Afirman que las retenciones a la exportación son una expropiación de la renta agrícola

En el foro Acsoja 2007, un docente de la UCA concluyó que si se eliminara el tributo sobre la venta de trigo al exterior se podría regalar todo el grano que consume el país y aún sobraría plata. En Tucumán, la mitad del costo son retenciones, más el flete.

SU VERDAD. Miguez afirmó que al campo argentino solamente le toca pagar la fiesta, y ni siquiera está invitado, pero si protesta lo acusan de mezquino. NOMBRE ERNESTO CARAM SU VERDAD. Miguez afirmó que al campo argentino solamente le toca pagar la fiesta, y ni siquiera está invitado, pero si protesta lo acusan de mezquino. NOMBRE ERNESTO CARAM
28 Diciembre 2007
El aumento en las retenciones al sector granario implica una virtual expropiación de la renta agrícola, afirmó el ingeniero Fernando Miguez, docente de la Universidad Católica Argentina, durante su disertación en el "Primer Foro de Acsoja BA 2007", que se realizó en el Hotel NH de Capital Federal.
Miguez recordó que en 2001 ni el trigo ni el maíz pagaban impuestos a la exportación, mientras que el girasol y la soja pagaban un 3,5%, como protección a la industria procesadora para estimular la exportación de harina y de aceite, en lugar de semillas oleaginosas.
Durante la convocatoria realizada por la Asociación de la Cadena de la Soja, apuntó que en febrero de 2002 las retenciones aumentaron un 10% y otro 10% en julio de ese año. Los motivos esgrimidos eran que había que apagar un incendio en el país "lo que afortunadamente se logró", dijo, y apuntó que en junio de 2002 el dólar llegó a su máximo valor en este siglo ($ 5,83 a pesos de hoy).
El principal justificativo para la implantación y aumento en las retenciones, era el tipo de cambio muy favorable para los bienes transables, es decir aquellos que se pueden exportar. "Pero este argumento ya terminó, ya que el tipo de cambio actual es prácticamente equivalente al que prevaleció durante toda la convertibilidad", remarcó Miguez.
En efecto, el promedio de tipo de cambio desde 1991 a 2001 a pesos constantes de hoy es $ 3,095 por dólar, actualizados por IPMNG. Es decir que la inflación (aun medida con el "índice Moreno"), ya consumió toda la supuesta ventaja por ese tipo de cambio.
Pero si a ese tipo de cambio se le descuentan las retenciones, veremos que el productor necesita más dólares soja, trigo, maíz o girasol para pagar su camioneta, su sembradora, sus gastos del supermercado, el del colegio de sus hijos, o cualquier otro insumo que los que necesitaba durante la convertibilidad.
En enero de 2007, coincidentemente con el comienzo de las estadísticas oficiales, el Gobierno aumentó un 4% las retenciones a la soja, supuestamente para subsidiar al maíz consumido por los polleros, chancheros, tamberos, feedloteros, para que no aumenten los precios al público y proceder a la intervención en los mercados que tenemos actualmente.
Finalmente, en noviembre pasado, se incrementaron las retenciones nuevamente, con el argumento de que los precios internacionales habían subido mucho y que era necesario moderar los precios internos de los alimentos.
No hay dudas de que los precios de los commodities subieron mucho en los últimos años y que esto permitió al Gobierno mantener la política económica actual. La realidad indica que el Presupuesto 2008 tendrá un déficit de $ 10.000 millones y que este aumento en las retenciones tiene por objeto cubrir ese faltante.
"Al campo solamente le toca la parte que significa pagar la fiesta, y ni siquiera está invitado. Pero si protesta, lo acusan de mezquino", afirmó el docente.
El precio de los commodities está en el máximo histórico, o cerca de él, por lo que es un grave error tomarlo como "precio piso", ya que es muy probable que en algún momento baje.

Ventas al exterior
Respecto de los futuros, Miguez indicó que los exportadores ya vendieron al exterior unos 20 millones de toneladas (aproximadamente 9 de poroto y el resto como equivalente por los subproductos), de la campaña que comenzó a sembrar, antes del aumento en las retenciones. Si se trasladara íntegramente al productor el aumento del 7,5% en las retenciones como baja en el precio (relación FAS teórico/FAS a pagar), equivaldría un posible beneficio para la exportación por U$S 570 millones.
"Otra cuenta simpática que podemos hacer es que un lote de soja que rinda 40 q/ha implica que estamos pagando al Gobierno solamente por retenciones U$S 518/ha. El argumento gubernamental que dice que las retenciones evitan trasladar el alza de los precios internacionales al mercado local y se protege a los consumidores, es muy sesgado", aseguró Miguez.
Añadió que si eliminaran las retenciones a la exportación de trigo, se podría regalar todo el grano que se consume localmente y todavía sobraría plata. "No es un descubrimiento decir que los costos subieron en proporción al aumento en el precio de los granos, pero el precio de los insumos es en dólares llenos, mientras que el dólar Soja (es decir el tipo de cambio neto que recibe el productor) vale hoy $ 2,05", detalló el docente.
Situación en Tucumán: Según Miguez, hay un excelente trabajo de los ingenieros José Mejail y Castro que estima los costos y márgenes para una rotación típica en la provincia ante la situación actual (campaña 2007/08).
Sus principales conclusiones son: aproximadamente la mitad del costo total está compuesto por las retenciones más los fletes; el estado, sumando las retenciones, el impuesto a las ganancias y a las transacciones, percibe el 94% del ingreso bruto en zonas menos productivas (ZM, zona marginal) y el 88% en las mejores zonas (ZB, zona buena). Queda entonces, para el productor, el 6% y 12% del ingreso.
"Todo esto quiere decir que la actividad agropecuaria tiene cada vez más riesgos, que la inversión por hectárea y los rendimientos de indiferencia subieron un escalón. También que hay que ser muy eficiente y tomar todos los recaudos para asegurar rendimientos altos y "embocarla" en la comercialización de la cosecha, para no terminar en la banquina", expresó el docente.
Finalmente, subrayó que el resplandor del precio de la soja puede ser un "espejito de colores". "Al menos el Gobierno le está dando al campo una gran certeza si algún precio sube por un contexto internacional favorable, y es que el productor no será el beneficiado", remarcó.

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