Los pequeños productores de Tucumán son numerosos y se hallan instalados en minifundios que se concentran en diferentes áreas del territorio provincial. Estos cultivadores realizan una agricultura generalmente de subsistencia y no reciben en forma permanente la ayuda técnica suficiente para poder incorporarse a un ciclo productivo competitivo.
Existen algunos programas que atienden ese sector y con notable esfuerzo se sacan a flote las producciones con la incorporación de tecnología acorde con sus sistemas de producción, generalmente trabajando con grupos de productores como es el caso del Programa Social Agropecuario.
Los programas lanzados se realizan con fondos de la Nación. Desde la provincia, el esfuerzo debe ser mayor para sacar del desamparo a estos cultivadores, numerosos por cierto, que pueblan los campos tucumanos.
La deuda pendiente con esos pequeños productores agropecuarios de la provincia existe y pasa por la mejora en los servicios de asistencia técnica; por la transferencia de tecnología y por la promoción comercial de los productos (industrializados o no) de base agropecuaria, entre otros.
Este mejoramiento de los servicios comprende tres ejes principales: aumentar la cobertura de las prestaciones; reforzar los equipos de profesionales que actúan como promotores y asesores; y generar proyectos y programas que permitan agregar valor a la producción, mejorar las oportunidades de empleo y aumentar los ingresos familiares.
En este desafío están involucrados tanto el Gobierno provincial como los institutos oficiales de investigación (INTA, EEAOC, Cerela, Instituto Miguel Lillo, PSA, etc), las ONGs que actúan en el medio rural y las organizaciones de pequeños productores (asociaciones, cooperativas, cámaras, etc).
El aumento de la cobertura implica el desafío de llegar a todas las áreas productivas tucumanas, de manera que no haya ningún núcleo de pequeños productores que no pueda acceder al beneficio de estos servicios.En este sentido, el INTA, a través de su red de agencias de extensión rural, mantiene una cobertura bastante amplia en el territorio provincial, aunque presenta algunos vacíos, como por ejemplo en el Valle de Tafí y en la región centro-este y noreste.
El fortalecimiento de los equipos de profesionales significa mejorar la formación de los técnicos de terreno, tanto en el plano técnico como en los económico-sociales y organizativos de la producción, de manera que puedan llegar al productor con un mensaje claro, actualizado y que abarque en forma integral la problemática actual de la producción y de los mercados.
En los aspectos técnicos, tanto el INTA como la EEAOC realizan proyectos de investigación que generan conocimientos actualizados de un sinnúmero de actividades productivas de base agropecuaria, la mayoría de ellos aplicables a la pequeña producción. La generación de programas y proyectos creadores de empleo, valor agregado e ingresos genuinos también es un imperativo para la transformación productiva provincial.
En este sentido, merecen destacarse la puesta en marcha de los proyectos de mejoramiento de los sistemas de riego para Tafí del Valle y para Lules, que el Gobierno provincial realiza con el financiamiento del PROSAP-Banco Mundial.
El impacto de estas inversiones en obras de riego sólo se verá aprovechado si se acompaña con un intensivo plan de capacitación y de asistencia técnica para unos 700 pequeños agricultores de frutas, de hortalizas y de legumbres. Para ello, es indispensable articular las acciones de la EEAOC y del INTA con el fin de aprovechar y potenciar las capacidades disponibles de cada una de estas instituciones en la provincia, y convocar las diversas ONGs con trayectoria en el medio rural tucumano para cumplir el objetivo de transformar la estructura productiva agropecuaria y mejorar la calidad de vida de los pequeños y medianos agricultores.














