En un artículo publicado la semana pasada en este suplemento, el ingeniero Nicolás Dantur fue contundente al afirmar que la rotación de cultivo es una herramienta cuyo uso no admite discusión, y agregó que este procedimiento requiere de una tarea inteligente de planificación en el tiempo y en el espacio, ya que se trata de una rotación y no de una sucesión de cultivos.
Este pensamiento está incorporado en muchos productores sojeros, pero no aplican la técnica debido a distintos factores, que numerosos técnicos y productores comentaron en diferentes ediciones de La Gaceta Rural.
Los factores que inciden fuertemente son sin dudas los económicos en primer lugar, ya que el margen bruto que deja la soja en el corto plazo (una campaña) es superior al de los otros granos estivales cultivados en la región y la provincia (sorgo y maíz).
Esta situación de pensar en lo actual y no en el largo plazo se debe a que un gran porcentaje de las tierras dedicadas al cultivo de soja se encuentran en un sistema de aparcería; por ello debe trabajarse con contratos a mediano y a largo plazo y con la exigencia de la rotación como metodología.Esta situación no es la única, ya que otros factores hacen que el negocio rápido y mal llamado seguro, continúe.
existen otras situaciones que generalmente exceden al productor. Se puede destacar primero la total falta de estímulo por parte del Estado a fomentar cultivos destinados a una lógica rotación con la soja y, además, a la excesiva presión fiscal -nacional y provincial- que atenta contra la rentabilidad de los cultivos.
Es por ello que, a través de un fructífero diálogo que tuvimos con Dantur y otros técnicos renombrados de la producción de granos de Tucumán se afirma que existen numerosas propuestas para disminuir, y en definitiva evitar, el monocultivo de la soja. Destacan que se podrían compensar nuevamente los fletes de larga distancia, como ya se hizo cuando el transporte hacía viajes equivalentes a 500 km.
También instaron a disminuir o eliminar las retenciones al maíz, sorgo, poroto, legumbres invernales y cultivos no tradicionales que apunten a la diversificación de la producción agroindustrial.
Además proponen que en la región se reactive el ferrocarril, como el Belgrano, así como el proyecto Canalización del Río Bermejo, ya que los costos de fletes carreteros promedios desde el Noa al puerto de Rosario son de U$S 35/t y en ferrocarril sólo U$S 9/t. En barco, el costo es mucho menor.
Estas obras de infraestructura básica, en las que deberían estar seriamente comprometidos todos los legisladores, funcionarios del gobierno, dirigentes de las federaciones económicas, de la industria, de los sindicatos y la comunidad del NOA, serán un extraordinario aporte a la solución del problema planteado y al desarrollo de la región, así como un reconocimiento histórico que nos debe el poder central.
Un fuerte aporte sería dar valor agregado a los granos de gramíneas, transformándolos en carne. Este es un tema que fue analizado en distintas ocasiones y los productores e instituciones agropecuarias de la región trabajan en ese sentido. Con este tipo de acción disminuiría la compra de carne en otras regiones del país y el monocultivo de soja.
El fomento y el desarrollo de la producción y el uso de biocombustibles es una alternativa que sigue siendo evaluada en el ámbito provincial y regional por empresas privadas, por lo que su apoyo debe concretarse.Este tipo de acciones a desarrollar deben ser apoyadas en todo el sentido amplio de la palabra y las instituciones privadas, productores y técnicos, y también las instituciones de investigación oficiales, ya tomaron las riendas del asunto y se abocaron a evaluar cada caso.
Solo resta para coronar la intención la fuerte decisión política del Estado para aplicarlas lo más rápido posible.
La siembra de la nueva campaña está cercana (unos días) y no se visualiza en el futuro un aumento de la superficie de los cultivos de sorgo y de maíz.















