Tucumán posee la superficie y las condiciones adecuadas para la explotación de camélidos

La llama argentina tiene buenas aptitudes para la provisión de fibra y de carne, que la diferencian de las que existen en otros países. El Estado proyecta un plan a nivel regional.

UNA BUENA INVERSION. La cría de llamas en los Valles Calchaquíes puede generar negocios rentables, a partir de las producciones de fibra y de carne. ARCHIVO LA GACETA UNA BUENA INVERSION. La cría de llamas en los Valles Calchaquíes puede generar negocios rentables, a partir de las producciones de fibra y de carne. ARCHIVO LA GACETA
30 Noviembre 2007
Los camélidos sudamericanos se diferencian básicamente en dos grandes grupos: los silvestres y los domésticos. En el primero se incluyen el guanaco (Lama guanicoe) y la vicuña (Vicugna vicugna) y en el segundo la llama (Lama glama) y la alpaca (Lama pacos), mientras que en la Argentina la especie domestica mayoritaria está representada por la llama, explicó a LA GACETA Rural el ingeniero Juan Luis Rébola.
En Tucumán, las especies que existen son el guanaco y la llama.  Las vicuñas y guanacos son un recurso faunístico de propiedad de los estados provinciales, con una situación legal compleja para su explotación debido a su naturaleza pública y al hecho de estar sujetos a controles por el riesgo de extinción.
Actualmente, la tres cuarta parte de la población de guanacos de Sudamérica se encuentra en la Argentina. El 80% de los individuos se los ubica en Río Negro, en Chubut y en Santa Cruz, con una población cercana a los 600.000 animales.
En Tucumán se realizó un recorrido por las Cumbres Calchaquíes durante este año, y a través de un monitoreo en la zona se determinó la existencia de alrededor de 3.000 ejemplares de guanacos. En nuestro país las llamas llegan a las 200.000 cabezas y en Tucumán el  relevamiento arrojó  la presencia de alrededor de 1.000 ejemplares.
La llama argentina tiene buenas aptitudes para la provisión de fibra y de carne. Estas son las características que la diferencia de las existentes en otros países.
La cría de camélidos representa un caso ejemplar de relación armónica entre las comunidades rurales y un recurso de alto valor, cuya utilización contribuye a mejorar la situación socio económica del habitante de las zonas serranas.
Hasta épocas recientes, el mercado de fibras de camélidos se basó en los costos y en las cantidades de fibra producida, sin tener en cuenta la sustentabilidad de esta actividad. Menos aún, la situación de los productores y artesanos.
En esta producción no solo debe considerarse el recurso animal sino también la conservación de los otros recursos en cuestión: el humano, el suelo y los pastos nativos. También hay que pensar en el trabajo armónico junto con ellos, a los fines de lograr una producción sustentable.
Tucumán, aunque posee escaso recurso animal, cuenta con una superficie extensa y adecuada, en la que es viable esta producción ganadera. A partir de estas definiciones -apuntó Rébola- el Ministerio de Desarrollo Productivo, a través del ProderNoa-Tucumán, determinó la contratación de un técnico de reconocida trayectoria mundial sobre el tema, con el fin de plantear las bases para la planificación de un proyecto que recupere y desarrolle los camélidos sudamericanos domésticos. Así se generará una alternativa productiva sostenible, que derivará en el desarrollo económico y social de la comunidad local.
Con este trabajo se busca llegar al objetivo de recuperar conocimientos tradicionales e instalar nuevas capacidades que permitan el desarrollo sustentable. También mejorar las condiciones de vida de las comunidades rurales a través del apoyo en actividades de manejo de tropas, e integrarlos a la cadena de valor.

Capacitación
Otra meta es el mejoramiento del acceso a la información y aportar conocimientos sobre transformación a través de planes de capacitación, tanto en las comunidades rurales urbanas como en los núcleos intermedios. Esto permitirá generar ingresos genuinos que sustenten el proceso.
Además, se apunta a disminuir la continua degradación del ecosistema con el uso racional de los recursos disponibles. Para ello se realizarán talleres de consulta y de concientización, para establecer acciones y prioridades dentro de la organización de todos los sectores involucrados en la producción, transformación y comercialización de los productos obtenidos.
Según Rébola, deben generarse acuerdos de trabajo conjunto con Catamarca dada su experiencia en el tema, para para regionalizar la labor y fomentar la inversión y desarrollo de la cadena productiva tanto, en productores grandes como en los pequeños, con un tratamiento especial a estos últimos.
“Hay que generar capacidades de asistencia técnica en el terreno para llegar a una producción eficiente, con el uso sustentable de los recursos y una mayor rentabilidad”, apuntó el especialista.
En Tucumán se trabaja en la coordinación de todos los organismos nacionales y provinciales relacionados con el tema, y con las organizaciones de las comunidades rurales involucradas.

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