Positiva producción y comercialización de ajos

Los ensayos sobre diferentes ecotipos se realizan a través del Prosap y de la Eeaoc. La calidad obtenida es buena y creció la superficie sembrada. Gran demanda.

TRABAJADORES. La cosecha de ajo es un trabajo intensivo que demanda un alto uso de mano de obra para realizar las tareas a campo. ARCHIVO LA GACETA TRABAJADORES. La cosecha de ajo es un trabajo intensivo que demanda un alto uso de mano de obra para realizar las tareas a campo. ARCHIVO LA GACETA
26 Octubre 2007
En respuesta a la búsqueda de alternativas productivas invernales para Tafí del Valle, el Prosap, junto con la Sección Horticultura de la Eeaoc, comenzó a desarrollar (durante la campaña 2004-2005) una serie de ensayos de diferentes ecotipos de ajo en la Subestación Tafí del Valle, explicó a LA GACETA Rural Alvaro Simón Padrós, técnico del Prosap y de la Eeaoc.
En función de los buenos resultados obtenidos se decidió repetir la experiencia  durante la campaña 2005-2006 a nivel comercial, en lotes pertenecientes a tres productores, hasta cubrir una superficie de tres hectáreas.
Cabe señalar que en la presente campaña hay siete hectáreas implantadas en el Valle, lo que demuestra el éxito en la elección del cultivo y de la tecnología agrícola adecuada por la que optaron los productores tafinistos.
Padrós resaltó los cuidados que se tuvieron en cuenta al realizar esta experiencia: •implantación de ajos de variedades tempranas para poder comercializar la producción a partir de octubre; •realizar el oreado del ajo una vez cosechado durante 10 a 15 días aproximadamente; • comercializar el producto luego de haber realizado el secado durante dos semanas; es decir, no almacenarlo en galpones para evitar inconvenientes provocados por el exceso de humedad relativa.
Según explicó el técnico, la variedad recomendada fue “Morado INTA”, procedente de  Amaicha del Valle. El rendimiento promedio varió entre los 5.200 y 6.500 kg/ha. La plantación se realizó entre la segunda quincena de abril y la primera de mayo, y se cosechó a partir de la primera quincena de octubre.
La Cooperativa El Takellar logró la venta de su producción en la primera quincena de noviembre, momento en que era escasa la oferta y la demanda sostenida. Durante este período no se produjeron problemas importantes por exceso de humedad. Se obtuvo un rendimiento de 6.451 kg/ha.
Respecto de la comercialización, la mejor época en cuanto a precios para la venta de ajo en Tucumán es la última quincena de octubre/primera semana de noviembre. En diciembre es importante la demanda pero se registra la entrada de ajo proveniente de otras provincias: San Juan, Mendoza y Jujuy.

Precio
En cuanto al precio promedio que se obtuvo en el mercado interno fue de $8,5 por ristra de 50 ajos. Cabe señalar en este punto que un 75% del total de la producción obtenida se mantuvo en los calibres 6 y 7.
Los problemas durante la campaña giraron sobre la dificultad para encontrar personal capacitado en las tareas de ristrado. También para realizar un adecuado manejo post cosecha.
En muchos casos no se utilizó la totora que da la rigidez a la ristra, lo que provocó serios problemas en la comercialización, ya que muchas cabezas se desprendieron y esto provocó una depreciación en la calidad comercial del producto.
Por estos motivos, Padrós recomendó realizar la plantación en febrero con la finalidad de comercializar la producción en octubre, época en la que se registran los mejores precios de venta.
También instó a trabajar con semilla de excelente calidad y sanidad y a evitar los riegos excesivos durante la fase productiva.
También apuntó que es importante organizar con anticipación la fecha en la que será necesaria la presencia de personal capacitado, para efectuar las tareas de ristrado.

Cosecha
Respecto del manejo post cosecha, el técnico del Prosap subrayó que una vez cosechado el ajo se debe realizar el oreado durante un período de 7 a 10 días, con el objetivo de lograr la pérdida de humedad. Cuando se almacena el ajo es importante realizar movimientos que permitan la circulación de aire en el caso de registrarse condiciones de alta humedad relativa. Si esta tarea no se realiza en forma adecuada, pueden producirse pérdidas a causa de la acumulación de agua en hojas y en bulbos.
El cultivo del ajo sigue siendo una asignatura pendiente desde el punto de vista productivo en nuestra provincia. Los Valles Calchaquíes y la cuenca Tapia Trancas poseen condiciones agroecológicas buenas para la producción de este bulbo, que puede ser producido con excelente estándares de calidad tanto para su consumo en el mercado local como para la exportación. Los buenos resultados obtenidos en los valles tucumanos con este cultivo motivan a seguir adelante con su investigación.

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