28 Diciembre 2007
Un informe elaborado por el Grupo Caña de Azúcar del INTA Famaillá establece que la oportunidad que se presenta a partir de 2010, al incorporarse el corte obligatorio con etanol en las naftas, obliga al sector azucarero argentino a trazar, a futuro, una política de crecimiento y sostenibilidad, para responder a una demanda que será, sin dudas, creciente. En todas las regiones cañeras del país, las empresas agroindustriales y el productor independiente están incrementando, paulatinamente, el área plantada con caña de azúcar, en función de un margen aceptable para la producción de azúcar. A la vez, alentados por las expectativas que tendrá el uso futuro del etanol, el cual, a la fecha, también presenta precios muy atractivos.
No mayor del 25 %
Esta situación también genera la motivación en empresas o en grupos inversores no tradicionales de la actividad, en intervenir en otras zonas o provincias no azucareras, las cuales podrían constituirse en alternativas ante una mayor disponibilidad de tierras. Puntualmente, en el caso de Tucumán, la expansión no llegaría a ser un 25% mayor al área actual, situación que se presenta en igual proporción para Salta y Jujuy, dentro del área agro ecológica tradicional en donde se cultiva caña de azúcar.
Aumento de la capacidad de molienda
El parque industrial tradicional debería afrontar uno de los mayores desafíos: el aumento en la capacidad de molienda instalada, para recibir una mayor oferta de materia prima y abordar, con un significativo esfuerzo en lo tecnológico y económico, el tratamiento de efluentes y residuos contaminantes de la producción de alcohol, más precisamente la “vinaza”. En este caso, se abre otro frente de investigación y desarrollo, que es la posibilidad de tratamiento y reutilización de este residuo como fuente fertilizante. Las posibilidades que se plantean a mediano plazo para la agroindustria azucarera son interesantes, pero exigen una planificación en todo el sector, que incluya a todos los componentes de la cadena, para potenciar los esfuerzos y generar un salto productivo suficiente como para atender a la demanda que se presente a futuro.
No mayor del 25 %
Esta situación también genera la motivación en empresas o en grupos inversores no tradicionales de la actividad, en intervenir en otras zonas o provincias no azucareras, las cuales podrían constituirse en alternativas ante una mayor disponibilidad de tierras. Puntualmente, en el caso de Tucumán, la expansión no llegaría a ser un 25% mayor al área actual, situación que se presenta en igual proporción para Salta y Jujuy, dentro del área agro ecológica tradicional en donde se cultiva caña de azúcar.
Aumento de la capacidad de molienda
El parque industrial tradicional debería afrontar uno de los mayores desafíos: el aumento en la capacidad de molienda instalada, para recibir una mayor oferta de materia prima y abordar, con un significativo esfuerzo en lo tecnológico y económico, el tratamiento de efluentes y residuos contaminantes de la producción de alcohol, más precisamente la “vinaza”. En este caso, se abre otro frente de investigación y desarrollo, que es la posibilidad de tratamiento y reutilización de este residuo como fuente fertilizante. Las posibilidades que se plantean a mediano plazo para la agroindustria azucarera son interesantes, pero exigen una planificación en todo el sector, que incluya a todos los componentes de la cadena, para potenciar los esfuerzos y generar un salto productivo suficiente como para atender a la demanda que se presente a futuro.














