21 Diciembre 2007
Este es el sexto año de crecimiento de la economía mundial con un repunte del 5,1% promedio, habiéndose experimentado, a su vez, un incremento del 4% en el ingreso per cápita mundial. Esta situación está llevando a que el mundo deba crecer en la producción de alimentos y de combustibles renovables, ante el mayor crecimiento en la demanda por parte de las poblaciones de todo el mundo, sostuvo el analista Jorge Castro, del Centro de Planeamiento Estratégico Nacional, en diálogo con LA GACETA Rural.
“Que el mundo crezca en forma sostenida y se eleve el nivel de vida de las poblaciones redundará en mayores beneficios para los países productores de alimentos, de combustibles y de commodities y, en este sentido, la Argentina jugará un papel importante como proveedor de los mismos”, aseguró.
El mayor crecimiento en la economía mundial lo llevó adelante EE.UU. y China. Ambos traccionaron tanto la producción como el consumo mundial. China mantuvo un crecimiento, en los últimos 28 años, en el orden del 9,6% anual; este país es un gran importador de soja argentina, con una tendencia creciente en los volúmenes a importar. Sólo en alimentos y materias China experimentó un aumento de un 80% en volúmenes. Según la OCDE y la FAO, tanto Asia como Africa y América Latina continuarán creciendo en los próximos años en el orden del 4% anual, y esto redundará en una mayor demanda de alimentos y de biocombustibles, finalizó Castro.
Números
China tiene sólo el 10% de la tierra arable y sólo un cuarto de los recursos de agua por persona del planeta. Su actividad agropecuaria se caracteriza por la escasez de tierras, la abundancia de mano de obra y la producción en pequeña escala con escasa mecanización. De hecho, el campo chino esta compuesto por más 200 millones de familias campesinas, con un promedio de solo 0.65 hectárea por unidad rural. Estas características hacen que China tienda a ser un importador neto de cultivos -tierra y capital- intensivos, como granos y aceites vegetales, pero también, y en forma creciente, de carnes, lácteos y alimentos procesados. La soja y sus derivados a la producción de alimentos de alto valor agregado abren un gran futuro para la Argentina.
“Que el mundo crezca en forma sostenida y se eleve el nivel de vida de las poblaciones redundará en mayores beneficios para los países productores de alimentos, de combustibles y de commodities y, en este sentido, la Argentina jugará un papel importante como proveedor de los mismos”, aseguró.
El mayor crecimiento en la economía mundial lo llevó adelante EE.UU. y China. Ambos traccionaron tanto la producción como el consumo mundial. China mantuvo un crecimiento, en los últimos 28 años, en el orden del 9,6% anual; este país es un gran importador de soja argentina, con una tendencia creciente en los volúmenes a importar. Sólo en alimentos y materias China experimentó un aumento de un 80% en volúmenes. Según la OCDE y la FAO, tanto Asia como Africa y América Latina continuarán creciendo en los próximos años en el orden del 4% anual, y esto redundará en una mayor demanda de alimentos y de biocombustibles, finalizó Castro.
Números
China tiene sólo el 10% de la tierra arable y sólo un cuarto de los recursos de agua por persona del planeta. Su actividad agropecuaria se caracteriza por la escasez de tierras, la abundancia de mano de obra y la producción en pequeña escala con escasa mecanización. De hecho, el campo chino esta compuesto por más 200 millones de familias campesinas, con un promedio de solo 0.65 hectárea por unidad rural. Estas características hacen que China tienda a ser un importador neto de cultivos -tierra y capital- intensivos, como granos y aceites vegetales, pero también, y en forma creciente, de carnes, lácteos y alimentos procesados. La soja y sus derivados a la producción de alimentos de alto valor agregado abren un gran futuro para la Argentina.












