18 Enero 2008
La jaula de lechuga se paga $ 5. ARCHIVO LA GACETA
Los precios del mercado y la oferta excesiva amenazan la buena cosecha en cantidad y calidad de lechuga de Tafí del Valle. “La producción es muy buena en los campos, pero el mercado no responde. El valor de venta es muy bajo y, por ahora, no vale la pena cosecharla”, dijo Carlos Muñoz, un agricultor tafinisto. Según explicó, la condición en que se encuentra el cultivo es óptima, pero la cotización para su comercialización no alcanza para cubrir los gastos.
El productor explicó que la jaula de lechuga de 17 kilos cuesta entre $ 4 y $ 5, y que resulta difícil venderla porque hay mucha oferta del producto, pero la demanda no es grande. Por otro lado afirmó que este mes no hubo problemas con la distribución de agua en el Valle. “El riego se complica en noviembre y diciembre, cuando disminuye el caudal que baja de los cerros”, dijo. A su vez, recalcó que esta temporada se comenzó a utilizar el sistema de riego presurizado, que consiste en una red de cañerías que encauzan el afluyente proveniente de la montaña.
Según el agricultor, con el nuevo procedimiento, los productores obtuvieron buenos resultados. Aunque señaló que los operarios de riego todavía no se acostumbran a la utilización de ese sistema, lo cual genera frecuentes roturas en las tuberías.
Con respecto a la mano de obra empleada en los campos, el productor explicó que es difícil contratar empleados locales, ya que muchos se encuentran trabajando por su propia cuenta. “Actualmente, la mitad de los operarios que están trabajando son de distintas localidades de la provincia”.
Muñoz destacó que, al tener que trasladar a los trabajadores hasta Tafí del Valle, los costos de la mano de obra empleada para diferentes labores se encarece en, aproximadamente, un 20%.
El productor explicó que la jaula de lechuga de 17 kilos cuesta entre $ 4 y $ 5, y que resulta difícil venderla porque hay mucha oferta del producto, pero la demanda no es grande. Por otro lado afirmó que este mes no hubo problemas con la distribución de agua en el Valle. “El riego se complica en noviembre y diciembre, cuando disminuye el caudal que baja de los cerros”, dijo. A su vez, recalcó que esta temporada se comenzó a utilizar el sistema de riego presurizado, que consiste en una red de cañerías que encauzan el afluyente proveniente de la montaña.
Según el agricultor, con el nuevo procedimiento, los productores obtuvieron buenos resultados. Aunque señaló que los operarios de riego todavía no se acostumbran a la utilización de ese sistema, lo cual genera frecuentes roturas en las tuberías.
Con respecto a la mano de obra empleada en los campos, el productor explicó que es difícil contratar empleados locales, ya que muchos se encuentran trabajando por su propia cuenta. “Actualmente, la mitad de los operarios que están trabajando son de distintas localidades de la provincia”.
Muñoz destacó que, al tener que trasladar a los trabajadores hasta Tafí del Valle, los costos de la mano de obra empleada para diferentes labores se encarece en, aproximadamente, un 20%.















