17 Noviembre 2006
UN EXITO. Más de 60.000 personas, entre productores, funcionarios y público en general visitó los stands y asistió a las conferencias dictadas.(GENTILEZA / INTA - GRUPO GRUPALLI)
RIO NEGRO.- Con la participación de más de 60.000 personas, entre visitantes, escolares, técnicos y autoridades nacionales y provinciales, se desarrolló el fin de semana pasado INTA Expone 2006. La megamuestra ofreció la posibilidad de disfrutar diferentes demostraciones dinámicas, conferencias y concursos, relacionados con las explotaciones del extenso valle patagónico.El encuentro se realizó en el predio de 30 hectáreas de la institución ubicado en el kilómetro 1.190 de la ruta nacional 22, zona rural de Allen. Allí se pudieron observar tres eco-regiones: grandes valles; meseta y región andina, y cinco áreas estratégicas: extensión y desarrollo rural, gestión ambiental, alianzas tecnológicas e institucionales, tecnología de la información e innovación a futuro.
En el marco de la muestra, el gobernador de Río Negro, Miguel Saiz, calificó de sorprendente a la presentación. "Es una visión absolutamente importante de lo que es la Patagonia al mostrar todas las distancias y lo beneficioso que tiene la región", resaltó.
Por su lado, el presidente del INTA, Carlos Cheppi, subrayó que "en esta muestra se exhibe, como en las anteriores, lo que no se puede comprar: el conocimiento". En ese sentido, junto a las autoridades nacionales, entre ellas el subsecretario de Agricultura de la Nación, Javier de Urquiza, resaltó el aporte del INTA en sus 50 años de labor fecunda y la transferencia tecnológica a favor del campo argentino.
Durante la cena aniversario, el presidente del INTA remarcó su satisfacción por el trabajo del personal de la institución e invitó a prepararse para la próxima muestra, en Corrientes (marzo de 2007).
La Patagonia, en esta INTA Expone 2006, mostró sus principales producciones: peras y manzanas. El cultivo se realiza en los valles irrigados, dentro del área protegida por la barrera zoofitosanitaria. Allí, se dedican más de 60.000 hectáreas a esas explotaciones, en las que trabajan 5.000 productores individuales con 324 empaquetadoras, 160 frigoríficos de frutas y 50 empresas exportadoras a ultramar.
En el alto valle Neuquén-Rio Negro se producen más de 1,2 millón de toneladas de manzanas y unas 700.000 t de peras. De esos volúmenes se exportan por año unas 500.000 t de peras y 240.000 de manzanas. Respecto de esta última fruta, la Argentina es el principal exportador mundial en fresco.
También en la región se elaboran vinos de alta calidad para consumo interno y para mercados mundiales, y se cultivan uvas, frutas con carozo, berries, nueces y paltas, entre otros. La cría de ganado bovino, marcadamente limousine, y de ovinos sustentan otras labores, como la producción de alfalfa.
En las carpas instaladas en el predio de la localidad de Allen, se mostraron tareas de esquila de ovejas, producción de plantines de peras, manzanos y pinos, estos últimos para erigir las cortinas de vientos naturales, tan necesarias para cualquier explotación en esa región.
En otro sector se mostraron los logros científicos orientados a expandir la inserción del sector agropecuario y agroindustrial en los mercados del mundo. Además, hubo lugar para exhibir los problemas ecológicos que afectan a los recursos naturales y las propuestas tecnológicas del INTA para evitar la desertificación.
Los valles irrigados mostraron, en definitiva, su desarrollo y actual aptitud para la agricultura y ganadería intensiva. También su diversificación, con actividades relacionadas con la floricultura, la horticultura y la producción de carne vacuna, leche y forraje, entre otras.
En el marco de la muestra, el gobernador de Río Negro, Miguel Saiz, calificó de sorprendente a la presentación. "Es una visión absolutamente importante de lo que es la Patagonia al mostrar todas las distancias y lo beneficioso que tiene la región", resaltó.
Por su lado, el presidente del INTA, Carlos Cheppi, subrayó que "en esta muestra se exhibe, como en las anteriores, lo que no se puede comprar: el conocimiento". En ese sentido, junto a las autoridades nacionales, entre ellas el subsecretario de Agricultura de la Nación, Javier de Urquiza, resaltó el aporte del INTA en sus 50 años de labor fecunda y la transferencia tecnológica a favor del campo argentino.
Durante la cena aniversario, el presidente del INTA remarcó su satisfacción por el trabajo del personal de la institución e invitó a prepararse para la próxima muestra, en Corrientes (marzo de 2007).
La Patagonia, en esta INTA Expone 2006, mostró sus principales producciones: peras y manzanas. El cultivo se realiza en los valles irrigados, dentro del área protegida por la barrera zoofitosanitaria. Allí, se dedican más de 60.000 hectáreas a esas explotaciones, en las que trabajan 5.000 productores individuales con 324 empaquetadoras, 160 frigoríficos de frutas y 50 empresas exportadoras a ultramar.
En el alto valle Neuquén-Rio Negro se producen más de 1,2 millón de toneladas de manzanas y unas 700.000 t de peras. De esos volúmenes se exportan por año unas 500.000 t de peras y 240.000 de manzanas. Respecto de esta última fruta, la Argentina es el principal exportador mundial en fresco.
También en la región se elaboran vinos de alta calidad para consumo interno y para mercados mundiales, y se cultivan uvas, frutas con carozo, berries, nueces y paltas, entre otros. La cría de ganado bovino, marcadamente limousine, y de ovinos sustentan otras labores, como la producción de alfalfa.
En las carpas instaladas en el predio de la localidad de Allen, se mostraron tareas de esquila de ovejas, producción de plantines de peras, manzanos y pinos, estos últimos para erigir las cortinas de vientos naturales, tan necesarias para cualquier explotación en esa región.
En otro sector se mostraron los logros científicos orientados a expandir la inserción del sector agropecuario y agroindustrial en los mercados del mundo. Además, hubo lugar para exhibir los problemas ecológicos que afectan a los recursos naturales y las propuestas tecnológicas del INTA para evitar la desertificación.
Los valles irrigados mostraron, en definitiva, su desarrollo y actual aptitud para la agricultura y ganadería intensiva. También su diversificación, con actividades relacionadas con la floricultura, la horticultura y la producción de carne vacuna, leche y forraje, entre otras.















