04 Enero 2008
En la madrugada del 24 de diciembre pasado se produjo una granizada de gran proporción en la zona de los Valles Calchaquíes, lo que alteró la tranquilidad de sus habitantes y cortó casi todas las expectativas de un año nuevo mejor, sostuvo en diálogo con LA GACETA Rural el ingeniero agrónomo Raúl Orell, jefe de Unidad de Extensión y Experimentación Adaptativa, Valles Calchaquíes de INTA.La granizada ocurrió entre las dos y las tres de la mañana y abarcó grandes sectores de la falda del cerro del Cajón, sobre la que se encuentran las localidades de El Pichao, Talapazo, Anchillo, El Arbolar, El Hombre Muerto y otras, en medio de las quebradas de este cerro.Los daños fueron constatados por técnicos de INTA de la UE y EA Valles Calchaquíes con sede en Amaicha del Valle, que se trasladaron al lugar y pudieron recabar información de los productores afectados.Los daños en los frutales fueron totales en proporciones que van desde el 60% al 100%. En nogales y membrilleros, los daños fueron del 60% al 80%. La granizada fue con ráfagas intensas de viento. No sólo se dañaron hojas y ramas de los árboles, sino que el daño sobre fruta fue intenso, ya que a las que no volteó de las plantas, las dejó machucadas y al momento de la inspección, se encontraban en avanzado estado de deterioro por pudrición.En otros frutales, como duraznos, damascos, higueras, viñedos y tunas, el daño fue del 100%, ya que no sólo dañó a las frutas en formación, sino afectó a las plantas en gran medida y es muy posible que su recuperación lleve más de un ciclo de cultivo. En el caso de las plantaciones hortícolas, como las huertas familiares de autoconsumo y algunas de producción, fueron afectadas en un 100% sin posibilidades de recuperación en este ciclo de cultivo. El daño de este meteoro toma importancia trascendental, ya que no sólo afectó a las plantaciones en estado de próxima cosecha sino que afectó en forma sustantiva a las economías de los pequeños productores de esas localidades (unas 90 familias). Estos productores usan lo producido de esos frutales como insumos para la elaboración de dulces artesanales, que les ayudan en su economía familiar durante todo el año y en proporción importante venden al turismo frutas frescas en estos meses. El INTA recomendó frente a esta situación que se rieguen las plantaciones y se apliquen fungicidas para evitar el deterioro total de la poca fruta que quedó.















