14 Diciembre 2007
En Minneapolis, EEUU, se desarrolló la Conferencia Global sobre Biocombustibles de Origen Agrícola organizada por el USDA, a través del Servicio de Investigación en Agricultura, el Servicio de Intercambio Agrícola y el departamento de Desarrollo Rural, que convocaron a economistas, políticos e investigadores de más de 40 países. Entre ellos, los representantes de China, India, Singapur, Alemania, Argentina y Brasil.
En representación de la Argentina fueron Miguel Almada, de la Sagpya, responsable del Plan de Biocombustibles; Martín Fraguío, director ejecutivo de Maizar; Roberto Figueredo, director ejecutivo del complejo de laboratorios de la Bolsa de Comercio de Rosario; Carlos Querini, del Instituto de Investigaciones en Catálisis y Petroquímica (Incape) y Miguel Calvo, vicepresidente de Acsoja.
Durante el encuentro resaltó la importancia prioritaria que países como EEUU otorgan al desarrollo de biocombustibles, que ratificaron la necesidad de: •garantizar seguridad y confiabilidad en la obtención de energía; •asegurar una estratégica de menor dependencia del petróleo importado; •reducir el costo elevado de importación de petróleo; •facilitar una disminución del efecto calentamiento derivado del uso de combustibles fósiles; •generar la creación de nuevos empleos y oportunidades para la agricultura y la industria.
En política energética, EEUU planteó que en el desarrollo de los biocombustibles la investigación cumple un papel fundamental.
En representación de la Argentina fueron Miguel Almada, de la Sagpya, responsable del Plan de Biocombustibles; Martín Fraguío, director ejecutivo de Maizar; Roberto Figueredo, director ejecutivo del complejo de laboratorios de la Bolsa de Comercio de Rosario; Carlos Querini, del Instituto de Investigaciones en Catálisis y Petroquímica (Incape) y Miguel Calvo, vicepresidente de Acsoja.
Durante el encuentro resaltó la importancia prioritaria que países como EEUU otorgan al desarrollo de biocombustibles, que ratificaron la necesidad de: •garantizar seguridad y confiabilidad en la obtención de energía; •asegurar una estratégica de menor dependencia del petróleo importado; •reducir el costo elevado de importación de petróleo; •facilitar una disminución del efecto calentamiento derivado del uso de combustibles fósiles; •generar la creación de nuevos empleos y oportunidades para la agricultura y la industria.
En política energética, EEUU planteó que en el desarrollo de los biocombustibles la investigación cumple un papel fundamental.












