Forestar es un buen negocio, pero falta un plan provincial

Explotación alternativa. Un productor y asesor de la actividad maderera resaltó la necesidad de aprovechar los subsidios nacionales y las ventajas geográficas, para reforzar la explotación en superficies degradadas o improductivas.

SIN REEMPLAZAR CULTIVOS. El pedemonte permite implantar especies de alto valor comercial, sin provocar cambios en los esquemas productivos.(LA GACETA/Juan Pablo Sánchez Noli) SIN REEMPLAZAR CULTIVOS. El pedemonte permite implantar especies de alto valor comercial, sin provocar cambios en los esquemas productivos.(LA GACETA/Juan Pablo Sánchez Noli)
03 Noviembre 2006
La forestación tiene una renta asegurada a futuro y resulta muy importante como actividad económica en el mediano y largo plazo. Cuenta con subsidios y beneficios impositivos otorgados por la Nación y la provincia, que alientan a iniciarse en el negocio. "Está visto que en otras regiones, donde se desarrolla el negocio forestal, que el efecto multiplicador en sus economías resulta más que interesante", señaló a LA GACETA Rural el licenciado Jorge González Morenghi, productor y asesor en temas de forestación.
Explicó que en Tucumán, actividades en cultivos clásicos -como caña de azúcar y soja- se incrementaron en los últimos años impulsadas por el incremento de los precios internacionales y las demandas del mercado. "Esto sin duda contribuyó a la expansión de la frontera agrícola y, muchas veces, se tiene la sensación de que no queda superficie para forestar, ya que la existente está ocupada por esos cultivos tradicionales", agregó.
Según González Morenghi, Tucumán no requiere del reemplazo de tierra apta para el cultivo agrícola tradicional. El pedemonte, en el oeste, permite forestar monte degradado con especies de alto valor comercial -cedro por ejemplo- sin causar ningún cambio productivo.
Se trata de agregar la forestación al resto de las actividades productivas. Y esto no sólo en el pedemonte. Existen muchos lugares con óptima aptitud forestal con tierra inútil, sostuvo el especialista.
"Si recordamos las toneladas de madera que se talaron en los últimos 40 años y que nunca se reforestaron podemos imaginarnos la falta de madera que existe hoy en la provincia", apuntó. Las estimaciones reflejan que alrededor de 20 millones pies cuadrados de madera se comercializan en Tucumán, y que el 90% ingresa de otras provincias, sea en madera aserrada, en tablas o industrializadas.
"Si tomáramos volúmenes promedio de producción, el equivalente sería 400 hectáreas de forestación por año. En cedro, solamente su equivalente rondaría las 160 ha de consumo anual. La facturación del negocio de la madera ronda en Tucumán los $ 60 millones anuales", remarcó.
La madera ingresa ya aserrada o industrializada, de Corrientes, de Misiones o Entre Ríos, y proviene de bosques implantados de excelente calidad. El cedro y otras especies nativas se traen de provincias como Salta y Jujuy.
"El mercado crece día a día e invertir en forestación, en especies nativas o exóticas es, a la vista, muy buen negocio. Hay ventajas naturales por la geografía provincial para forestar bajo la técnica de enriquecimiento bajo cubierta", indicó. Pero advirtió que hace falta un plan forestal oficial que se adapte a la realidad, que se nutra de la experiencia de los pocos productores o emprendedores que hay, y se fijen objetivos claros y viables en el corto, mediano y largo plazo.
"Es necesario que el Gobierno le asigne recursos a la oficina de forestación, le dé dinámica al papeleo, asesore y ayude desde su ámbito a los pequeños productores en el arranque de la actividad", resaltó.
Si se toman los números publicados por la oficina de forestación nacional, se observa que casi todos los planes forestales concretados en los últimos cinco años, tanto en Salta, en Jujuy como en Tucumán se realizan anualmente en superficies que van desde las cinco hasta las 50 hectáreas. "Es decir, pequeños productores que encaran esta actividad de a poco, adquiriendo experiencia y cubriendo sus costos con los beneficios de la Ley 25.080, en vigencia desde 2000, y con el apoyo de las direcciones de Recursos Naturales provinciales que participan como contralor nacional", subrayó. Apuntó el experto que Salta y Jujuy superan hoy ampliamente a Tucumán en forestación anual. La estadística muestra que en esas dos provincias se incrementa todos los años la superficie forestada.
"El negocio de la forestación tiene aristas importantes -agregó-. No sólo se trata de producir madera con una buena tasa de retorno. Cuando uno foresta, y es el caso claro del enriquecimiento con especies de alto valor comercial en tierras degradadas, un bien improductivo y a veces abandonado pasa a tener un valor agregado impensado. Inmobiliariamente, ya no costará lo mismo una hectárea de monte que la de bosque implantado. Si se agrega que en gran parte los costos están subsidiados por la Nación, es para pensarlo", advirtió.
González Morenghi evaluó que el Estado también se llevará su parte, porque se ocupará mano de obra en zonas rurales, agregará el efecto multiplicador sobre la economía de negocio forestal en su conjunto y recaudará. "La plata de los tucumanos quedará entre los tucumanos y no migrará a otras provincias", sentenció.

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