20 Julio 2007
El campo reclama hoy, con más fuerza que nunca, una mejor infraestructura
El Estado no avanza en proyectos de corto y de largo plazo para solucionar los problemas del sector productor, que los padece en esta época de grandes cosechas. Por Ernesto Caram - Sección Rural.
RUTAS APROPIADAS. En Tucumán el transporte de caña requiere de rutas alternativas y en condiciones de uso. ARCHIVO LA GACETA
Uno de los grandes problemas que deben afrontar los productores, empresarios y exportadores argentinos es la falta de obras de infraestructura. Un país que crece entre el 6% y el 9% anual no puede darse el lujo de la desinversión en infraestructura básica para poder producir, almacenar, transportar y exportar todas las producciones de las empresas radicadas en el territorio nacional. Es increíble que un Estado que otorga prioridad a su política de recaudación impositiva, con presiones aveces asfixiantes para vastos sectores productivos, utilice los recursos generados de la producción para subsidios, para gastos de estructuras partidarias y no destine ese dinero para lo que realmente hace falta en un país en crecimiento.
En el Noroeste Argentino es notoria la falta de realización de obras viales, de tendido eléctrico, de transporte de gas y de canales de riego, infraestructuras trascendentes en los últimos años. Todo lo que se hizo son paliativos para zafar de la coyuntura, sin proyecciones a futuro pensando en el crecimiento. Y no hay que olvidarse que en Tucumán, en particular, los funcionarios que integran el Ministerio de la producción provienen del sector privado y conocen realmente las necesidades que padece el sector productivo local.
Es inadmisible esta inacción que golpea directamente el desarrollo de la provincia. En el NOA, durante el período invernal, se realiza la mayor cosecha que puede dar la tierra tucumana. Concretamente, la caña de azúcar, los cítricos, los cultivos hortícolas y los granos invernales (trigo básicamente). En este período es cuando los empresarios deben transportar sus productos por rutas en malas condiciones, sin una carpeta asfáltica que pueda recibir mucho peso sin que se dañen los vehículos y la mercadería que, finalmente, será exportada.
Cabe destacar que no sólo se traslada materia prima sino también productos con valor agregado hacia los principales puertos y/o mercados de consumo local. También la señalización es una materia pendiente en las rutas, así como la escasez de camiones en adecuado estado de conservación, de gas oil, de gas y de energía eléctrica. Estos son insumos básicos para la producción y la generación de riquezas, también para crear puestos de trabajo, exportar y aportar al ingreso de divisas al tesoro nacional.
Es probable que los productores no se olviden fácilmente del frío invierno de 2007. El sector reclama desde hace más de cinco años inversiones de envergadura en materia de infraestructura. También lo recordarán los gobiernos de turno, porque los cimbrazos inflacionarios tendrán su reflejo, a través las urnas.
Revertir la situación es un desafío para lo que queda del actual gobierno y para el que vendrá. Es un momento ideal de crecimiento y de incentivo hacia las inversiones genuinas. Nunca es tarde para iniciar los cambios a futuro. Todos debemos asumir este compromiso hacia el cambio profundo que necesita el país para salir de la situación de crisis coyuntural y darle sostenibilidad al desarrollo productivo, que es el principal motor de la economía.













