28 Diciembre 2007
Buenos Aires.- El agua almacenada en los suelos argentinos no es suficiente para hacer frente a los períodos de sequía del verano previstos, que amenazan el desarrollo de unas 30 millones de hectáreas agrícolas, las cuales dependen del clima y de la cantidad de lluvia caída. Así lo advirtieron especialistas del Instituto del Clima y Suelo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y de la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), entre otros. Los técnicos coinciden en que esta situación es consecuencia de la existencia de un nuevo régimen dispar de precipitaciones y la compactación de los suelos, en el estrato cercano a la superficie, que en vez de absorber el excedente de lluvias lo expulsa porque se ha perdido la capacidad natural de infiltración.
"En los últimos 20 años se triplicó la cantidad de oportunidades en que la lluvia caída supera los 100 milímetros en 48 horas, cuando la frecuencia anterior estaba entre 20 y 30 milímetros, con más absorción. Al cambiar el régimen de lluvias por mayor cantidad, no existe capacidad de recibir tanta agua", explicó Sergio Montico, profesor asociado de la cátedra de Manejo de la Tierra de la UNR y autor de libros sobre el tema. En algunos casos, el agua que sólo dispone del suelo para almacenarse comienza a discurrir por las pendientes naturales del terreno, se lleva el humus, la materia orgánica y la fertilidad; profundiza las cárcavas y hasta puede favorecer inundaciones en campos y ciudades, analizan los técnicos consultados.
Lluvias insuficientes
Claudio Prieto, profesional especializado en la materia, sostiene que "con el cambio climático, ahora llueve mucho, intensamente, en un momento, y esto no es suficiente para el agro".
El estudioso santafesino llegó a la conclusión de que en la actualidad las precipitaciones se concentran en algunos períodos del año, luego de comparar los registros pluviométricos de tres décadas en distintas zonas rurales.
En la Argentina se encuentra bajo riego sólo 1,5 millón de hectáreas; mientras que las restantes casi 30 millones de hectáreas se cultiva con la modalidad de secano -con el agua de lluvia y con la capacidad de retención capilar de humedad-, confirmó un técnico en agroecología de la Secretaría de Agricultura de la Nación. (NA)
"En los últimos 20 años se triplicó la cantidad de oportunidades en que la lluvia caída supera los 100 milímetros en 48 horas, cuando la frecuencia anterior estaba entre 20 y 30 milímetros, con más absorción. Al cambiar el régimen de lluvias por mayor cantidad, no existe capacidad de recibir tanta agua", explicó Sergio Montico, profesor asociado de la cátedra de Manejo de la Tierra de la UNR y autor de libros sobre el tema. En algunos casos, el agua que sólo dispone del suelo para almacenarse comienza a discurrir por las pendientes naturales del terreno, se lleva el humus, la materia orgánica y la fertilidad; profundiza las cárcavas y hasta puede favorecer inundaciones en campos y ciudades, analizan los técnicos consultados.
Lluvias insuficientes
Claudio Prieto, profesional especializado en la materia, sostiene que "con el cambio climático, ahora llueve mucho, intensamente, en un momento, y esto no es suficiente para el agro".
El estudioso santafesino llegó a la conclusión de que en la actualidad las precipitaciones se concentran en algunos períodos del año, luego de comparar los registros pluviométricos de tres décadas en distintas zonas rurales.
En la Argentina se encuentra bajo riego sólo 1,5 millón de hectáreas; mientras que las restantes casi 30 millones de hectáreas se cultiva con la modalidad de secano -con el agua de lluvia y con la capacidad de retención capilar de humedad-, confirmó un técnico en agroecología de la Secretaría de Agricultura de la Nación. (NA)














