03 Noviembre 2006
MAR DEL PLATA.- Argentina debe sentarse a negociar con Monsanto y resolver el conflicto por las regalías de la soja transgénica, para iniciar un camino que asegure al país el acceso a biotecnología, afirmó uno de los mayores productores de soja y de trigo del país.
Argentina y Monsanto están enfrentados desde hace más de dos años porque la empresa reclama regalías por su soja RR, en un país con un gigantesco mercado negro que se mantiene, en parte, porque los agricultores pueden reutilizar sus propias semillas.
Ante la falta de acuerdo, la firma buscó reclamar sus derechos de patente ante la justicia europea, cuando barcos con mercadería embarcada en la Argentina atracan en el viejo continente. El gigante de la biotecnología ha logrado demorar embarques de harina de soja argentina en puertos europeos, y esto generó preocupación entre los importadores.
"Hay que dialogar, hay que sentarse, y hay que ponerse de acuerdo", dijo el empresario Gustavo Grobocopatel, quien cultiva unas 110.000 hectáreas en la Argentina y 40.000 en Uruguay y en Paraguay, de las cuales un 40% es soja, un 30% es trigo, y el resto es maíz y girasol. "Monsanto ha sido muy importante para la Argentina porque ha colaborado con los productores, por supuesto que esto también es un negocio", agregó.
Argentina y Monsanto están enfrentados desde hace más de dos años porque la empresa reclama regalías por su soja RR, en un país con un gigantesco mercado negro que se mantiene, en parte, porque los agricultores pueden reutilizar sus propias semillas.
Ante la falta de acuerdo, la firma buscó reclamar sus derechos de patente ante la justicia europea, cuando barcos con mercadería embarcada en la Argentina atracan en el viejo continente. El gigante de la biotecnología ha logrado demorar embarques de harina de soja argentina en puertos europeos, y esto generó preocupación entre los importadores.
"Hay que dialogar, hay que sentarse, y hay que ponerse de acuerdo", dijo el empresario Gustavo Grobocopatel, quien cultiva unas 110.000 hectáreas en la Argentina y 40.000 en Uruguay y en Paraguay, de las cuales un 40% es soja, un 30% es trigo, y el resto es maíz y girasol. "Monsanto ha sido muy importante para la Argentina porque ha colaborado con los productores, por supuesto que esto también es un negocio", agregó.















