27 Octubre 2006
La cosecha y el transporte de granos de los principales cultivos en el país implican una alta demanda de energía por parte de cosechadoras y tractores involucrados. Cualquier falla en sus sistemas de alimentación de combustible ocasiona graves trastornos por lo limitado del parque de máquinas disponibles y la acumulación y superposición de trabajo que ocurre en esta época, señaló a LA GACETA Rural el ingeniero Luis Ernesto Vicini, referente del programa Precop del INTA para Tucumán y Santiago del Estero.
Las horas perdidas -explicó- pueden significar la no recolección de un cultivo por falta de piso, el deterioro con implicancias desde el punto de vista de la calidad del producto o el incremento de las pérdidas de cosecha por excesiva velocidad de trabajo. "El gasoil, por otra parte, es un elemento fundamental en la agricultura actual, dado que la moviliza y tiene gran incidencia en los costos de producción", aseguró.
En muchos establecimientos, todavía no se llevan adecuados controles y manejos del combustible, señaló Vicini. "El almacenamiento y el control del combustible en el campo constituye una tarea clave que, si no se realiza adecuadamente, puede causar múltiples problemas", subrayó el experto. ¿Cómo se contamina el combustible? "Las compañías petroleras adoptan rigurosas normas para obtener en sus destilerías productos libres de impurezas. Este cuidado se mantiene en la red de distribución y comercialización. Las impurezas, por lo tanto, aparecen por una mala recepción, un incorrecto almacenamiento o un manejo inadecuado en el campo. Dentro de estas impurezas, las partículas de tierra fina (arcillas) y el agua son las más peligrosas", remarcó.
En momentos en que se registra una mala distribución y provisión de combustibles, y los productores y contratistas realizan acopio de gasoil, es cuando deben tomarse todas las precauciones. Una correcta instalación pasa por un esquema de tanque sumergido, con llave de purga, respiraderos, bomba de extracción y manguera de carga. A los tambores plásticos o metálicos, los populares de 200 litros, se los debe acopiar también con los máximos resguardos. Sobre todo, dejarlos bajo techo, donde no sufran variaciones de temperatura, e inclinados.
Las horas perdidas -explicó- pueden significar la no recolección de un cultivo por falta de piso, el deterioro con implicancias desde el punto de vista de la calidad del producto o el incremento de las pérdidas de cosecha por excesiva velocidad de trabajo. "El gasoil, por otra parte, es un elemento fundamental en la agricultura actual, dado que la moviliza y tiene gran incidencia en los costos de producción", aseguró.
En muchos establecimientos, todavía no se llevan adecuados controles y manejos del combustible, señaló Vicini. "El almacenamiento y el control del combustible en el campo constituye una tarea clave que, si no se realiza adecuadamente, puede causar múltiples problemas", subrayó el experto. ¿Cómo se contamina el combustible? "Las compañías petroleras adoptan rigurosas normas para obtener en sus destilerías productos libres de impurezas. Este cuidado se mantiene en la red de distribución y comercialización. Las impurezas, por lo tanto, aparecen por una mala recepción, un incorrecto almacenamiento o un manejo inadecuado en el campo. Dentro de estas impurezas, las partículas de tierra fina (arcillas) y el agua son las más peligrosas", remarcó.
En momentos en que se registra una mala distribución y provisión de combustibles, y los productores y contratistas realizan acopio de gasoil, es cuando deben tomarse todas las precauciones. Una correcta instalación pasa por un esquema de tanque sumergido, con llave de purga, respiraderos, bomba de extracción y manguera de carga. A los tambores plásticos o metálicos, los populares de 200 litros, se los debe acopiar también con los máximos resguardos. Sobre todo, dejarlos bajo techo, donde no sufran variaciones de temperatura, e inclinados.















