07 Diciembre 2007
APORTE. El Centro de Investigación aportó tecnología de avanzada al país. ARCHIVO LA GACETA
A mediados del siglo XX, la producción agropecuaria argentina arrastraba un estancamiento productivo. Toda la tierra fértil y cultivable estaba ya ocupada. Un criterio de explotación ausentista, junto con un modelo extensivo chato en incorporación de tecnología había puesto en crisis al agro argentino, y detuvo el crecimiento del país durante varios años. Faltaba tecnología y una visión estratégica a futuro.
En ese contexto, el martes 4 de diciembre de 1956 fue creado el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), con el objetivo de mejorar la producción agropecuaria m, tarea que mantuvo constante por medio siglo, a pesar de rupturas del orden constitucional, cambios de gobierno y de los embates recibidos cuando al poder lo asaltaban aquellos defensores de la idea de un país chico y para pocos.
Durante su trayectoria de medio siglo, el INTA corporizó en sí mismo una de las pocas experiencias de política de Estado exitosas en la Argentina.
Ese éxito llevó a la tecnificación del campo, que rápidamente recuperó su liderazgo a nivel mundial. Por su accionar integrador, descentralizado y horizontal, el INTA también potenció al federalismo, a la participación y al apuntalamiento de los valores democráticos en el país. Esta impronta federal, democrática y participativa explica la fortaleza y éxito del INTA.
Hoy, a 51 años de su creación, el INTA cuenta con 15 Centros Regionales y 60 experimentales y centros de investigación en todo el país, y cuenta con la participación de representantes de organizaciones y entidades de productores, de los Estados provinciales, de la comunidad científica y universitarias.
Además, trabaja en forma integrada con otras instituciones y organizaciones del sector público y privado.
En ese contexto, el martes 4 de diciembre de 1956 fue creado el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), con el objetivo de mejorar la producción agropecuaria m, tarea que mantuvo constante por medio siglo, a pesar de rupturas del orden constitucional, cambios de gobierno y de los embates recibidos cuando al poder lo asaltaban aquellos defensores de la idea de un país chico y para pocos.
Durante su trayectoria de medio siglo, el INTA corporizó en sí mismo una de las pocas experiencias de política de Estado exitosas en la Argentina.
Ese éxito llevó a la tecnificación del campo, que rápidamente recuperó su liderazgo a nivel mundial. Por su accionar integrador, descentralizado y horizontal, el INTA también potenció al federalismo, a la participación y al apuntalamiento de los valores democráticos en el país. Esta impronta federal, democrática y participativa explica la fortaleza y éxito del INTA.
Hoy, a 51 años de su creación, el INTA cuenta con 15 Centros Regionales y 60 experimentales y centros de investigación en todo el país, y cuenta con la participación de representantes de organizaciones y entidades de productores, de los Estados provinciales, de la comunidad científica y universitarias.
Además, trabaja en forma integrada con otras instituciones y organizaciones del sector público y privado.













