PARA ESPECIALISTAS. El trabajo que se realiza en los empaques debe ser realizado por personal capacitado en el manejo y selección de la mejor fruta que se exportará al mercado internacional demandante del producto.(ARCHIVO LA GACETA)
El motivo del encuentro, que despertó gran interés en el sector limonero local, tuvo como objetivo brindar los aspectos generales sobre los cuales girará el "Programa de Certificación de Cítricos 2007" con destino a los mercados de exportación. Las disertaciones, que estuvieron a cargo de técnicos del Programa Nacional de Cítricos del Senasa, contaron -además- con la colaboración y participación activa de la Asociación Tucumana del Citrus (ATC) y la Asociación Fitosanitaria del NOA (Afinoa).
Carlos Grignola, coordinador de la oficina en Tucumán del Senasa, dejó inauguradas las sesiones e instó a los asistentes a ser muy cuidadosos en el manejo de las plantaciones y en efectuar, en forma ordenada y profesional, todos los tratamientos culturales en las fincas cítricas, tendientes a obtener frutos con elevados estándares de calidad y sanidad.
"Es preciso que el productor continúe trabajando -como lo estuvo haciendo hasta este año-, con gran responsabilidad, para obtener un producto exportable que cumpla con los requisitos exigidos" por el Programa de Certificación de Fruta Fresca Cítrica para poder exportar a la Unión Europea y a otros mercados con similares restricciones cuarentenarias, dijo Grignola.
Como todos saben -amplió- "la UE exige que toda la fruta cítrica de la Argentina esté certificada por nuestro organismo, por lo que la misma no podrá ser portadora ni de síntomas ni de inóculos de enfermedades tan problemáticas como la cancrosis, la mancha negra, la sarna y, en el caso de los cítricos dulces, larvas de mosca de la fruta". "Debemos destacar que la actividad ha trabajado con mucha conciencia y colaboró siempre con el Senasa; los resultados están a la vista, ya que durante 2003 los organismos sanitarios de la Unión Europea detectaron 27 intercepciones fitosanitarias, lo que motivó el cierre inmediato del mercado de la UE para fruta Argentina", observó.
La detección de estos problemas motivó que el sector se reuniera y debata los pasos a seguir. Así se logró que durante 2004 se implementaran medidas de emergencia para abrir el mercado a través de la decisión 416 de la UE, en donde se puso a disposición del sistema estudios de laboratorio, se reforzara los puntos de control en campo, empaque y puerto, se implementara el Sistema de Trazabilidad Citrícola (SITC) y se procediera a abrir un registro de exportadores. Esto llevó a que en 2005 no se registraran intercepciones en los mercados de destino y que a fines de 2006 hubiera una sola intercepción que, en un principio, se creyó que se debía a sintomatología de "sarna", aunque nunca se logró comprobar si ello fue real.
En la apertura del seminario, Grignola sostuvo que "para que 2007 sea un año exitoso para todos y que se repita la excelente performance que se viene registrando en los últimos tres años -con prácticamente ninguna intercepción fitosanitaria-, será necesario respetar y hace respetar las exigencias de la UE", que son supervisadas y controladas en el país por el Senasa.
"Queremos que 2007 sea un éxito para el sector citrícola argentino, para demostrarle a los europeos y a otros mercados que imponen restricciones cuarentenarias que los productores de la Argentina son conscientes y saben hacer bien las tareas", señaló. "Si no cumplen todos los protocolos, las exportaciones se verán seriamente afectadas, sobre todo en momentos en donde lo que sobra en los mercados son los frutos cítricos", advirtió. "Cumpliendo las exigencias podremos continuar siendo proveedores de fruta de excelente calidad a los principales mercados del mundo", sostuvo el coordinación de las exportaciones de cítricos hacia la UE.
La cosecha comienza si se verifican las normativas
Una vez que las UP están aprobadas y el productor cuenta con el certificado del Senasa, podrá comenzar a cosechar sus frutos si los mismos cumplen con las normativas de calidad exigidas, que incluyen tamaño (diámetro ecuatorial), mínimo porcentaje de jugo, color adecuado a la calidad, etc.
En cada establecimiento citrícola, los "bines" a utilizar deberán estar limpios y bien desinfectados y, una vez llenos de fruta, se los deberá identificar con un rótulo -colocado antes de la salida del campo-, que quedará expuesto en los laterales del medio de transporte.
Por otra parte, el cargamento deberá circular con el remito comercial en el que se indique la fecha, destino, razón social del destinatario y lugar donde se procesará la fruta. En cada rótulo se deberá indicar la unidad productora, el número del certificado del Senasa, la cantidad de bines y el peso promedio (kg), la especie y la variedad, además del destino de la exportación.
Si existen problemas con rótulos o remitos, el Senasa procederá a recategorizar esa mercadería a otros destinos en los empaques.
Una vez procesada la fruta y si se detectara algún problema de índole cuarentenario, en empaque o en puerto (Argentina, UE), la UP en cuestión será inhabilitada.
Los productores que deseen más información, pueden comunicarse con la Coordinación Nacional de Cítricos, ingeniera Wilda Ramírez, (011) 4121-5173, o vía e-mail a: cncitricos@yahoo.com.ar; supervisionescitricos@yahoo.com.ar. O bien a la oficina local del Senasa, coordinada por Carlos Grignola.















