10 Noviembre 2006
BUENOS AIRES.- Los precios de los commodities agropecuarios continúan su sostenido ritmo alcista, sin que aparezca ninguna noticia relevante que pueda detenerlos, que se suma a la preocupación por las subas de precios y ahora sería el turno del maíz, a la hora de la intervención oficial en ese mercado.
Así lo confirmó el especialista sectorial Alejandro Ramírez, quien puso de relieve la importancia del insumo para diversas actividades productivas, con epicentro en el alimento de vacunos y porcinos y esencial para la elaboración de raciones balanceadas en avicultura y lechería."Ahora es el turno del maíz, como ya lo fue para el trigo", afirmó el especialista en sintonía con operadores de la exportación sectorial.
En relación con la modalidad que podría tener esa actitud oficial, el especialista resumió que podría consistir en: * Cerrar definitivamente el mercado de exportación, con los consabidos trastornos e inconvenientes que genera al país; * Cuotificar las ventas al extranjero, poniendo cantidades máximas por exportador; * Generar un fondo maicero, donde los exportadores paguen a los industriales un diferencial de precio, para que estos se lo distribuyan a los productores de maíz ("una locura imposible de poner en práctica", enfatizó el analista); * Aumentar las retenciones a las exportaciones del maíz y sus subproductos.
Y por último, señaló como "la peor de las alternativas", a la posible creación de un organismo estatal, similar a lo que fue la ex Junta Nacional de Granos, que compraría el maíz al valor verdadero a los productores y se lo vendería más barato a los tamberos, productores de cerdos, avicultores y feedloteros (producción de ganado en feed lot).
Así, acotó, se lograría que no suba el precio final de los alimentos, así como que "esa diferencia en contra, supuestamente sería compensada por el fuerte ingreso de impuestos, a través de las retenciones que se perciben por las exportaciones que se realizan".
Así lo confirmó el especialista sectorial Alejandro Ramírez, quien puso de relieve la importancia del insumo para diversas actividades productivas, con epicentro en el alimento de vacunos y porcinos y esencial para la elaboración de raciones balanceadas en avicultura y lechería."Ahora es el turno del maíz, como ya lo fue para el trigo", afirmó el especialista en sintonía con operadores de la exportación sectorial.
En relación con la modalidad que podría tener esa actitud oficial, el especialista resumió que podría consistir en: * Cerrar definitivamente el mercado de exportación, con los consabidos trastornos e inconvenientes que genera al país; * Cuotificar las ventas al extranjero, poniendo cantidades máximas por exportador; * Generar un fondo maicero, donde los exportadores paguen a los industriales un diferencial de precio, para que estos se lo distribuyan a los productores de maíz ("una locura imposible de poner en práctica", enfatizó el analista); * Aumentar las retenciones a las exportaciones del maíz y sus subproductos.
Y por último, señaló como "la peor de las alternativas", a la posible creación de un organismo estatal, similar a lo que fue la ex Junta Nacional de Granos, que compraría el maíz al valor verdadero a los productores y se lo vendería más barato a los tamberos, productores de cerdos, avicultores y feedloteros (producción de ganado en feed lot).
Así, acotó, se lograría que no suba el precio final de los alimentos, así como que "esa diferencia en contra, supuestamente sería compensada por el fuerte ingreso de impuestos, a través de las retenciones que se perciben por las exportaciones que se realizan".















