajo no es ideal realizarlo en este momento, pero lo deben hacer por una cuestión de programación y de escala.
No obstante, Stein dijo que es recomendable que si las plantas están muy estresadas no se aplique aceite insecticida, aunque sí será necesario seguir con el uso de productos a base de cobre para el control de enfermedades.
"Ahora, si el nivel de estrés es muy grande no se recomienda hacer nada y esperar, ya que la planta no tiene prácticamente actividad fisiológica", recomendó la especialista.

Las cañas nuevas presentan un fuerte grado de estrés
"En general, la situación en los cañaverales en el sur de la provincia es crítica, sobre todo en los lotes cuyos suelos son arenosos donde se está observando un gran estrés en las plantas emergidas, y hasta pérdida de cepas en situaciones más extremas", sostuvo para LA GACETA Rural, el ingeniero Antonio Bulacio, jefe de Caña del Grupo Atanor.
"No obstante -agregó-, aquellos productores que tienen disponibilidad de agua y pueden regar lo están haciendo, y la situación de estrés es menor. Es imperioso que llueva cuanto antes (dijo el miércoles pasado al hacer un balance sobre los efectos de la sequía), ya que en la provincia llevamos dos períodos productivos con fuertes secas, los perfiles de suelo están muy secos y no hay recarga de acuíferos, lo que empeora la situación", dijo en tono preocupante.
Bulacio reconoció que las cañas emergidas están detenidas en su crecimiento por la falta de agua, y "hasta que no llueva no continuarán con su desarrollo", advirtió el especialista.
Desde la empresa están recomendando a sus productores que no muevan el suelo, que no laboreen, para conservar la poca humedad que hay, y si se fertiliza por necesidades extremas de programación, que lo hagan con fertilizantes líquidos que se asimilan más rápidamente. "Si se fertiliza con productos sólidos, habrá que ir incorporándolos al suelo con una reversible. Pero lo ideal es no mover el suelo para evitar la pérdida de agua por evaporación", sugirió.
Las principales recomendaciones son: a) esperar las lluvias y no mover el suelo; b) si hay avances de malezas realizar aplicaciones de herbicida de superficie completa, controlando las malezas de hojas anchas y pasto ruso; c) en todos los casos no hay que mover el suelo; para ello es necesario usar herbicidas; d) para el control de malezas, aplicar los productos en horas de bajas temperaturas, por la mañana temprano o bien después de las 18, porque por el estrés las malezas no tienen prácticamente actividad fisiológica y, por lo tanto, el producto aplicado no ejerce control sobre esas malezas.

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