El expediente de Marita es una telaraña de pistas

El 3 de abril de 2002, la joven de 23 años desapareció y hasta el momento, a pesar de que hay 10 imputados, nadie sabe dónde está. Ni siquiera hay una declaración oficial sobre la forma en que, según se sostiene, la secuestraron. La extraña versión de la mujer encontrada en La Ramada de Abajo.

DOLOR. Trimarco muestra una foto de su hija y los diplomas que recibió en EE.UU. por su lucha por encontrarla. LA GACETA/JOSE NUNO DOLOR. Trimarco muestra una foto de su hija y los diplomas que recibió en EE.UU. por su lucha por encontrarla. LA GACETA/JOSE NUNO
03 Abril 2008
Lo que no se hizo en los primeros días, será muy difícil hacerlo después. Esta máxima de la investigación policial en el mundo parece cumplirse al pie de la letra en el caso de la desaparición de María de los Angeles “Marita” Verón. Hoy se cumplen seis años desde que se vio por última vez a la joven, por ese entonces de 23 años, cuando se dirigía a la Maternidad. Hasta el momento hay 10 imputados por privación ilegítima de la libertad y promoción de la prostitución, pero nadie, ni la familia, ni la Justicia, ni la Policía, ni la Gendarmería Nacional tienen ni una sola pista que conduzca a descubrir el paradero de “Marita”.
Fuentes de la investigación explicaron a LA GACETA que en el voluminoso expediente hay decenas de versiones e hipótesis que conducen inexorablemente a la nada. A pesar de que la Justicia consideró que había pruebas como para imputar a 10 personas, las pistas que siguieron los distintos grupos de investigadores son muy confusas. Incluso aún hoy no hay nadie que haya declarado que vio cómo secuestraban a Marita. En medio de su propia investigación, la madre de la joven, Susana Trimarco, dio con un albañil que le dijo que él había observado cómo dos hombres la hacían subir a un automóvil que sería un Fiat Duna rojo. Pero este testigo jamás fue encontrado por la Policía, por lo que la Justicia no le pudo tomar testimonio.
Otro episodio extraño es el que protagonizaron tres policías de La Ramada de Abajo. Días después de la desaparición de “Marita”, algunos vecinos de esa zona llamaron a la comisaría y dijeron haber visto a una mujer, cuya descripción coincidía con la desaparecida, que caminaba torpemente al costado de la ruta 304. Los policías la encontraron y la llevaron a la comisaría. Cuando le preguntaron cómo se llamaba, ella respondió “Mirta Bron”, según dijeron luego los uniformados. Actualmente se piensa que, tal vez bajo los efectos de alguna droga, ella podría haber respondido “Marita Verón”, pero los policías no le entendieron. Los uniformados dijeron que llevaron a la joven hasta la ruta, y que la hicieron tomar un colectivo hacia la capital. Un chofer de ómnibus dijo que efectivamente, en esa zona, una mujer ascendió al ómnibus, pero aseguró que no estaba acompañada por ningún policía. El colectivero dijo que la joven se bajó en la ex terminal (en El Bajo). Nunca más se supo de ella.

Conspiración
Susana Trimarco está segura de que desde el principio muchas personas conspiraron para que no se encuentre a su hija. “La Policía tuvo mucho que ver con el encubrimiento. Y parte de la Justicia también”, indicó. “Por suerte, después otras personas empezaron a investigar y así nos acercamos mucho más a la verdad”, agregó Trimarco.
La causa está cerrada. Los investigadores solamente están abocados ahora a tratar de encontrar a Marita. Durante estos seis años se hicieron allanamientos en decenas de prostíbulos. En uno de ellos, en La Rioja, encontraron a una mujer que dijo que Verón había estado recluida en ese sitio. Pero la única prueba que aportó fueron sus palabras. Según dijeron las fuentes consultadas, hay demasiados cabos sueltos, que son muy difíciles de anudar cuando pasaron seis años. La fiscal Adriana Reinoso Cuello dice que permanentemente están chequeando datos. “Toda la información que nos llega es investigada. Pero es todo muy difícil. Después de la familia, somos los que más queremos descubrir lo que pasó”, indicó.
Marita dejó una hija, Micaela, que hoy tiene nueve años. La nena acompañará a su abuela en la misa, y luego, en el acto en el que se recordará a su madre en la sede de la fundación “María de los Angeles”. Ellas no pierden las esperanzas. “Por más tiempo que pase, tarde o temprano vamos a saber qué pasó con mi hija ”, asegura Trimarco. Micaela, mientras tanto, abraza una foto de su mamá.

Los dichos de la madre
* Todavía tengo pequeños reflejos que me hacen pensar que podemos encontrarla con vida.

* Creo que el caso de mi hija va a servir para evitar que ocurran otros similares. Esto sirve para prevenir.

* Tratamos de manejar con prudencia la información que recibimos. Cuando se filtró información precisa nos dimos cuenta de que había una mano negra. Por suerte, ahora me siento muy acompañada.

* El viernes recibimos la llamada de un hombre que nos dijo que Marita está viva. Mi abogado le pidió a esa persona que se reúna con nosotros para que nos dé más información, pero no apareció más.

* Yo no se donde está mi hija, porque si lo supiera ya hubiera volteado paredes y sacado a mi hija de donde la tienen privada de su libertad. Yo ya dije que no voy a descansar hasta saber qué pasó con Marita.

* El trabajo de la Policía local y de la Gendarmería Nacional es fabuloso. Además de buscar a mi hija ellos encontraron a varias chicas que estaban desaparecidas.

* Los proxenetas deben saber que nunca más van a trabajar tranquilos.

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