14 Diciembre 2007
Juan Martín Rosauer, presidente de la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados (CAFI), señaló la mayor presión impositiva que existe sobre la actividad en la Argentina, frente a Chile, y cargó contra el concepto de que la exportación en fresco no produce valor agregado. En ese sentido dijo que, en la fruta, el 65% del valor FOB es inversión en tecnología, infraestructura y logística y, si se toma la exportación de punta a punta, ese valor agregado es del 85%.
A su turno Betina Ernst, de Top Info Marketing, destacó el posicionamiento que tiene el país en materia de limones y peras. En la variedad Williams Argentina -de peras- es el primer exportador mundial. El 70% de las peras se exportan en fresco, o sea unas 400.000 toneladas se envían al exterior. Un 40% de las manzanas y peras van a la Unión Europea, 25% a Brasil, 22% a Rusia y 7% a EE.UU. Ernst explicó el fenómeno de exportación a Rusia: por un lado, por las menores exigencias con respecto a la UE pero, especialmente, porque compra variedades tradicionales; hay buen feeling y paga mejor al recibir la mercadería, mientras que la UE lo hace en consignación. Algunos operadores señalaron que si bien hay quien paga un buen valor a la hora de exportar a Rusia -incluso lo hacen en efectivo al momento de cargar los buques-, otros señalan que trabajar con ese país, a veces, implica no cobrar, e intentar el reclamo no es nada fácil. Destacó el crecimiento de la exportación de fruta orgánica y, por ejemplo, el reconocimiento en el ranking elaborado por Greenpeace en materia de alimentos en supermercados, referido al “contenido de residuos agroquímicos”. Allí, de seis productos orgánicos argentinos, cuatro se ubicaron en las mejores posiciones.
A su turno Betina Ernst, de Top Info Marketing, destacó el posicionamiento que tiene el país en materia de limones y peras. En la variedad Williams Argentina -de peras- es el primer exportador mundial. El 70% de las peras se exportan en fresco, o sea unas 400.000 toneladas se envían al exterior. Un 40% de las manzanas y peras van a la Unión Europea, 25% a Brasil, 22% a Rusia y 7% a EE.UU. Ernst explicó el fenómeno de exportación a Rusia: por un lado, por las menores exigencias con respecto a la UE pero, especialmente, porque compra variedades tradicionales; hay buen feeling y paga mejor al recibir la mercadería, mientras que la UE lo hace en consignación. Algunos operadores señalaron que si bien hay quien paga un buen valor a la hora de exportar a Rusia -incluso lo hacen en efectivo al momento de cargar los buques-, otros señalan que trabajar con ese país, a veces, implica no cobrar, e intentar el reclamo no es nada fácil. Destacó el crecimiento de la exportación de fruta orgánica y, por ejemplo, el reconocimiento en el ranking elaborado por Greenpeace en materia de alimentos en supermercados, referido al “contenido de residuos agroquímicos”. Allí, de seis productos orgánicos argentinos, cuatro se ubicaron en las mejores posiciones.












